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Miércoles, 24 de octubre de 2007

MUSICA › ALFREDO PIRO Y LAS CANCIONES DE “OIR DE NOCHE”, SU NUEVO DISCO

“En el tango hay viejos de 23”

En el álbum que presentará hoy en la Casona del Teatro hay lugar para Zitarrosa, La Bersuit y hasta The Cure, cuyo “Close to me” opera como una muestra de “tango explícito”.

 Por Karina Micheletto

Hace tiempo que Alfredo Piro asomó en la escena como parte de la nueva guardia de cantores de tango, uno de los que muy naturalmente abordan el género con las influencias de mucha otra música escuchada. Piro es de los que hoy cantan entrelíneas una verdad: hay vida después del tanguero soporífero que Grandes valores dejó como herencia a toda una generación. Tanguero declarado, en su nuevo disco, Oír de noche, somete una selección de tangos a una operación de riesgo: llevarlos por los terrenos de otras formas y otras canciones, mostrar sus posibles conexiones con Zitarrosa, por ejemplo, con parte de La Bersuit o –por qué no– con The Cure. “En Robert Smith puede haber tango explícito”, asegura el cantante, y a las pruebas se remite, con su personalísima versión de “Close to me”. Hoy a las 21 mostrará estos temas en la Casona del Teatro (Corrientes 1975) y volverá a hacerlo el próximo miércoles, entre otras fechas programadas.

La jugada de riesgo de Alfredo Piro sorprende con “Nada” versionado casi para guitarreada, o con la versión del éxito de The Cure traducido como “Cerca de mí”, repentinamente revelada su oculta potencia tanguera, entre otros temas propuestos para Oír de noche. “Me llamó la atención que el patrón rítmico es una clave universal, muy usada en el candombe”, cuenta sobre la gestación de la versión criolla de The Cure. “Un día, Victoria Di Raimundo, cantante de Altertango, me mandó la letra en inglés y español. Me acordé del clip, el tipo con el peine adentro del placard, pensé en la guitarra en el ropero... Y era claro que el axioma de ‘tango que hiciste mal, y sin embargo te quiero’ está en ese tipo que dice ‘por más que me duelas, no puedo dejar de estar con vos’. ¡Es tango explícito!”, interpreta.

–¿Justo ahora que el tango está de moda se larga a hacer tango que no es tango?

–Es que tengo interés en un proyecto más personal, no quise hacer un revisionismo del género, sino de lo que soy yo y de dónde vengo: alguien que a los 13 años se murió viendo a Iggy Pop en Obras, a The Cure en la cancha de Ferro, que de pendejo escuchaba Don Cornelio, Fricción, Todos Tus Muertos... Antes que mostrarme como un tanguero conservador, me parece mucho más interesante y más cercano a lo que soy proyectarme como un cantante de música popular. Así puedo abarcar la música que me gusta y que me influyó. Eso no me aparta del tango, al contrario: como cantantes, los que más me influyeron fueron los tipos del tango.

–¿Quiénes fueron?

–Yo empecé a cantar tangos de muy pendejo, a los 22 años. Mi primer modelo fue el Rivero lunfardo, pero también un prototipo de tanguero que era el Tata Floreal Ruiz, Carlos Olmedo o Julio Sosa, que fue el que más llegó a mi generación. Con esos modelos comenzó mi búsqueda. Después a mí también me costó separarme del prototipo del cantor engominado, ese fue un molde muy fuerte para mi generación. Y en cierto sentido sigue existiendo ese conservadurismo ultraortodoxo y rígido del tango.

–¿Pero ese tanguero conservador sigue ejerciendo influencia hoy o es más bien un modelo residual, el del viejo con moñito?

–¡Pero si hay viejos con moñito que tienen 23 años! Claro que opera la ortodoxia. En mi caso, tengo mis detractores en los foros de tango, que apuntan desde ahí... (risas) Por mí que hablen... quiere decir que algo estoy haciendo. Hay una ortodoxia peligrosa que ejerce su peso. Hoy parece increíble que Piazzolla haya sido acusado de traidor. Y, sin embargo, todavía hoy hay gente que cree que cualquier cambio, cualquier búsqueda, pone en peligro la autenticidad del tango.

Entre los invitados del nuevo disco de Piro (el tercero de su carrera, que tiene muchos arreglos a cargo del guitarrista Hernán Reinaudo) están Osvaldo y Ligia Piro, padre y hermana de Alfredo. A esta estirpe musical habría que agregar el nombre de su madre, Susana Rinaldi. Piro dice que con esta cuna tanguera no tuvo que rebelarse contra el tango: “Mis viejos fueron dos artistas disidentes, cada uno a su modo. Eligieron a autores y compositores nuevos, marcaron formas propias de hacer tango”, explica. En todo caso, el tanguero de estos tiempos debe aprender a manejar otro contexto: “Con 15 años, mi viejo tocaba el bandoneón de sol a sol, no paraba de laburar”, compara Piro. “Hasta Coca-Cola tenía su orquesta de tango, que actuaba en la radio. Hoy, en cambio, la meca es el Pepsi Music.”

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“Es increíble que Piazzolla haya sido acusado de traidor.”
 
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