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Jueves, 14 de abril de 2016

MUSICA › TROVUNTIVITIS Y UNA AVANZADA QUE LLEGA A BUENOS AIRES

El compromiso con la canción

Tres de los quince integrantes del colectivo de troveros cubanos se presentarán hoy en Caras y Caretas. “Tenemos mucho sentido de pertenencia, algo que nos lleva a tributar al desarrollo del grupo desde nuestras carreras personales”, aseguran.

 Por Cristian Vitale

Un brote de conjuntivitis en Santa Clara, la ciudad que se despertó aquella mañana para ver al Che, dio origen al nombre. Para más precisión, la mezcla de tal palabra con otra que es casi un sinónimo de Cuba: trova. Resultado: Trovuntivitis. “Se le ocurrió a Roly Berrío y, sin que nos lo propusiéramos, terminó quedando”, rememora Raúl Marchena, uno de los fundadores, sobre el origen del nombre del colectivo de trovadores cubanos que está por cumplir veinte años y que se presentará hoy a las 21 en Caras y Caretas (Sarmiento 2037). “Estos años simplemente ocurrieron. Decidimos juntarnos un día de septiembre 1997 y desde entonces comenzó a crecer un encuentro semanal entre público y artistas. Tanto, que hoy reunimos cerca de cuatrocientos jóvenes cada jueves”, prosigue el trovador, acerca de esta pandemia que no sólo está por publicar otro disco sino también un documental con su historial, además de organizar el festival trovero de Longina 2016 y crear el centro cultural La Luna Naranja, en la mismísima capital de Villa Clara.

El nuevo sitio que tomará la posta del que dio origen al colectivo (El Menjunje), en el cual siguen juntándose. Y que tiene su lógica, entre lúdica y comprometida, todos los jueves desde las diez de la noche hasta las dos de la mañana. “‘La trova sin trago se traba’, reza un viejo refrán cubano. Así que estos jueves se bebe mucho ron, cerveza y cada presentación se convierte en una gran fiesta. Muchos cantan con nosotros, bailan y al final de la noche la intensidad es bárbara. Cuando terminamos siempre nos movemos todos, público y músicos, hasta la plaza de la ciudad y continúa en pequeños y a veces muy grandes grupos la música y la fiesta”, cuenta Marchena, sobre una dinámica que tratarán de repetir, a escala micro, claro, en Buenos Aires. “Vamos a ir tres de nosotros: Michel Portela, Karel Fleites y yo”, comunica el trovador, desde Cuba. “La idea es presentar nuestros temas pero también algunos de los que identifican al colectivo como ‘El Son de Heliodoro’, de Yordan Romero, o ‘Los giros’, de Yunior Navarrete”, informa la pata embrionaria del eventual trío, que estará acompañado por cuatro músicos argentinos: Darío Nicolini en guitarra eléctrica, Wilbert García en percusión, Seba Gómez en bajo y Jorge Mancilla en batería.

Además del set musical, la avanzada de Trovuntivitis –que el año próximo volverá con sus quince integrantes, a festejar sus veinte años– proyectará un documental dirigido por Osvaldo Daicich, y motorizado por las productoras argentinas Osvadai Cine y El Buey Solo. “El documental intenta contar qué ha sido La Trovuntivitis, pero no para quedarse en lo histórico y anecdótico. La idea también es contar quiénes somos en el contexto social en el que surgió la peña y ver, a través de nuestros prismas, la sociedad cubana que de tan diversas maneras dibujamos en nuestras canciones”, adelanta este músico incansable, sobre otra de las aristas de este colectivo de trovadores que ha viajado por España, Suiza, Bélgica, Colombia, México, Bolivia y Venezuela; ha compartido escena con Frank Delgado, Manu Chao, Liliana Herrero, Pablo Milanés y Santiago Feliú, entre otros; y ha recibido el Premio Pablo por su trayectoria en defensa de “lo más genuino” de la canción cubana. “Hemos estado individual o colectivamente compartiendo con estas importantes figuras de la canción en Cuba y otros países, y siempre ha significado un aprendizaje para nosotros además de un reconocimiento de nuestro trabajo y compromiso con la canción”, señala este puntal de la agrupación. El músico además organiza el Longina, un importante festival de trova que lleva diecinueve eneros ininterrumpidos de fiesta y compromiso, y en el que este año han participado Yusa, Gerardo Alfonso y Pedro Luis Ferrer, entre muchos otros. “Fueron cuarenta conciertos en cinco días, en esta Santa Clara que recibe y acuna a la trova cubana de todos los tiempos”, amplia Marchant.

Como es natural intuir, la matriz estética del grupo está dada por la suma de estéticas individuales. “Somos un colectivo con mucho sentido de pertenencia, algo que nos lleva a tributar al desarrollo del grupo desde nuestras carreras personales. Musicalmente, es destacable la conexión con los ritmos y géneros más diversos de la música cubana, desde la guajira y el son montuno, pasando por el danzón, el bolero y la habanera hasta la música internacional: rock, bossa, samba, zamba, chacarera, tango... En fin, ritmos que arropan canciones de una cuidada poesía, que no deja de serlo ni en las canciones más lúdicas y festivas”, define Marchant, que se recuesta sobre otra arista del grupo: la convivencia. “Somos muy amigos de verdad”, asegura. “Por eso, juntos hemos desarrollado el compromiso con la canción y el proyecto que sin darnos cuenta hemos terminado llevando adelante. La obra de cada uno nunca es individual pues siempre estamos todos involucrados de una u otra manera, y cada logro siempre es disfrutado en colectivo y percibido como un logro de todos”, finaliza este integrante de un proyecto que fue declarado de interés cultural por la legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en 2012, y mantiene un intercambio cultural con la CTA, desde el año 2005, entre otros “lazos institucionales”.

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Además del concierto, Trovuntivitis mostrará un documental sobre sus veinte años de historia.
 
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