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Viernes, 18 de julio de 2008

CINE › HIGH, EL VERDADERO CUENTO DE LA MARIJUANA EN USA, DE JOHN HOLOWACH

Historia ilustrada del porro y sus consecuencias

 Por Mariano Blejman

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HIGH, EL VERDADERO CUENTO DE LA MARIJUANA EN USA

High,
EE.UU.,
2006.

Dirección y guión: John Holowach.
Estreno exclusivamente en el cine Cosmos.

El documental de John Holowach comienza con una frase de George W. Bush, cuando confiesa públicamente haber “probado” marihuana. Bush evita dar más detalles en el audio, aludiendo a que no quiere que los niños “prueben lo que él probó”. Y lo que aparenta ser un ensayo que devela una novedad, se convierte rápidamente en una enumeración de hechos que ya son demasiado conocidos a esta altura de la militancia pro-legalización y de todas las publicaciones existentes. Los testimonios de High sólo aportan un autoconvencimiento entre los que ya lo saben del tema, aunque es una sólida construcción enunciativa que podría servir para ser emitido en algunos colegios secundarios.

La investigación intenta comprender en profundidad la historia de la marihuana y desandar la hipocresía de los gobernantes del gran país del Norte para tratar el consumo de más de 28 millones de norteamericanos. O sea, el uso de la marihuana en la vida cotidiana, los aspectos positivos de su legalización, los antecedentes históricos, el uso del cáñamo en la industria textil, la comparación con los “bebedores compulsivos”, los 775 mil detenidos en 2003, la instrucción a los niños, las primeras prohibiciones en Estados Unidos por una cuestión vinculada con ¡los mormones!, la aparición del primer zar de la droga (filonazi) Harry Aslinger en 1938, diciendo que la marihuana era peligrosa, entre otras cosas, porque les daba a las mujeres blancas ganas de tener sexo con gente de otra raza, las campañas contra el consumo, en fin, muchas de esas cosas que más o menos se conocen, o cuyos argumentos ya son remanidos y algo arcaicos. Como por ejemplo el argumento de la salud, el caso de la planta como analgésico para enfermos terminales, la capacidad de la droga para retardar la aparición de cánceres, los médicos que son acusados por narcotráfico.

Hay, apenas, una escena escalofriante en High, y son las imágenes de un “simulacro” (simulacro porque es en una cárcel con gente que ya está presa de antes, no porque los tormentos no sean reales) de cacheo ante supuestos sospechosos de consumo de marihuana que pueden ser vistos como antecedentes (otros más) de las torturas de los soldados norteamericanos en las cárceles iraquíes. El resto es una acumulación de lugares comunes, una concatenación de caras parlantes hiladas por una voz algo irónica, sin demasiada preocupación por alguna clase de elaboración estética, High, el verdadero cuento... parece, en verdad, más bien un bajón.

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