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Miércoles, 27 de febrero de 2013

CINE › GONZALO TOBAL HABLA DE SU LARGOMETRAJE VILLEGAS, QUE SE ESTRENA MAñANA

“Este viaje tiene algo de existencial”

El cineasta presenta el recorrido de dos primos que viajan en auto a General Villegas para asistir al entierro de su abuelo. Una situación que dispara en los personajes todo tipo de preguntas.

 Por Oscar Ranzani

Con una carrera consolidada como cortometrajista, Gonzalo Tobal, flamante cineasta egresado de la FUC, debuta ahora con su ópera prima Villegas, que se estrenará mañana en la cartelera porteña. Previamente, el primer largometraje de Tobal había sido exhibido en el Bafici y en el Festival de Cannes, en mayo de 2012, ya que participó en las Proyecciones Especiales de la muestra cinematográfica más importante del mundo, donde compartió cartel con Mekong Hotel, la nueva película del tailandés Apichatpong Weerasethakul, y Journal de France, del prestigioso documentalista francés Raymond Depardon, entre otros nombres importantes. De todos modos, el director de Villegas ya conocía Cannes porque había presentado en años anteriores dos de sus cortos: Cynthia todavía tiene las llaves y Ahora todos parecen contentos. Por eso dice que, si bien la exhibición de Villegas en esa muestra le abrió “muchas puertas” y “fue muy importante”, la gran sorpresa de su vida “fue cuando estuve por primera vez con el primer corto”. Como Villegas se conoció en Cannes, Tobal es consciente de que eso “ayuda mucho al futuro de la película para que mucha gente se interese acá y en el mundo y para abrir puertas en distintos países”.

La idea de la película nació de la combinación de tres factores. “En primer lugar, de haber conocido General Villegas”, cuenta el director. Tobal visitó el pueblo bonaerense a través de un amigo, cuya familia vive allí. Eso ocurrió en 2005. Desde ese momento, le quedó dando vueltas el paisaje y “ciertos espacios puntuales que, de hecho, después filmé en la película”. Por otro lado, Tobal conocía a uno de los actores protagonistas de su ópera prima, Esteban Bigliardi, con quien había estudiado y son amigos. Desde hacía tiempo que el cineasta también venía trabajando la idea referida a dos personajes de treinta años. Y todo tomó forma en 2007 cuando Tobal, estando en París, se enteró de que había fallecido su abuelo en Buenos Aires. “Ahí apareció la idea del viaje para un entierro, qué puede pasar cuando uno se entera de la muerte de un ser querido a muchos kilómetros de distancia y, en vez de poder descargar directamente las emociones, tiene que atravesar un recorrido de espacio y de tiempo que se impone, de alguna forma, en el medio. Entonces, eso me dio una estructura para la película”, relata el cineasta.

Y el comienzo de Villegas es similar. Esteban (Esteban Lamothe) y Pipa (Esteban Bigliardi) son dos primos que están distanciados desde hace tiempo. En apariencia, son muy distintos en su manera de vivir y de organizar sus vidas. Esteban se entera de que el abuelo de ambos falleció en General Villegas y junto a Pipa emprende el recorrido en auto a ese pueblo para estar presente en el entierro. Mientras Esteban está mentalizado en llegar, Pipa genera todo tipo de distracciones; la situación hace eclosionar una discusión entre ambos que se venía gestando desde el momento en que subieron al vehículo. Villegas empieza como una road movie y, poco a poco, va tomando carácter dramático (con humor incluido) para mostrar cómo ese viaje que emprenden los primos es también un recorrido interno por sus mentes. En definitiva, ese recorrido marca el pulso de sus emociones y genera reflexiones sobre los caminos de la vida que tomaron.

–Recién dijo que conocía a Bigliardi, pero es de suponer que hubo otros motivos por los que eligió a los dos actores que, en estos momentos, son los más representativos de la nueva generación del Nuevo Cine Argentino. Bigliardi fue la cara de Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno, y Lamothe, de El estudiante, de Santiago Mitre.

–Sí, es loco eso, pero empezamos a trabajar con ellos en 2008 cuando les dije que quería hacer la película. Fue antes de El estudiante y de Un mundo misterioso. Con Bigliardi teníamos mucha afinidad. Ya habíamos hecho un corto. Nos conocemos de hacer teatro desde hace diez años. Además, cuando pensé en mi ópera prima también pensé que me gustaría hacerla con él. En realidad, toda la película estuvo rodeada de gente muy afín, tanto amigos como personas cercanas, con las que me siento bien y tenía ganas de compartir esto. Eso, por un lado. Además, son grandes actores y también por eso crecieron tanto y crecimos juntos este tiempo.

–¿Coincide en que Villegas empieza como una road movie, pero que se va convirtiendo en una comedia dramática familiar?

–Quizá las cosas más de comedia también están en la primera parte. Yo siento que de lo que podría ser una road movie en el plano físico se va pasando a una road movie interior de los personajes. Si bien en la mitad de la película llegan al pueblo y ese viaje en el espacio físico termina, empieza otro viaje muy intenso por adentro de ellos, con todo lo que les va pasando en toda la segunda parte del film.

–¿Y ese viaje interior es emocional y también existencial?

–Para mí también tiene algo de existencial. Hay algo de viaje emocional y existencial en la película. En algún punto, porque condensa en tres días cuestiones que tienen que ver con el pasaje de una etapa de la vida a otra o con el final de la juventud. Pero eso hace que a los dos se les disparen todo tipo de preguntas existenciales y que eso resuene en el plano emocional. Esos dos ejes están en juego todo el tiempo.

–¿Está inspirada en vivencias personales?

–Hay algo en el origen que sí, que tiene que ver con el disparador a partir de la muerte de mi abuelo. Hay cuestiones relacionadas con los pequeños conflictos de los personajes, con la relación entre primos, con cierto tipo de amistad masculina o de lazo familiar mezclado con amistad masculina. La relación que tienen con las novias y otras cosas surgen de experiencias personales, pero no es la historia de mi vida.

–Esteban es menos simpático y tolerante que Pipa...

–Pero después hay otros momentos en los que tiene una buena interacción social. En toda la primera parte de la historia, está muy tomado por la situación. Se puede pensar a los personajes como dos caracteres antitéticos, como que ellos son así. La manera de reaccionar de Pipa es tardía. Todo el tiempo actúa como si se estuviera yendo de vacaciones, pero también me gusta pensar que es su manera de reaccionar ante la muerte del abuelo, ante el reencuentro con Esteban y con la familia. Es decir, ante ciertas cosas que lo ponen en un lugar de exageración, actúa. De manera opuesta, Esteban también tiene su manera de reaccionar: quiere ir derecho a Villegas, quiere llegar lo más rápido posible, terminar con el trámite. Es correcto y cumplidor y quiere hacer lo que tiene que hacer. Y no quiere distraerse con emociones, con parar en tal lugar, con la nostalgia, con todo lo que el otro le propone.

–Por lo que decía recién de Pipa, ¿él es tan alegre como parece o, en realidad, usa una máscara para disfrazar conflictos y angustias que después termina mostrando?

–Las dos cosas. Pero al principio, hay mucho de máscara en la película. En el reencuentro siempre hay una máscara, porque uno se mide con el otro, hay un tanteo tácito. Y eso se va profundizando y revelando con capas más profundas con el correr de la película. Y entonces vamos entendiendo el porqué de esos personajes y qué hay detrás de esas máscaras.

–¿Por qué tardan en explotar las diferencias?

–Porque las personas tienen cierta progresión antes de explotar. Pero, de hecho, en el primer encuentro ya hay un cortocircuito. Después, hay cierta conciencia social, sobre todo del lado de Esteban, que lo hace contener hasta un punto en el que no aguanta más y explota. Por el lado de Pipa, como tiene menor freno en cuanto al comportamiento social y es una persona que se guía por lo inmediato, por el presente y, si se quiere, por el disfrute, se deja llevar y va generando situaciones. Y al mismo tiempo, uno podría pensar que lo está provocando a Esteban. Siempre están estas dos caras: ¿está pasándola bien y haciendo lo que quiere o lo está provocando? Después Esteban lo acusa de estar haciendo todo lo que hace para retardar la llegada, porque tiene miedo de llegar, porque tiene miedo de ir. Todo el tiempo jugamos con cierta ambigüedad, porque creo que las personas también somos así.

–¿Qué los llevó a distanciarse?

–En el fondo fue la vida misma, los caminos de la vida. Para mí, era importante que hubiera motivos posibles, pero ninguno tan fuerte como para decir: “Ah, se pelearon por esto”. Son varias cosas, pero en la sumatoria tiene que ver con que el tiempo pasa y, bueno... Yo siempre veo que Esteban siguió adelante y Pipa hasta el momento sigue dando vueltas.

–¿Esteban responde más a los mandatos de la sociedad?

–Sí, a los mandatos familiares.

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Tobal cuenta que el disparador de la película fue la muerte de su abuelo.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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