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Lunes, 6 de noviembre de 2006

MUSICA › EL FESTIVAL BUE

Para bailar con el mestizaje cultural

Dos propuestas muy distintas movilizaron al público: Daft Punk y Amadou & Mariam.

 Por Mariano Blejman

No, no era un dúo de Darth Vader’s, ni jinetes espaciales recién aterrizados. Tampoco eran dos motoqueros de Simeca, a pesar de sus cascos. Se trataba del dúo Daft Punk, de los franceses Thomas Bangalter y Guy–Manuel de Homem-Christo, la agrupación más esperada de la noche en el BUE, frente a unas 20 mil personas, la que se materializó cerca de la medianoche cuando abrieron el poderoso show visual con los riff electrónicos de “Robot Tock” en combinado con “Human After All”. Subidos en el centro de una pirámide (tan conceptual como su música y su discurso a la hora de ser entrevistados, que llega a ser incluso tan o más interesante que su obra), el set demoledor de Daft Punk funcionó como un preámbulo de lo que será la Creamfields 2006 el próximo fin de semana.

¿Será este el futuro del punk-electrónico? Dos andróginos embandejados, que no se dejan ver las caras –aunque estas aparecían en sus primeros videos, You Tube es testigo–, quienes (para horror de Pappo, que ponga el grito en el cielo o donde esté) aparecen escondidos detrás de una apuesta visual impactante, y uno tiene que confiar en que se trata de ellos interactuando en algún punto con sus máquinas. Para muchos, la verdadera forma de disfrutar a Daft Punk es estar más bien cerca –si es posible con la cabeza dentro– del parlante. De hecho, pocas veces la relación entre la robótica y el ser humano ha estado más cerca sobre un escenario. ¿Un ensayo sobre robótica? ¿Un paper de Foucault en cada riff? No, pura electrónica. Humanos después de todo, los ritmos de Daft Punk son curiosamente hitos de festivales o de grandes aglomeraciones, pasando por “Steam Machine”, “Around The World”, al punto de alcanzar el clímax con el archicelebrado “One More Time”, “The Brainwasher”, o terminar con “Superhéroes” o “Human After All”, en versión de cierre.

De la electrónica minimalista y potentísima de Daft Punk, a la profundidad sonora y conceptual del dúo de Mali Amadou & Mariam en la carpa Tent. De la aureola negra y arty de los TV on the Radio, pasando por el pos punk garagero y circense de Karen O. al mando de los Yeah Yeah Yeahs, hasta la militancia bien tocada de la mestiza Amparanoia. El show del sábado en el BUE fue una noche ecléctica sin duda. Y así iba su público, también, un poco confundido, deambulando entre los andamiajes conceptuales que se propusieron en el Club Ciudad de Buenos Aires, en una noche donde curiosamente los cierres vinieron de países europeos, antes que norteamericanos (la principal diferencia con el BUE del año pasado).

Tras la apertura con Bicicletas, a las 19.45 empezó TV on the Radio. Los de Brooklyn presentaron su explosivo mix de doo wop, free jazz y shoegazing. Cerraron con “Staring at the Sun”, original de su debut Desperate Youth, Blood Thirsty Babes, para dar pie a Yeah Yeah Yeahs, los neoyorquinos que hicieron lo que saben: escupieron, Karen O se chupó el micrófono o mandó unos “fucking argentina”, recorriendo sus dos discos Fever to Tell y Show your Bones y destrozando instrumentos en escena.

Pero la verdadera sorpresa del festival iba a estar en el escenario Tent, donde el dúo ciego de Mali Amadou & Mariam dio una verdadera clase de historia de rocanrol, entre el desparpajo de Yeah Yeah Yeahs y la potencia de Daft Punk. Vaya sandwich musical: la influencia de John Lee Hooker se notaba en la estructura blusera de Amadou & Mariam, los sonidos dulces y ritmos africanos que armaron una cadencia envidiable y lograron hacer poguear a una carpa repleta, y hacerle cantar a la gente que “El domingo en Bamakó, es el día del casamiento”, además de entonar frases en bambara, la lengua nacional de Mali. Dimanche a Bamakó se llama justamente el álbum que –producido por Manu Chao– los hizo pasear por el mundo. Sobre el cierre, deambulando también entre los laberintos que ofrece el rock mestizo, Amparanoia vino a terminar con contundencia una noche ecléctica, aunque corta, acostumbrada a guitarrear más de dos horas: la mezcla de idiomas (francés, catalán, español e inglés) en “You Know what It Mean”, “En la noche” o “Permíteme Madrecita” (dedicada a las Madres de Plaza de Mayo), mostraron que Amparo Sánchez es bastante más que esa cortina musical del programa Mujeres asesinas que se llama “La vida te da”, y que tiene un largo camino por recorrer en estas tierras, aunque tal vez por un camino más solitario. “Ella baila bembé” y “Welcome” (el tema de Manu Chao) dieron paso a la fiesta electrónica que vino a proponer DJ Shadow una media hora más tarde. Y, otra vez, la carpa estaba repleta: el público de Daft Punk pudo tener su tardío postre electrónico, siempre bien rebajado con un poco de agua mineral.

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Daft Punk ofreció un poderoso show visual.
 
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