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Sábado, 6 de agosto de 2016

MUSICA › HOMENAJE A WALTER MALOSETTI EN NOTORIOUS

“Fue un maestro en todos los sentidos”

Varios de los mejores exponentes del jazz argentino le rendirán tributo, desde hoy, todos los sábados de agosto. Tres aniversarios “redondos” son la excusa. Arranca su hijo Javier. “Mi papá fue una especie de ángel enamorado de su guitarra y de su música”, sostiene.

 Por Cristian Vitale

Cuarenta años de la publicación de Armonías de blues su segundo libro, y la grabación del tercer y último disco junto a The Georgians Jazz Band. Treinta, de haber sido parte de la conjunción entre la legendaria Swing 39 y Orquesta de Cámara de la Fundación Mayo, primera formación de jazz en presentarse en el Colón. También de girar, con gran aceptación, por Madrid, París, Londres, Venecia y Graz. O diez de la edición de Palm, su anteúltimo disco. Tres aniversarios “redondos” que justificarían, de por sí, un homenaje a don Walter Malosetti más allá de su desaparición física que no redondea pero duele. Tanto que los años que pasaron fueron tres y la idea cabe igual: buena parte de los mejores exponentes del jazz argentino le rendirán tributo todos los sábados de agosto a las 21.30 en Notorious (Callao 966). Arranca, como la sangre manda, su hijo Javier. “Mi papá fue una especie de ángel enamorado de su guitarra y de su música, un tipo de una generosidad monumental y eterno buen humor”, dice el bajista, que cerrará el ciclo el 27 de agosto, junto a Pepi Taveira, en batería; Armando Alonso y Ramiro Penovi, en guitarra, y Mariano Otero, al contrabajo.

“Walter fue un verdadero artista, un músico que emocionaba con su guitarra porque cada nota que tocaba estaba conectada con su alma, y una gran energía que nos contagiaba. Una hermosa persona, además”, prosigue Taveira, cuya batería sonará el resto de los sábados, incluido el primero (hoy) junto a los nombrados Penovi y Alonso, más el contrabajista Walter Filipelli, y el saxofonista Santiago de Francisco. “Escuchás una frase y te das cuenta al instante que es Walter, esa es una cualidad a la que todo artista aspira y pocos consiguen. Particularmente, me abrió muchas puertas… tenía 22 años cuando comencé a tocar en su grupo, me enseñaba melodías, temas que no estaban en ningún libro, me sugería cómo tocarlos, me hablaba del swing y del fraseo, en fin… recuerdo que me decía: ‘Negro, vos pensás que te estoy haciendo un favor, y el que me está haciendo el favor sos vos’. Así era Walter”, evoca De Francisco, otro de los músicos que acompañó al tributado durante buena parte de su trayecto.

Por su parte, Penovi focaliza sus palabras en el Malosetti docente. “Lo conocí en 1996 –el aniversario redondo que faltaba– cuando fue a tocar en Necochea con Javier. Al poco tiempo decidí venir a Buenos Aires hasta que di con él y enloquecí desde las primeras clases. Aprendí a leer música, me dio el primer alumno, hizo que amara el jazz, me enseñó a ser músico más allá de las notas, me dio la oportunidad de grabar junto a él su disco Rélax (2005)…. fue un maestro en todos los sentidos”, sostiene el violero que será compinche de Alonso tres de los cuatro sábados de un espectáculo, cuyo nombre exime cualquier comentario: Blues for Walter. “El mostraba su pasión tocando y enseñando, era muy generoso con sus conocimientos, sobre todo en la época que lo conocí –fines de los setenta– cuando conseguir un disco o un libro de jazz era un milagro. Todo el tiempo me estimulaba a estudiar, a practicar, pero también a mantener un compromiso ético y estético con la música; y no renunciar nunca a esa postura. Si a partir de Armstrong el jazz en el mundo cambió, para mí, a partir de Walter, el jazz en la Argentina no dejó de crecer”, sostiene Alonso, viejo amigo y alumno de Malosetti padre.

Otro de los jazzeros que estará presente la noche del debut, Walter Filipelli, recala en el aspecto lúdico de la música del maestro (“Escucho sus discos y encuentro canciones divertidas, repletas de swing”, comenta), mientras que Raúl Malosetti, invitado especial de la tercera noche, lo aborda en todos los sentidos. “Han quedado para los amantes de la música innumerables grabaciones, pero la pasión de Walter por la guitarra también se reflejaba en la docencia: en los sesenta fundó Escuela superior de Guitarra y Jazz, y dejó gran cantidad de material didáctico. Además, era un gran tío, y un docente que contagiaba a sus alumnos la pasión por la música”, evoca su sobrino. Durante el tercer sábado subirán a escena, además de los nombrados, el contrabajista Mariano Otero y el trompetista Enrique Norris. “Lo conocí en Río Negro una vez que fue a tocar con Swing 39... fueron una delicia la música y la charla posterior. Luego, cuando vine a Buenos Aires, tardé casi dos años en animarme a ir a su escuela; hasta que lo hice y al poco tiempo me convocaron a trabajar con ellos”, evoca Norris, otro de sus discípulos, al igual que Otero: “Desde el primer encuentro en su departamento, en el que comimos facturas, tomamos mate y al final tocamos un tema que selló lo que él ya había testeado: estar con un ser eterno, sin edad, sin prejuicios… con un músico que podía atravesar las épocas y las modas. Tenía una humildad poco común en este ambiente”, recuerda el contrabajista.

Malosetti también será recordado en cine, a través de escenas inéditas del documental Solo de guitarra, de Daniel Gagliano, que agrega su testimonio a Página/12. “Tuve el privilegio de conocerlo y compartir momentos musicales muy intensos donde, además de descubrir su virtuosismo instrumental, entendí el legado indiscutible que estaba dejando a las generaciones venideras”. También testimonian dos mujeres vinculadas al tributo: la fotógrafa Laura Tenembaum, curadora de la muestra fotográfica, y María Neder, autora de los textos que acompañan las fotos. Dice Neder: “‘Un artista debe serlo en la vida y en la obra, si eso no se da… algo anda mal’ dijo Raúl González Tuñón. Lo menciono porque como músico y persona, Malosetti se constituyó en la constante búsqueda de su lenguaje”, profundiza Neder, mientras Tenembaum aborda al guitarrista cordobés desde otra arista. “Cuando Laura Malosetti (productora del tributo) me convocó para formar parte sentí una gran emoción, porque fue un maestro de maestros”.

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Malosetti, un músico que atravesó épocas y modas.
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