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Viernes, 12 de abril de 2013

CINE › EL PENSAMIENTO VIVO DE HONG SANG-SOO, UN CINEASTA EMBLEMATICO DEL FESTIVAL PORTEÑO

“Hacer películas me ayuda como ser humano”

La retrospectiva más importante de esta edición del Bafici está dedicada al gran director coreano, cuya obra creció simultáneamente con el festival. Un libro editado para la ocasión da cuenta de su mundo y de sus modos de trabajo.

No hay un director más emblemático para el Bafici ni más identificado con su historia que el coreano Hong Sang-soo (Seúl, 1960). Y ninguno que haya crecido, como él, junto al festival porteño, al punto de que sus catorce largometrajes, desde The Day a Pig Fell into the Well (1996) hasta Nobody’s Daughter Haewon (2013) han pasado –y siguen pasando– por el Bafici en estos quince años. Sucede, además, que Hong Sang-soo es uno de los pocos grandes autores del cine contemporáneo capaces de crear con mínimos elementos todo un mundo propio, inmediatamente reconocible y al que siempre es muy agradable mudarse, como si el cine pudiera habitarse y el espectador irse a vivir en él. Por eso la retrospectiva completa de su obra que propone ahora el festival para su fiesta de quince es todo un acontecimiento. Lamentablemente, un problema de salud impidió a último momento a Hong Sang-soo subirse al avión. Pero a falta de su presencia, aquí están sus palabras, extraídas del libro El director desnudado por sus pretendientes, que el Bafici editó especialmente para esta edición, con la coordinación de Juan Pablo Domínguez. Los extractos corresponden al capítulo “Un posible ABC de y sobre Hong Sang-soo”.

Alcohol:

“No me doy cuenta cuando elijo las situaciones o los personajes. Se me ocurre una situación y, cuando la siento correcta, la uso. La escena en que la gente empieza a tomar es el tipo de escena que me interesa. Tal vez porque yo tomo mucho. Cada vez me atrae más. Se me ocurre al pensar en el guión. Y no encuentro ninguna razón para rechazarla, por eso la uso y la vuelvo usar.”

Banal:

“Comienzo con una situación en extremo ordinaria, directamente banal, y esta situación generalmente tiene en su interior algo que me resuena por dentro de una forma muy potente. Es un sentimiento estereotípico, pero muy intenso. Tanto que no puedo evitar el deseo de mirarlo durante mucho tiempo. Lo pongo sobre la mesa, lo miro. Lo abro, y lo que aparece son todas las piezas que hacen a mi cine. Puede que no tengan relación entre sí, puede que entren en conflicto unas con otras. Pero intento encontrar el patrón que hace que todas estas piezas encajen y formen una sola. Eso es lo que hago.”

Cézanne, Paul:

“Cuando estudiaba en Chicago, tuve la oportunidad de ver las naturalezas muertas originales de Cézanne por primera vez. Sentí que con eso alcanzaba, que no necesitaba nada más. Y desde ese momento amé cada pintura de él. Su forma de mezclar elementos abstractos y concretos encaja de forma perfecta en mi sentido de la estética y de la percepción.”

Diario de un cura rural:

“Cuando vi Diario de un cura rural, realmente entendí que las películas podían ser algo profundo. Fue una película que me dio el coraje que necesitaba para volver a los films narrativos. El libro Notas sobre el cinematógrafo me hizo pensar sobre el medio de una forma completamente distinta. Le debo muchísimo a Bresson.”

Escala:

“Mis películas son de escala pequeña, y no son filmadas en un set. Cuando busco locaciones, no las miro únicamente como si fueran un paisaje, sino que también me interesan los elementos que están ahí presentes. Entonces, los desafíos más grandes que tiene mi departamento de producción tienen que ver con cambiar pequeñas cosas como un mantel, un tipo de cortina o una lámpara. Es algo tan pequeño que generalmente terminan haciéndolo algunos de los directores asistentes, ya que no implica casi nada de trabajo. Si no contrato actores, el equipo de directores asistentes es el que se hace cargo del vestuario y hasta del maquillaje, o de las fotos de prensa. Lo hago porque creo que todos deberían estar ocupados: no me interesa que en el set haya una dinámica de gente que hace cosas y gente que no hace nada. No importa que el dinero me obligue a tener un pequeño equipo de rodaje, quiero que todos estén lo más involucrados posible y se genere un aura muy productiva.”

Filmar:

“Me ayuda mucho como ser humano hacer películas. Me estimula y me da coraje. Uno busca crear un objeto que tenga una determinada forma y después lo termina. No he llegado al punto en que puedo superar una negación que vive en mí, y en estas pequeñas creencias, que son absolutamente afirmativas, he encontrado algo en lo que realmente creo y de lo que estoy dispuesto a hablar.

Pero, como persona, sigo en el proceso de negar... Filmar es una reflexión de uno mismo, pero también es una actividad que en un momento se termina y adquiere determinada forma. Cuando termino una película, siento que he superado un determinado obstáculo. El hecho de filmar me hace realmente bien como ser humano, y espero que a algunas personas les pase lo mismo con mis películas.”

Onírico:

“Ya sea un evento que se sucede en el marco de un sueño o en la realidad del film, esa diferencia no afecta el hecho de cómo lo percibe el público. Si yo presento las cosas resaltando que eso es un sueño, entonces el público inmediatamente lo acepta como si fuera un sueño. Pero lo que acaban de experimentar tiene el mismo peso y la misma densidad que lo que yo presento como ‘realidad’. Esto es lo que, una vez más, causa una especie de fricción.”

Plano secuencia:

“Al comienzo no pensaba en eso, pero sucedía, como con las escenas de borracheras. Simplemente utilizaba cierto tipo de encuadre y planos secuencia, y luego traté de analizarlo y no llegué a ninguna conclusión. La única respuesta a la que llegué fue que cada director necesita descubrir un espacio, un límite temporal, y que esa limitación propia le permite seguir explorando. Por eso, en vez de usar encuadres más chicos, siento que con el plano general y el plano secuencia puedo aportar más cosas personales.”

Zoom:

“No significa nada, en realidad. Como muchos de los elementos en mis películas, cambia a medida que envejezco. En Woman Is the Future of Man quise utilizarlo, pero no había mucho tiempo, por lo que tuve que posponerlo hasta filmar Tale of Cinema. El primer día que pude usarlo, lo hice. Técnicamente, muestra el rostro del actor de cerca sin tener que cortar. Si tenés que cortar en medio de un plano secuencia tenés que detener el rodaje y pedirle al actor que haga lo mismo una vez más, y no me gusta hacer eso.”

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“No me importa trabajar con un pequeño equipo de rodaje; mejor, quiero que todos estén involucrados”, dice Hong.
 
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