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Jueves, 29 de junio de 2006

CINE › JOHN LASSETER, CEREBRO DE PIXAR, HABLA DE “CARS”, EL FILM QUE SE ESTRENA HOY

“La clave de esto es divertirnos siempre”

En la videoconferencia realizada con Página/12, el director admite que el film sintetiza sus pasiones como ningún otro. Lasseter cuenta cómo se hizo la película y cómo ve el futuro de Pixar bajo el ala de los estudios Walt Disney. Y muestra su camiseta argentina.

 Por Emanuel Respighi

Hijo de padre empleado de Chevrolet y de madre profesora de arte, Cars, la nueva película animada realizada por Pixar, parecería ser un film con el que irremediablemente debía cruzarse John Lasseter, su director. Es que la película animada que se estrena hoy combina en igual dosis la pasión que el alma pater de Pixar ostenta por el mundo animado y los autos, en un mix explosivo que nuevamente trae a la pantalla grande lo mejor del estudio que reformuló la industria de la animación moderna a partir de Toy Story, Bichos, Buscando a Nemo y Los increíbles, entre otras películas. “Es verdad. Yo siempre digo, un tanto en broma y otro en serio, que en una vena tengo aceite de autos y en la otra dibujos animados. La pasión que tengo por los autos fue el disparador de esta película. En este sentido puedo decir que se trata de mi film más personal”, explica Lasseter, en la videoconferencia que le concedió a Página/12 desde México, donde se encuentra promocionando la película.

Conocedor como pocos de cómo atraer al público, el director de Toy Story se presenta a la entrevista con una colorida camisa que tiene estampados cada uno de los personajes-autos de Cars. Sin embargo, ni siquiera él –estadounidense y amante del arte computarizado– puede escapar a la fiebre mundialista que por estos días ataca a la mayor parte del mundo: antes de comenzar la videoconferencia, el hombre nacido en Hollywood se desabotona su camisa para dejar ver –además de su prominente abdomen– una casaca de la Selección Argentina de Fútbol. “¡Aryentinia! ¡Aryentinia!”, grita, brazos alzados cual publicidad mundialista de Coca-Cola, una y otra vez.

–¿Le gusta el fútbol? ¿Para cuándo una película animada de fútbol?

–El fútbol me gusta si hay goles. Ahora estoy siguiendo el Mundial. Sé que ahora Argentina juega con Alemania... Pero hacer una película sobre fútbol no está en mente. En Norteamérica el fútbol no es un deporte masivo.

Luego de llevar a los ojos de los espectadores el universo de los juguetes (Toy Story), de los insectos (Bichos), de los monstruos (Monsters, Inc.), los peces (Buscando a Nemo) y los superhéroes (Los increíbles), todas bajo la distribución de Disney, el nuevo film de Pixar detiene su mirada en el mundo de los autos. Pero no se trata de coches conducidos por humanos, sino que en el primer film luego de la adquisición de Pixar por parte de Disney los protagonistas son “autos humanizados” (desde un Fiat 500 de 1959 hasta un Porsche 911, pasando por un Hudson Hornet 1951, un Impala 1959, un Plymouth 1979), que hablan, bostezan, se enojan, ríen y lloran. De hecho, en la ficción los humanos simplemente no existen: el mundo está habitado por autos de todo tipo.

Virando entre la comedia y la acción, Cars utiliza el marco de la competencia final de la Copa Pistón entre tres autos (El Rayo McQueen, Strip y Chick Hicks) para contar, en realidad, cómo la construcción de la carretera Interestatal aniquiló las ciudades y pueblos que se encuentran alrededor de la famosa Ruta 66, que cruza Estados Unidos a lo ancho. “El gran desafío de Cars fue crear un mundo en el que los autos estuvieran vivos, conteniendo los mismos rasgos expresivos de los humanos. Por suerte, la tecnología avanzó lo suficiente como para hacer las cosas lo más reales posibles”, detalla Lasseter.

Aunque Cars es la primera película en estrenarse tras la adquisición realizada por Disney, en realidad se trata de un film “100 por ciento Pixar”, ya que fue concebido antes del acuerdo sellado por las compañías en enero. Ese contrato incluye una cláusula en la que los principales puestos jerárquicos del departamento de animación de Disney deben ser ocupados por gente de Pixar, por lo que Lasseter pasó a ser el jefe creativo de los estudios de animación de Disney, así como también se encargará de desarrollar juegos para los parques de diversiones del viejo Walt. Una decisión que muchos entendieron como el fin de la idiosincrasia “transgresora” de Pixar.

–¿Cómo reavivará la energía de Disney, aun conservando el estilo de Pixar?

–Esto siempre ha sido una preocupación para nosotros. Queremos proteger a Pixar y lograr que permanezca tal cual es. Y eso es lo que haremos. Y a la vez, hacer brillar a Disney. Contamos con el apoyo de Bob Iger (CEO de Disney) para ello. Tenemos la suerte de que cree en nuestro trabajo y nuestros objetivos. Es más, Bob me pidió que dirija no sólo a Pixar, sino a los Disney Animation Studios. Es un desafío muy interesante, pues Disney y Pixar se manejan separadamente. Amo lo que hago. Soy un apasionado de lo que hago y respeto mis ideas.

–Si bien Cars está focalizada en el público infantil, se notan detalles que atraen mucho al público adulto, como la música o los autos antiguos. ¿Se va a mantener esa premisa en los futuros films, bajo la órbita más “moralista” de Disney?

–Todas las películas de Pixar están dirigidas a todo tipo de público; al infantil, al adulto, a las familias, a las parejas sin hijos... Pixar siempre trabajó para todos los niveles de público. Por ende, Cars tiene detalles que atraen a los adultos, como también a los apasionados por las carreras. Por ejemplo, los autos en la película son exactos al modelo original. El color es exacto al original. El Hudson es un Hudson Hornet real y el sonido del motor del Hudson es el sonido del original. Todo está cuidado al detalle para atraer a todo tipo de público. Y eso no va a cambiar nunca.

–¿Cree que ese estilo fue el que hizo que las películas de Pixar sean tan exitosas en todo el globo?

–Pixar no distingue audiencias, entretenemos al público con el corazón. Nos divertimos trabajando. Considero que esa es nuestra clave: nos divertimos haciendo nuestro trabajo con pasión y emoción. Pero concebimos que por cada lágrima debe haber una sonrisa. No hacemos películas pensando en la taquilla. Nuestros films deben ser algo que el público siempre recuerde. Nos involucramos con un nivel de detalle muy grande; hacemos las cosas directamente para que lleguen a los ojos del público como queremos que lo hagan. Visualmente, nuestras películas son profundamente detalladas.

–Esa búsqueda del detalle, de ser fiel a la realidad, en la que en este momento se encuentra la industria animada gracias a las nuevas tecnologías, ¿no puede atentar contra la fantasía y la imaginación que diferencia a un film animado de uno actuado?

–Cars no es real, es definitivamente un mundo animado. Los autos verdaderos no hablan, aunque los alrededores, el ambiente, el escenario en algún nivel parezca real, está todo muy caricaturizado. Amo la animación computarizada porque brinda herramientas que permiten hacer imágenes extremadamente reales. En Pixar adoramos hacer películas que la audiencia sepa que no existen, que es un dibujo animado, pero hacer parecer lo más creíble posible. Lo mismo que Buscando a Nemo en el mundo submarino o Los Increíbles o Cars: todas están hechas con la misma idea. Es fantasía. Si quisiéramos hacer una película real iríamos con cámaras y filmaríamos el mundo exterior, pero creamos un mundo de fantasía donde los autos están vivos. Todo lo que diseñamos, los árboles, todo está inspirado en lo que se encuentra en el mundo, de acuerdo con la investigación que realizamos, pero todo está caricaturizado para hacerlo ver más animado. A mí me gusta dirigir películas en las que la gente mira la pantalla y dice “sé que esto no existe, pero parece real”.

–Hace más de una década, a través de la realización de films totalmente computarizados, Pixar inauguró una nueva “época de oro” de la animación. ¿Cómo percibe a la industria de la animación en la actualidad?

–Focalizarnos demasiado en los efectos visuales, en desmedro de la historia en sí, sería un error absoluto. Las películas deben gustar por lo que cuentan y no sólo por cómo se ven. La historia es lo que atrapa al espectador. Veo un futuro prometedor y muy desafiante, siempre y cuando la industria de animación siga haciendo las películas que está haciendo. La idea no es considerar al resto como competidores, sino a todos como una industria única de animación, con mucho para ofrecer al público, dándole la opción de elegir.

–¿De qué va a tratar la próxima película de Pixar?

–Ya estamos produciéndola. Se va a llamar Ratatouille y se trata de una rata francesa que, indignada con su especie, decide rebelarse y no comer basura. Es una rata rara, ya que como sólo le gusta la buena comida, se introduce en las cocinas de los restaurantes más sofisticados para cocinar, con los problemas que todo eso puede acarrear. Es muy divertida.

–Disney compró Pixar luego de varios fracasos, buscando en usted y su equipo la salvación de la compañía. ¿Cómo se siente con respecto a que lo llamen “el nuevo Walt Disney”?

–Ya es suficiente para mí ser John Lasseter en estos días como para que me proyecten otros. Prefiero no tomar nombres de nadie más. Obviamente, es un honor, ya que amo a Walt Disney. De hecho, mi película favorita de Disney, aunque no lo crean, es Dumbo. El nivel de detalle de Dumbo es excepcional. Si uno además es padre, lo emocional afecta muchísimo; conmueve. Estudié Dumbo mientras hacía películas y me ha parecido siempre una obra de arte. Es el ejemplo más fuerte de lo que llamamos hoy animación tradicional.

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“Pixar no distingue audiencias, entretenemos al público con el corazón.”
 
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