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Viernes, 1 de diciembre de 2006

LITERATURA › ANTONIO GAMONEDA GANO EL PREMIO CERVANTES

“Por fin rompo mi condición de finalista profesional”

Tal como anunciaban los pronósticos, el poeta español se alzó con el premio “por su decisiva contribución al patrimonio cultural hispánico”.

 Por Silvina Friera

Su nombre sonaba con mucha fuerza –como anticipó ayer Página/12– y algunos críticos sugerían que su condición de leonés “adoptivo” y su amistad con el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero le allanaban el camino hacia “el Nobel de la literatura en lengua española”. Y esta vez ganó el favorito. El poeta Antonio Gamoneda fue galardonado con el Premio Cervantes “por su decisiva contribución al patrimonio cultural hispánico”. El fallo fue anunciado ayer por la ministra de Cultura, Carmen Calvo, acompañada del presidente del jurado, Víctor García de la Concha, y el escritor mexicano Sergio Pitol, premiado el año pasado. “La figura de Gamoneda ha ido cobrando protagonismo y reconocimiento en los últimos años, de una manera más bien tardía”, señaló García de la Concha, que no obstante destacó lo “muy conocido que era en el ámbito leonés, donde la poesía tuvo en la primera posguerra un protagonismo importante”.

“Por fin rompo mi condición de eterno finalista, era ya finalista profesional”, bromeó el ganador, que ha hecho de la memoria, el dolor y la oscuridad su material poético. El poeta dijo “no sentirse a la altura” de anteriores ganadores, como Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Rafael Alberti y Juan Carlos Onetti, entre otros. “No es una cuestión de humildad, sino de realismo”, aclaró. En un improvisado encuentro con algunos medios de comunicación en un hotel del centro de Madrid y a escasas horas de recibir el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, Gamoneda señaló que esta distinción comporta para él “una alegría, una iluminación en mi modo de estar en la vida y en mi poesía, pero mi poesía hoy no es mejor que ayer”. Sobre su vinculación con Miguel de Cervantes, Gamoneda afirmó que se trata del “principal creador en el orden de la narratividad” y añadió que gracias a él se dio la inclusión de la poesía como género.

“No conozco mi pensamiento poético hasta que no me lo dicen mis propias palabras. Considero que la poesía nace de la vida. Se trata de un saber no sabiendo y de un entender no entendiendo. Los poetas son seres de minorías y yo más que ninguno”, confesó el ganador del Cervantes. “En la poesía siempre hay un estímulo de naturaleza musical, rítmico. Son las palabras las que se relacionan con una ordenación rítmica y esas palabras son el comienzo del pensamiento poético.” Gamoneda reconoció como poetas de cabecera a los simbolistas franceses (como Mallarmé o Rimbaud), pero también a los españoles Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz y Góngora. Además, consideró que Federico García Lorca es el gran poeta de la primera mitad del siglo XX y Claudio Rodríguez, el gran representante de la segunda mitad.

Gamoneda admitió que acepta que la crítica considere que su poesía está en la perspectiva de la muerte. “Así es, aunque si no supiéramos que vamos a morir, la poesía no existiría”, subrayó. “Ahora bien, aceptando eso he de decir que mi poesía está hecha desde el amor a la vida, una vida que interiormente necesito que sea más justa y hermosa, aunque no sea para mí, sino para el porvenir”, matizó el poeta. El Premio Cervantes y Reina Sofía reveló que en estos momentos escribe poca poesía porque está embarcado en las memorias de su infancia. “Este fue el período en el que empezó en mí la capacidad de conocimiento de la realidad y son años que coincidieron con la guerra civil y con la posguerra, que también se las trajo”, explicó. “Por entonces, yo tenía un observatorio privilegiado, triste y duro, en el barrio obrero donde vivía en León, que fue objeto de una gran represión social. No se me olvidan los gritos de las mujeres de madrugada cuando se llevaban a sus hombres.” El poeta, de 75 años, declaró no saber lo que le queda aún por escribir. “Como decía Claudio Rodríguez, los poetas somos como los yogures, tenemos fecha de caducidad. A mis amigos les digo que cuando empiece a decir bobadas lo mejor es que me metan una toalla en la boca, porque se han dado casos lastimosos de grandísimos poetas que se han empeñado en decir muchas tonterías.”

Gamoneda nació en Oviedo el 30 de mayo de 1931. A los dos años y tras la muerte de su padre, se trasladó a León con su madre, una ciudad en la que siempre vivió y donde dirige desde hace muchos años la Fundación Sierra–Pambley, creada en 1887 por Francisco Giner de los Ríos con los principios de la Institución Libre de Enseñanza. En los primeros años en León, y en medio de la dureza de la guerra y la posguerra, Gamoneda encontró en su madre y en las primeras lecturas –que empezaron con los poemas de su padre Otra vida más alta, un poeta modernista que publicó sólo ese libro– el consuelo de tiempos duros y dificultades económicas. De formación autodidacta, publicó sus primeros poemas, Sublevación inmóvil, en 1960. En la misma época escribió Blues castellano, que entonces no editó por razones de censura. Sólo por cuestiones cronológicas se lo podría vincular con la Generación de los ’50, pero Gamoneda está muy alejado del sentir poético con el que se inició ese grupo inclinado por la poesía social. El poeta vivió activamente también los momentos de la resistencia antifranquista, un período en el que tomó más conciencia moral y que fue muy rico para su creación. Después de la muerte de Franco y tras años de silencio poético, volvió al ruedo con la misma coherencia creativa y ética que se perfilaba en sus anteriores trabajos. Descripción de la mentira, Lápidas, Arden las pérdidas, Libro del frío están marcados por el dolor que queda después de haber sufrido la barbarie, la injusticia y la pérdida.

El autor confesó su “manía” o “predisposición” a corregir continuamente sus poemas. “Considero la poesía como un organismo vivo”, admitió Gamoneda. Este impulso, según explicó, no responde a un afán de “pulimento u ornamentación”, sino a considerar su trabajo como algo “permanentemente moldeable”. Doctor Honoris Causa por la Universidad de León, Gamoneda también obtuvo, entre otros galardones, el Premio Castilla y León de las Letras, el Premio Nacional de Poesía en 1986 por Edad, y ha sido nominado al Premio Europa. Su poesía completa (1947-2004) fue publicada en el volumen Esta luz, editado por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. “La poesía, en su esencialidad y en sus necesidades técnicas, es un arte de la memoria. Pero la memoria es siempre conciencia de pérdida, conciencia de lo que ya no está con nosotros o de lo que ya no es... conciencia de progresivo acercamiento a la muerte”, repite siempre. “La poesía tiene su causa y su finalidad en la creación de placer. Las Coplas de Jorge Manrique es un poema desolador, pero está proporcionándonos un tipo de placer. La poesía, queramos o no, es el relato de cómo se avanza hacia la muerte, pero, simultáneamente, es también el arte de implicar placer en este relato.”

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Gamoneda dijo no sentirse a la altura de otros ganadores como Borges, Octavio Paz y Rafael Alberti.
 
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