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Lunes, 3 de marzo de 2014

CINE › LA 86ª CEREMONIA DE ENTREGA DE LOS PREMIOS OSCAR

Con pronóstico reservado

Dos horas después de iniciado el show, seguía sin aparecer un ganador firme a la vista. Lupita Nyong’o se llevó la estatuilla a la mejor actriz de reparto por 12 años de esclavitud y Jared Leto, la de actor secundario por Dallas Buyers Club.

Al cierre de esta edición, la pelea de fondo entre 12 años de esclavitud y Gravedad, las dos grandes candidatas a los premios Oscar de la temporada 2013, con nueve y diez candidaturas respectivamente, seguía sin definirse. La ceremonia, conducida por segunda vez en siete años por la comediante Ellen DeGeneres, había comenzado puntualmente a las 22.30 hora argentina, con el clásico monólogo de la anfitriona, que no traicionó su fama de lengua filosa y lanzó más de un dardo graciosamente envenenado hacia la platea de ricos y famosos. “Estuve haciendo una investigación y descubrí que entre todos los nominados de esta noche hicieron unas 14 mil películas, pero que sólo asistieron a la universidad unos... seis años”, se despachó DeGeneres. “Sí, todos los que estamos aquí somos una gran familia, pero no me digan que esta noche no se parece a Los juegos del hambre”, volvió a disparar antes de agarrársela con Jennifer Lawrence. “Considerando lo que sucedió el año pasado, si esta noche volvés a ganar el Oscar no vamos a correr ningún riesgo: te lo vamos a llevar directamente a tu asiento”, le dijo en alusión al tropezón de la actriz en la ceremonia anterior.

El primer momento destacado de la noche llegó enseguida, como para que los millones de teleespectadores de todo el mundo no se tentaran con el zapping (de hecho, los primeros 35 minutos de la ceremonia transcurrieron al galope, sin cortes publicitarios). No bien Anne Hathaway le entregó el Oscar al mejor actor de reparto a Jared Leto por Dallas Buyers Club –un premio que no sorprendió a nadie: era el favorito absoluto en su rubro– la platea empezó a paladearse el discurso de agradecimiento. “Dedico este premio a los 36 millones de personas que perdieron la batalla contra el sida”, afirmó Leto, que en la película interpreta a una travesti que precisamente muere a causa del virus VIH. Antes le había agradecido estar allí arriba a su madre, “que me enseñó a soñar”. Y ya que estaba hablando del tema, también se refirió de manera por lo menos confusa a “los soñadores de Ucrania y Venezuela”, a quienes les dio todo su improbable apoyo desde el escenario del Dolby Theater.

El Oscar al mejor largometraje de animación también era un secreto a voces y fue, tal como se preveía, para Frozen: una aventura congelada, de los estudios Disney. La estatuilla fue entregada por una pareja despareja: Matthew McConaughey, el protagonista de Dallas Buyers Club, y la legendaria Kim Novak, que entró al escenario envuelta en la inolvidable música de Bernard Herrmann para Vértigo, su película consagratoria. “Hacía mucho que no estaba por aquí y me gusta estar de regreso”, dijo de corazón, fuera de libreto, pero con una sonrisa –producto de su sádico cirujano plástico– que parecía la del mismísimo Guasón.

Mientras tanto, DeGeneres seguía jugando con la platea, por la que se paseaba palmeándoles el hombro a las celebridades, entre quienes estaban Harrison Ford, Kevin Spacey y Jim Carrey, por fuera de los nominados. Y en uno de esos paseos sacó una foto con su teléfono celular, al mismo tiempo que anunció que en ese instante fecundo la enviaba al mundo por Twitter. Pero fue un fracaso, porque la imagen salió toda movida. Otra posterior, que sacó Bradley Cooper, salió mejor.

Movida también estaba la categoría dedicada a la mejor actriz de reparto, con una lucha a brazo partido entre Jennifer Lawrence por Escándalo americano y Lupita Nyong’o por 12 años de esclavitud. Los pronósticos de los trade papers de Hollywood y las apuestas de los casinos de Las Vegas lo consideraban el premio más peleado y la estatuilla finalmente fue para Nyong’o, la actriz oriunda de Kenia. Fue el primer premio que obtuvo la película favorita de la noche.

Por su parte, el Oscar al mejor film extranjero fue, tal como se preveía, para el film italiano La grande bellezza, de Paolo Sorrentino, que dedicó el premio a Federico Fellini, a Martin Scorsese y, como buen napolitano, a... Diego Maradona.

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Jared Leto ganó el Oscar al mejor actor de reparto por su travesti enfermo de sida en Dallas Buyers Club.
 
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