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Miércoles, 7 de septiembre de 2011

CINE › ALL ABOUT MY FAMILY EN EL CICLO PRIMER PLANO, POR I.SAT

En cuestiones de familia, ajo y agua

Dogtooth, Go Get Some Rosemary, Maté a mi madre y La familia Wolberg son los cuatro títulos programados por Alan Pauls en el espacio de los miércoles a las 22 de la señal de cable. Las películas son inéditas o muy poco vistas en la Argentina.

 Por Horacio Bernades

Un padre tiene encerrada a toda su familia en una casa amurallada y es él el único miembro del clan autorizado a tener contacto diario con el mundo exterior. A otro padre se le va la mano con los somníferos que les da a sus hijos para dejarlos solos e irse a trabajar, por lo cual se le quedan un par de días en estado de coma. Un adolescente le dice a la mujer que lo trajo al mundo que, por más que se mate pensando, no logra imaginarse a una madre peor que ella. Ella, en respuesta, lo manda dos años a un internado, cuestión de tenerlo lo más lejos posible de casa. Un señor, alcalde de la ciudad donde vive, además de invadir sin permiso las viviendas de los vecinos, obliga a su hija preadolescente a jurar que jamás en su vida se irá de casa. OK, las familias del ciclo All About My Family –que el ciclo Primer Plano programa por I.sat todos los miércoles de septiembre– no serán lo que se dice un modelo de conducta, pero eso es justamente lo que las hace atractivas.

Como de costumbre, las películas programadas por el ciclo que conduce Alan Pauls –todas ellas de 2009– son muy poco vistas en el país, o lisa y llanamente inéditas. Mitad y mitad, en este caso. De las dos no estrenadas, la que tiene más fama es la griega Kynodontas (Dogtooth, en términos internacionales), que dos años atrás ganó el premio a la Mejor Película en la paralela de Cannes Un Certain Regarde. Además, fue una de las cinco que compitieron como Mejor Film en Lengua No Inglesa en la última entrega de los Oscar. Las que sí se estrenaron –pero estuvieron apenas un par de semanas en cartel, en una única sala– son la indie Go Get Some Rosemary (exhibida hace tres meses en el cine Cosmos con su título alternativo, Daddy Longlegs) y la canadiense Maté a mi madre, ópera prima del “poco más que niño” prodigio Xavier Dolan (la filmó a los 19 años). Completa el cuarteto la franco-belga La familia Wolberg, ópera prima de la realizadora Axelle Ropert.

Kynodontas (Colmillo es el título con que participó, dos ediciones atrás, de la competencia oficial del Festival de Mar del Plata) es una de esas ficciones que surgen de preguntarse “qué pasaría si...”. Qué pasaría si un tipo estuviera lo suficientemente loco para hacer de su casa un mundo literalmente aparte, en este caso. Una suerte de universo alternativo, del que –salvo él– nadie entra y nadie sale. Un Próspero que, a diferencia del de La tempestad, se arroga ser el único con derecho de aduana. Gerente de una fábrica, el tipo tiene a sus tres hijos treintañeros en un estado mental de menos de cinco años. De hecho, el título obedece a que, según él enseña (la pedagogía alterna es, aquí, palanca básica de control), el momento de salir al mundo es cuando se cae el último colmillo de leche. Algo que, obviamente, los tres (que por lo visto carecen de nombre, refiriéndose a sí mismos como “la mayor”, “la menor” y así) ignoran que ya les sucedió.

Recordando también a la familia de El castillo de la pureza, de Arturo Ripstein, los integrantes de este clan viven en una burbuja hecha de juegos infantiles, castigos en ocasiones despiadados y un glosario alternativo para los términos comprometidos (a la vagina se la llama teclado; la palabra vagina nombra una clase de lámpara). Claro que de pronto lo reprimido aflora y es entonces cuando una hermana le pide a la otra que le lama el teclado. O “el varón” corta en dos a un lindo gatito. El realizador Giorgos Lanthimos (que por estos días presenta en el Festival de Venecia su nueva película, Alpeis) muestra este mundo hermético (palabra no por nada de origen griego) con asepsia cruel y un humor como de Ionesco (memorable, la “coreo” espástica de “la mayor”).

“Papá lo sabe todo y hace todo mal”, tituló Luciano Monteagudo su crítica de Go Get Some Rosemary en este diario, en junio pasado. En verdad, mucho no parece saber Lenny, más allá de que, como buen padre separado, necesita coordinar el despelote de su vida con el cuidado de sus niños. Que lo sepa es una cosa, claro; que pueda hacerlo, otra. Filmada por todo Brooklyn al estilo Cassavetes (rodaje estilo “guerrilla”, cámara en mano, escenas intempestivas, documentalismo callejero), Go Get Some Rosemary es una de esas películas que están lo suficientemente locas como para que el espectador jamás pueda saber para dónde va a ir. Ni siquiera para dónde está yendo. “Mi cabeza está así”, le dice Lenny a la novia en un bar, y toma un sorbo de gaseosa y uno de cerveza, uno de gaseosa y otro de cerveza. Lo bueno, lo buenísimo de los hermanos Safdie (directores identificados con el movimiento indie que se conoce como mumblecore) es que logran que Lenny sea un tipo tan divertido como insostenible, tan zarpado como manipulador, tan buen como mal padre. Como el padre de los Safdie: la película está basada en él.

Ganadora de tres premios en la Quincena de Realizadores de Cannes y presentación internacional del enfant terrible Dolan, Maté a mi madre es algo así como una sitcom envenenada. Sentados a la mesa de diario, el protagonista y su madre se dicen lo peor con la peor saña, como podrían hacerlo el desterrado Charlie Sheen y su hermano (o ambos con su encantadora mamá), en la gran Two And A Half Men. Otra vez, como en Daddy Longlegs, las ambigüedades del punto de vista: Dolan parece identificarse con el protagonista (a quien de hecho interpreta) y sin embargo lo muestra como un niño consentido, malcriado y ñañoso. Y viceversa para la mamá. Nada demasiado distinto sucede en La familia Wolberg, con su pater familias jasídico, arrollador y contagioso. Y también invasivo, megalómano y autoritario. Lo cual no hace más que recordar que, en cuestiones de familia, no hay otra receta que ajo y agua. A joderse y a aguantarse.

* Dogtooth se verá hoy. Go Get Some Rosemary, el miércoles 14. Maté a mi madre, el miércoles 21 y La familia Wolberg, el 28. En todos los casos, a las 22.

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Dogtooth ganó el premio a la Mejor Película en la paralela de Cannes Un Certain Regarde.
 
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