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Martes, 22 de marzo de 2011

LITERATURA › EL COLOMBIANO JUAN GABRIEL VáSQUEZ GANó EL PREMIO ALFAGUARA

Intensa exploración del pasado

El escritor fue distinguido por El ruido de las cosas al caer, novela que narra la experiencia de haber crecido en Bogotá mientras el narcotráfico le declaraba la guerra al Estado. El presidente del jurado la definió como “un negro balance de una época de terror y violencia”.

 Por Silvina Friera

–Hola, ¿estoy ahí? –pregunta el flamante ganador del Premio Alfaguara de Novela desde una de las pantallas cuyo subtítulo informa que está en Barcelona. Sí, está. A simple vista, parece demasiado serio, incómodo. Pero tal vez sea la impresión que transmite la imagen descalibrada, borrosa, como si estuviera a punto de fugarse. La voz del colombiano Juan Gabriel Vásquez, un escritor convencido de que la exploración del pasado con las herramientas de la ficción es una de las mejores maneras de entender el presente, suena como adormecida, sin la intensidad emocional que supondría el hecho de que su novela El ruido de las cosas al caer, “un negro balance de una época de terror y violencia, en una Bogotá descrita como un territorio literario lleno de significaciones” –ponderó el presidente del jurado, el novelista español Bernardo Atxaga, desde el emblemático Hotel Palace de Madrid donde se realizó la videoconferencia–, haya sido elegida por unanimidad en la XIV edición de uno de los premios de mayor repercusión en el ámbito hispánico, dotado de 175.000 dólares.

Cuando atendió el teléfono de su casa en Barcelona y escuchó que un hombre se presentaba como Atxaga, lo primero que se le ocurrió a Vásquez fue pedirle que le dijera la primera línea de Obabakoak en euskera, novela paradigmática del español. “Sólo después de eso empezamos a hablar para confirmar que no hubiera bromistas por ahí”, revela el escritor colombiano. Y después, sólo después de la anécdota, dirá que está “muy contento”. “Un premio como éste me sirve para mantenerme firme en mi idea de lo que son mis libros y lo que quiero escribir”, agrega el ganador.

El jurado subrayó las cualidades estilísticas de El ruido de las cosas al caer, “cuya prosa recrea una atmósfera original y atractiva, un espacio propio habitado por personajes que acompañarán durante mucho tiempo al lector”. Ambientada en la Colombia contemporánea, “la trama narra el viaje de un hombre que busca en el pasado una explicación de su situación y la de su país. Una lectura conmovedora sobre el amor y la superación del miedo”, resumió Atxaga minutos antes de que la imagen del ganador se proyectara en la pantalla. El presidente del jurado recordó que hace 2000 años el poeta Virgilio decía que algún día el miedo desaparecería de la faz de la tierra. “Pero es evidente que no ha sido así”, aclaró. La exótica fuga y posterior caza de un hipopótamo, último vestigio del imposible zoológico con el que Pablo Escobar se jactaba de su poder, es la chispa que arranca el mecanismo de la memoria de Antonio Yammara, protagonista y narrador de la novela. En 1995 Antonio conoce al enigmático Ricardo Laverde, un antiguo aviador y perdedor de tintes faulknerianos que ha pasado 20 años en la cárcel y que representa a la generación de los padres del protagonista; generación que el narrador intentará comprender para valorar el “grado de inocencia y de complicidad que les corresponde en la creación de un clima social dominado por la corrupción, el caos y la violencia”.

Considerado uno de los jóvenes escritores latinoamericanos más importantes, Vásquez nació en Bogotá en 1973, pero hace doce años que reside en Barcelona. El autor de Historia secreta de Costaguana, lúcida reflexión sobre la historia política colombiana del siglo XIX, en la que es clave el autor polaco Joseph Conrad, y Los informantes (elegida como una de las novelas más importantes de los últimos 25 años en Colombia), habla de sus influencias literarias con el atrevimiento que le confiere mezclar las barajas de las tradiciones con las que se nutre. “Mario Vargas Llosa es un gran referente desde el punto de vista de la asunción del oficio de escritor; él está presente en una cierta manera de asumir el oficio de escribir. Esa dedicación un poco kamikaze, pase lo que pase, es una de las grandes lecciones que le ha dejado a mi generación.” Más allá de que haya escrito sobre la relación que ha tenido con el boom latinoamericano, el escritor colombiano cuenta que las claves para construir sus libros están en otra parte. Y menciona al norteamericano Philip Roth y al irlandés John Banville. En lengua española, quizá sea Javier Marías el que más presente está en la novela premiada. “La presencia de Marías y de otros, como Borges, no es del todo sorprendente, porque ellos mismos son autores que han mirado mucho la tradición anglosajona que tanto me ha alimentado a mí”, explica Vásquez.

Desde el hotel de Madrid, Manuel Vicent pidió la palabra para elogiar al ganador porque ha conseguido “saltar el cerco inmisericorde del realismo mágico” a través del ritmo que le otorga a las palabras. “Lo que manda es el verbo, lo que se hace. Los personajes se definen por sus hechos”, aseguró el escritor español, ganador del premio Alfaguara con Son de mar. El método literario, “los canales para que la obsesión no se desperdicie”, en palabras del escritor colombiano, la caja de herramientas que recibió de la tradición para construir su propio aparatito, está en la literatura anglosajona. Pero la materia es otro cantar. “Colombia es mi obsesión, como ciudadano y como novelista. No siempre he sido capaz de escribir sobre mi país, sentía que no lo entendía. Han tenido que pasar varios años viviendo fuera para poder escribir sobre Colombia.” Vásquez plantea que uno de los grandes legados del boom latinoamericano es “esa especie de derecho o atrevimiento de vivir en otras tradiciones”. Entonces, para saldar el asunto, cita y adapta al Borges de “El escritor argentino y la tradición”. “Todo lo que un escritor colombiano haga con felicidad formará parte de la tradición colombiana. No importa en quién se haya parado. No importa si me paro sobre los hombros de Cervantes o de Shakespeare. Mi novela es una novela colombiana y yo soy un escritor colombiano.”

No deja margen para la suspicacia. El ruido de las cosas al caer es una novela “obsesivamente” colombiana que narra lo que fue la experiencia de crecer en Bogotá, en los años en que el narcotráfico le declaró la guerra al Estado colombiano; “Cómo fue crecer con miedo, sabiendo que una bomba nos podía caer en cualquier momento”, precisa el escritor. Vásquez confirma una y otra vez la materia de su obsesión. “Quiero entender la violencia; es el gran cliché que se asocia a Colombia y la literatura todavía no ha terminado de esclarecer este rasgo de la historia. Siempre he creído que la novela funciona muy bien para iluminar el espacio donde se cruzan las vidas individuales con el gran tren de la historia.” El ángulo de la trama es intimista, individual, personal. Al fin y al cabo, el escritor que en pocos segundos ya no estará más en la pantalla, dirá que escribió el libro que le hubiera gustado leer. “Quería leer una novela sobre cómo se relacionó mi generación, los que nacimos entre el ’68 y el ’74, con los miedos públicos y los años del terrorismo en Bogotá.”

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Vásquez reside desde hace doce años en Barcelona. Por el premio Alfaguara se hizo acreedor a 175 mil dólares.
Imagen: EFE
 
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