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Miércoles, 1 de diciembre de 2010

CINE › EL VIERNES COMIENZA LA SEGUNDA EDICIóN DEL MERCADO LATINOAMERICANO VENTANA SUR

“Hay mucho todavía por hacer en la región”

El mercado cinematográfico organizado conjuntamente por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales y el Marché Du Film del Festival de Cannes creció con fuerza. Argentina tendrá un total de 158 películas, casi el doble que el año anterior.

 Por Ezequiel Boetti

La segunda edición Ventana Sur, el mercado cinematográfico organizado conjuntamente por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y el Marché Du Film del Festival de Cannes, aspira a convertirse en una curiosidad del capitalismo: un negocio donde ambas partes ganen. La cita –que comienza el viernes y se extenderá hasta el lunes– será entre 425 películas latinoamericanas y más de 300 compradores provenientes de todas partes del globo. “Queremos que nuestro cine sea protagonista”, asegura el director del evento, Bernardo Bergeret, entrevistado por Página/12 junto a su par del Marché Du Film, Jérôme Paillard, y la presidenta del Incaa, Liliana Mazure. Es por eso que, al igual que el año pasado, Ventana Sur armó una videolibrary con casi todas las producciones de la región realizadas entre noviembre de 2009 y el mismo mes de este año, y dispondrá de 40 boxes privados y acondicionados para que los posibles compradores visualicen las películas. “Los interesados podrán verla en el momento que quieran. Eso queda registrado para el dueño de los derechos, que sabrá quién y cuánto tiempo vio para comenzar a negociar”, explica Bergeret. Además, ese cuantioso material permanecerá durante 90 días en un sitio web especializado al que los compradores interesados accederán mediante una clave otorgada por el poseedor de los derechos. “El año pasado se concretaron muchas operaciones así”, asegura.

En 2010 también se harán mesas redondas y actividades especiales para acreditados, y el concurso Primer Corte. Esta selección de diez proyectos en etapa de postproducción es la misma que el año pasado le permitió al mexicano Michael Rowe terminar Año bisiesto, película que seis meses más tarde se alzaría con la Cámara de Oro a la mejor ópera prima en el Festival de Cannes. Este año la selección incluye a la ganadora del Work in Progress del último Festival de Mar del Plata, El campo, del argentino Hernán Belón. También estarán las nacionales Ausente, de Marco Berger (Plan B), y El túnel de los huesos, de Nacho Garassino. Entre las 425 películas, Argentina tendrá un total de 158 –27 de ellas coproducciones–, cifra que duplica la comparación interanual: el año pasado fueron 87.

Lo que sí cambió es la sede. A diferencia de la edición bautismal realizada durante tres días conjuntamente en la tienda Harrod’s y el Cinemark de Puerto Madero, la de 2010 se extenderá un día más y se desarrollará íntegramente en el complejo portuario y sus zonas aledañas. Durante ese período, las ocho salas cobijarán más de 80 screenings (el año pasado fueron 42 en tres pantallas) sólo para compradores y vendedores, mientras que a escasos metros de allí se levantó una carpa que oficiará como punto de encuentro para negocios y reuniones. “La mudanza fue por un tema práctico. El año pasado todos querían estar en el mismo espacio y no separarse del lugar de ventas”, explica Mazure. Otra de las diferencias radica en el armado de la ingeniería financiera. La Jefatura de Gabinete aportó cinco de los seis millones necesarios en 2009, mientras que ahora el dinero proviene de las arcas del Incaa y el programa Media de la Unión Europea. “Tenemos un ingreso superior, ya que las proyecciones son pagas y las acreditaciones más caras que 2009. La idea es que Ventana Sur se autofinancie con el tiempo”, complementa la presidenta del Instituto.

Por otro lado, la segunda edición de Ventana Sur marcará el punto medio del contrato de cooperación que el Incaa firmó con el Marché Du Film de Cannes, uno de los mercados de la industria cinematográfica más importante del mundo, que anualmente congrega a diez mil participantes de tres mil compañías de todo el mundo. “Esta parte del mundo es la única donde hay algo muy fuerte por hacer. En Asia y Europa ya hay muchas iniciativas similares, pero aquí no había nada. Y Buenos Aires es una ciudad ideal para hacerlo porque tiene una muy buena infraestructura. Además hay una industria muy reputada”, argumenta Paillard.

–¿En qué medida son comparables ambos mercados?

Jérôme Paillard: –No se pueden comparar. Cannes es un mercado general para todos los países y todas las películas. Hay dos o tres grandes mercados en el mundo: Cannes, Berlín y el American Film Market en Los Angeles. Después hay varios especializados, como Roma, Pusán, Tokio y ahora Ventana Sur, que hablan del origen específico de las películas, y eso es importante. Creo que son totalmente diferentes. A los compradores les gusta venir a estos encuentros porque tienen tiempo de ver la película y dialogar con los productores con tranquilidad. En Cannes no, es un comercio más duro.

–El contrato con el Marché Du Film vence el año que viene. ¿Será suficiente para afianzar a Ventana Sur?

Liliana Mazure: –El salto entre la primera y segunda edición sorprende. Se ha instalado mucho de un año a otro. Este año hay más industria latinoamericana, compradores y vendedores que el año pasado no estuvieron. El mercado se instaló con fuerza y creemos que el año que viene estará afianzado. Es un logro enorme; este tipo de iniciativas tardan cinco o seis años en instalarse.

–¿Se puede hablar de un “estilo latinoamericano” de hacer cine?

J. P.: –Creo que cada país tiene su propio estilo, más allá del mismo idioma. Desde Europa vemos que muchas películas hablan del continente, pero las historias y las formas en que cada director elige contarlas son muy distintas. Lo que nos sorprende es que las producciones no viajen por la región. En Europa peleamos mucho para que el cine francés pueda verse en Alemania o Austria, porque no hablamos el mismo lenguaje. Entonces nos preguntamos por qué, si en Latinoamérica todos hablan español, una película mexicana tiene tantos problemas para distribuirse en Chile o una argentina en Uruguay. Espero que Ventana Sur sea una pequeña ayuda para que las películas latinoamericanas puedan ser más vistas aquí.

–¿Creen que la mayor falencia de la región es esa falta de distribución y exhibición del propio cine?

L. M.: –Sí, lo que sucede es que gran parte del material se vende a compradores internacionales que lo distribuyen en Canadá, Asia y Europa, pero no lo hacen circular acá. Entonces no lo vemos. Cuando uno se entera de que vienen 80 películas brasileñas uno se pregunta dónde están, porque aquí no se vio ninguna. Hay algo que no está funcionando. Con este mercado tratamos de generar vendedores y negociaciones propias. Canal 7 compró muchas películas a las que no hubieran tenido acceso. Es muy difícil para nosotros detectar dónde está el vendedor, quién tiene los derechos de las películas latinoamericanos. Cuando uno se fija generalmente termina en un vendedor europeo.

J. P.: –Este año hay muchos compradores de Norteamérica que vienen a comprar películas en español para sus canales y la comunidad de habla hispana. En la otra dirección, vemos que en Latinoamérica el poder de los estudios americanos es más fuerte que en Europa. Por eso también es más complicado para las películas de aquí pelear contra los majors que en otros países.

L. M.: –La relación con el mercado latino en Estados Unidos es compleja y distante. Es una relación que nosotros queremos acercar y nos está costando mucho, muchísimo. Este año trataremos de revertirlo.

–¿Por qué se da esa situación?

L. M.: –Porque no tenemos relación. La puerta hacia el mercado latino de Estados Unidos está cerrada, la manejan los grandes estudios. Aunque hay un cine independiente, la comunidad latina ve los mismos blockbusters que vemos nosotros.

–¿La falencia de distribución se da por cuestiones económicas o por gustos artísticos distintos?

L. M.: –Creo que se da por las características de producción de cada uno de los países que integran la región. Brasil tiene excelentes distribuidores nacionales pero no internacionales porque el mercado interno es fuerte y permite recuperar los gastos con la exhibición local. En el caso del Incaa, el gran impulso a la producción hizo que todo se concentre ahí. No hemos encontrado la manera de impulsar a los distribuidores. Es más, hoy carecemos de distribuidores internos. Pascual Condito, de Primer Plano, y Bernardo Zupnik, de Distribution Company, ponen su mejor voluntad, pero recién ahora están empezando a aparecer pequeñas empresas nuevas. Nosotros creemos que Ventana Sur es una vuelta al problema de la distribución. Además nuestro mercado es muy chico y los distribuidores tienen que tener salida internacional para que sea negocio. Después, el otro país grande la región, México, está muy pegado a Estados Unidos y se asocia con las majors. Creo que la distribución regional no había sido impulsada porque cada uno mira su realidad y su escenario, por eso la importancia de que Ventana Sur junte a todos.

Bernardo Bergeret: –La idea es tener un mercado donde el cine de la región, el cine nuestro, sea protagonista. En todos los demás mercados vamos a pelear un espacio a los codazos. Acá el eje está en Latinoamérica, con los grandes compradores de la distribución de todas partes.

L. M.: –El año pasado causó mucho asombro la cantidad de material latinoamericano que había. Los compradores no imaginaban eso.

B. B.: –Es que conocen sólo las películas que van al circuito de festivales. Pero todo el resto de la producción no lo ven, lo desconocen totalmente.

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Bernardo Bergeret, Jérôme Paillard y Liliana Mazure, responsables de Ventana Sur.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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