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Miércoles, 27 de marzo de 2013

CINE › SE ACERCA EL BUENOS AIRES FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE INDEPENDIENTE

Cambios dentro del estilo de siempre

El Bafici cumple quince años y estrena nuevo director artístico, el periodista Marcelo Panozzo, y nueva sede, el Village Recoleta, en reemplazo del Hoyts Abasto. Por lo demás, a partir del 10 de abril estará, como siempre, lo mejor del cine mundial.

 Por Diego Brodersen

Cambia, todo cambia. Pero el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, más allá de las múltiples novedades que trae este 2013, da la impresión de permanecer fiel a su estilo. Lo cual es bueno: a lo largo de sus catorce ediciones hasta la fecha, el festival porteño ha demostrado ser un evento con carácter propio, más allá de cambios, contingencias y coyunturas. Esta entrega número 15 –cifra redonda que permite miradas retrospectivas y celebraciones– arranca con director artístico reluciente, un equipo de programación renovado y una nueva sede central, que corre el centro neurálgico de sus actividades, tradicionalmente asociado a la calle Corrientes y al barrio del Abasto. Los cambios, entonces, son muchos. Comenzando por las salas del Village Recoleta. Ese complejo multisala fue el elegido para reemplazar a las ya folclóricas salas del Hoyts Abasto, novedad anunciada hace ya algunos meses que, previsiblemente, generó todo tipo de especulaciones, desde las más esperanzadas hasta las menos benévolas (se habló, incluso, de un Bafici cada vez más “concheto”, en obvia referencia al nuevo emplazamiento).

Precisamente en una conferencia de prensa llevada a cabo en el Centro Cultural Recoleta, que funcionará desde el 10 y hasta el 21 de abril como centro de reunión para la prensa y el público –allí tendrán lugar no sólo algunas proyecciones, sino también las charlas, mesas redondas y múltiples encuentros del Bafici–, el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, se ocupó de destacar el cambio de zona como un hecho positivo, mencionando la inclusión de otros barrios en el cronograma de proyecciones. Más allá de la Sala Leopoldo Lugones, el Malba y el Cosmos –socios del Bafici desde sus inicios–, el funcionario hizo hincapié en la inclusión del Village Caballito y la reapertura del difunto Arteplex Belgrano, que iniciará sus actividades con otro nombre precisamente como sala baficiana. Luego de que el conflicto de la Sala Alberdi fuera “finalmente solucionado el día de ayer” –según las optimistas palabras de Lombardi, en referencia a la tensa situación vivida en ese complejo cultural en las últimas semanas–, las dos nuevas salas del Centro Cultural San Martín también formarán parte de este 15 Bafici.

Marcelo Panozzo, periodista, crítico de cine, editor en la empresa Random House Mondadori y flamante director del Bafici, recibió el micrófono de manos de Lombardi y dedicó buena parte de la conferencia a un análisis de la programación, el momento generalmente más esperado por el periodismo. Como suele ser la costumbre, la suma de largometrajes y cortos asciende a un número cercano a los cuatrocientos títulos, enmarcados por las películas de apertura y cierre, respectivamente No, del chileno Pablo Larraín, y Au bout de conte, de la actriz y realizadora francesa Agnès Jaoui, quien viajará a la Argentina para presentar su film. Panozzo comenzó destacando el rol de las habituales competencias del festival, la internacional, que este año contará con veinte largometrajes en concurso, y la argentina, integrada por quince títulos que tendrán su estreno durante los once días que dura el evento. Cosa extraña, este año dos de las tres películas argentinas incluidas en la Competencia Internacional, Viola, de Matías Piñeiro, y Leones, de Jazmín López, ya tuvieron una amplia circulación en festivales internacionales, rompiendo con la tradición de incluir solamente premières. ¿Toma de posición de los programadores respecto de la alta calidad de estos títulos?

Una de las novedades más importantes parece ser la transformación de la competencia Cine del Futuro en otra sección competitiva llamada, a partir de ahora, Vanguardia y Género, “una descripción sencilla de lo que hay adentro, por lo que Orientación al Consumidor no podría objetar absolutamente nada”, bromeó Panozzo, “porque nos parece que el cine experimental y el de género son parte importante de los festivales de cine, pero usualmente ocupan un lugar un poco lateral. Y nos parecía bien empujar eso al centro de la escena. Creo que el resultado es superpoderoso, son veinticuatro películas en las que se mezclan cortos y largos”.

El director del festival también mencionó la reducción de los focos dedicados a realizadores de todo el mundo y un regreso a la idea de retrospectivas más profundas y completas. Este año estarán dedicadas a la obra del brasileño Júlio Bressane, “uno de los cineastas más secretos y ninguneados del cine latinoamericano”, de quien se proyectarán diecisiete películas; el argentino Adolfo Aristarain, en lo que Panozzo define como una nueva posibilidad dentro del festival, “algo que nunca se había hecho: homenajear y repasar la obra de un realizador argentino, de quien estamos haciendo copias nuevas de algunas de sus películas”, y el maestro coreano Hong Sang-soo, “quien creció al mismo tiempo que el Bafici y que visitará Buenos Aires” para acompañar la retrospectiva.

Para los más corajudos, este Bafici 2013 ofrece la posibilidad de acercarse a una notable selección de cine experimental austríaco, curado por el sello especializado Sixpack, una de las apuestas radicales de un festival que siempre apoyó el cine más osado y menos complaciente. La sección Panorama, que muchos seguidores del Bafici suelen adoptar como punto de partida para la elección de su programa personal, incluye este año cerca de un centenar de películas de todo el mundo. Entre las imperdibles, hay que destacar los nuevos largometrajes de Olivier Assayas (Après mai), Naomi Kawase (Chiri), Jem Cohen (Museum Hours), Apichatpong Weerasethakul (Mekong Hotel), la trilogía del austríaco Ulrich Seidl (Paradise: Faith, Love, Hope), Takeshi Kitano (Outrage Beyond), Jafar Panahi (Closed Curtain) o Raúl Ruiz (La nuit d’en face, película póstuma en su filmografía). La tradicional sección Música no abandonará las salas del Bafici y también continúan el Baficito y la sección Work in Progress.

Asimismo, la filial local de la agrupación internacional de críticos Fipresci fue la encargada de seleccionar quince películas que dieran cuenta de la relación entre el cine argentino y el Bafici a lo largo de estos quince años. De Mundo grúa, uno de los films elegidos y gran revelación de la primera edición del festival, se exhibirá una copia nueva en 35mm tirada especialmente.

La fiesta cinéfila comenzará en dos semanas. También las discusiones sobre cine y otras yerbas (el Bafici es uno de los puntos altos de la vida cultural de la Ciudad y, por lo tanto, objeto de adoraciones, enojos y riñas de toda clase y tenor). Por el momento, los motores se van encendiendo. Ya llegará el momento de las críticas y los balances.

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Marcelo Panozzo en el anuncio de ayer en el Centro Cultural Recoleta.
Imagen: Rafael Yohai
 
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