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Miércoles, 13 de julio de 2016

MUSICA › LIGIA PIRO Y SU PARTICIPACIóN EN EL HOMENAJE A ALBERTO GINASTERA

“Nos preguntamos cómo sonaría hoy”

La notable cantante estará esta noche en el Teatro Nacional Cervantes; será la única oportunidad de apreciar en Buenos Aires la labor del Ensamble Ginastera al 100, la agrupación que dirigen Marcelo Katz y Leonardo Martinelli en honor al compositor.

 Por Cristian Vitale

El Ensamble Ginastera al 100 está llevando la obra popular del maestro por todo el país. Del apellido, su acción musical y su centésimo aniversario ya se dio cuenta en Página/12 el 11 de abril, día de su nacimiento. Del resto no. Del resto, de la gira en su honor, hay que hablar ahora. Y rápido, porque esta noche a las 20.30 será la única vez que la agrupación dirigida por Marcelo Katz y Leonardo Martinelli se presente en Buenos Aires. Puntualmente en el Teatro Cervantes (Libertad 815), con Ligia Piro como cantante. “En seguida me entusiasmó el hecho de tener la posibilidad de interpretar semejante compositor, cuya magnífica obra es representada en todo el mundo. No me topaba con la obra de Ginastera desde mi etapa de estudiante en el conservatorio”, adentra Ligia, sobre el concierto cuya iniciativa corresponde al Ministerio de Cultura de la Nación. “Me siento muy halagada de que me hayan convocado, porque poder investigar e interpretar el mundo de Ginastera es una hermosa tarea. Espero estar a la altura de las circunstancias”, se entusiasma la también actriz, que espera con especial atención poder interpretar, por caso, “La canción del árbol del olvido”, una de las puertas posibles para entrarle al “Ginastera popular”.

La otra es a través del mismo Ensamble que, además de Katz (ver recuadro) y Martinelli, integran Emiliano Alvarez, en clarinetes y saxo soprano; Emma Chacón Oribe, en cello; y Mario Efrén, flauta traversa y aerófonos folclóricos, y al que la hija de Susana Rinaldo y Osvaldo Piro –y hermana de Alfredo– también se refiere. “Suena impresionante porque, claro, son músicos geniales. Con ellos, además, vamos a recrear específicamente la obra cantada del maestro: el opus 10 que son las cinco canciones populares argentinas, basadas en textos de la creatividad popular, porque Ginastera recreaba el campo en sus canciones, por eso la chacarera, el gato y la zamba están presentes. También el opus 11 que se llama ‘Las horas de una estancia’ con versos de Silvina Ocampo. Y del opus 3, vamos a hacer ‘Canción a la luna Lunanca’ y, como dije, la ‘Canción al Árbol del Olvido’”, anticipa la invitada especial acerca de las creaciones del maestro nacido hace un siglo en Barracas (y reconocido como uno de los compositores argentinos de música académica más referenciados del siglo XX) que fue maestro de Astor Piazzolla, y que ya fue homenajeado también por Escalandrum, el grupo de Pipi, nieto del genial bandoneonista.

“Su obra original, por supuesto, pertenece a la música clásica y está escrita para piano y voz”, sostiene Piro. “Y la idea era llevarla a un plano más popular. Acercarlo quizás a un sonido más contemporáneo. Katz y Martinelli como líderes del ensamble lograron desde los arreglos crear, ampliar, introducir sonidos y amalgamar todo con la obra del autor. Una vez en un ensayo nos preguntamos: ¿como sonaría hoy Ginastera?”, refiere ella. Tal vez sonaría atemporal como cuando –desde otro costado estético– se a Emerson, Lake & Palmer se les ocurrió tomar el cuarto movimiento del primer concierto para piano y traspasarlo al mundo del rock bajo el nombre de “Toccata”, en uno de los discos más brillantes del trío de rock progresivo: Brain Salad Surgery, publicado en 1973. Del nacionalismo objetivo al neo expresionismo musical fue capaz, entonces, este inquieto don Alberto Evaristo Ginastera, y quienes lo interpretan, por lo tanto, deben –al menos– gozar de tal flexibilidad.

En esto Ligia Piro tampoco es excepción, dado que dos días después pasará a cantar su amado jazz en el ciclo intermitente que está llevando a cabo en el Boris Club, en los prolegómenos de su séptimo disco en estudio. El sucesor de Las flores buenas (2011) del que, por supuesto, estrenará algunos temas. “Estoy muy feliz, porque hacer jazz con tres grandes amigos y tres de los músicos más importantes que tiene el país es doble disfrute. En los momentos económicos y de cierta tristeza que se viven sobre todo en el ámbito cultural, que es mi ámbito, agradezco todos los días que la gente venga a escuchar música, tener trabajo y hacer lo que amo. Cantar me da felicidad y a la gente, alegría. Deseo profundamente que los argentinos no nos veamos privados de la dignidad que nos da el trabajo y de la cultura que, como dice León Gieco, es la sonrisa”, va concluyendo la cantante, que volverá a lucir su voz con tres mosqueteros de peso como sostenes: Ricardo Lew en guitarra; Fefe Botti en contrabajo y Óscar Giunta en batería. “Una fórmula infalible a la hora de ponerle buena música y arreglos a los clásicos”, concluye.

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“Me siento muy halagada: poder investigar e interpretar el mundo de Ginastera es una hermosa tarea.”
 
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