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Domingo, 10 de agosto de 2014

CINE › RETRASO EN LAS OBRAS DE LA SALA LEOPOLDO LUGONES DEL TEATRO SAN MARTIN

La larga espera de un emblema cultural

La remodelación de la sala dedicada al cine arte debía concluir en julio. Pero todavía no empezó. Hay malestar e inquietud entre el público cinéfilo y en los cineastas independientes. Desde el gobierno porteño aducen que “se demoró la firma del contrato”.

 Por Oscar Ranzani

Nicolás Prividera, Santiago Mitre, Rodrigo Moreno y Lisandro Alonso, directores que extrañan a la Lugones.
Imagen: Bernardino Avila, Sandra Cartasso, Pablo Piovano y Carolina Camps.

A comienzos de noviembre del año pasado, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció la programación 2014 del Teatro San Martín en concordancia con sus 70 años de existencia. Entre los anuncios realizados por el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, y su par de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, se informó sobre las refacciones del coliseo, donde estaba prevista la remodelación de la Sala Leopoldo Lugones, ubicada en el décimo piso del San Martín y considerada uno de los bastiones del cine arte de todo el mundo, que en los últimos años se convirtió también en un importante espacio de estrenos de cine independiente argentino. Se había especificado que las obras en La Lugones –tal como la conocen quienes asisten a sus ciclos– iban a comenzar en marzo de este año y a concluir en julio. Sin embargo, al mes de agosto las obras todavía no empezaron. La pregunta cada vez cobra más fuerza en el mundo del cine argentino: ¿Qué pasa con La Lugones?

La obra prevista incluye reparaciones de mampostería y cielorraso, eliminación del asbesto de las paredes debajo del revestimiento de madera, cambio de cables, retapizado de butacas, cambio de alfombras, refacciones de los baños de hombres y mujeres, modificación de la cabina de proyección para instalar un DCP (sistema de proyección digital acorde con los tiempos que corren), reinstalación de los equipos de 35 mm y 16 mm y cañones anteriores, digitalización de la sala, cambio de cables de sonido y de electricidad, cambios de pantalla, equipos de sonido, luminarias y trabajos en cielorrasos y de yesería y pintura en el hall de entrada. La Lugones no se desmanteló, pero en febrero de este año se retiraron todos los proyectores, equipos de sonido y la pantalla, porque era la condición indispensable para que comenzara la obra, supuestamente en marzo.

Página/12 intentó entrevistar a Lombardi y Chaín, pero sólo habló el vocero del ministro de Desarrollo Urbano, Sergio Levit, miembro de la cartera municipal encargada de las obras. “Lo que ocurrió ahí fue que se llamó a una licitación, como corresponde a todas las obras. Se presentó una empresa que tenía muy buen precio, pero los avales no eran los suficientes. Por lo tanto, se optó por la segunda empresa que va a empezar a trabajar en cuanto firme el contrato. Esto implica una cierta demora; no sé cómo, pero trataremos de acortar los tiempos para hacer lo más rápido posible”, explicó Levit. El funcionario señaló que “hubo un inconveniente que es una cosa normal, digamos, que se presente la licitación... Y acá se hace una evaluación. Lo que importa son dos cosas: una, el precio, pero también el proyecto y los avales que tenga. La Ciudad no puede tomar a cualquiera por más que el precio sea el más conveniente. Por la que se había optado el precio era muy conveniente, pero los avales no eran suficientes”, subrayó el funcionario porteño.

Respecto de cuánto tiempo más insumirán las obras en La Lugones, Levit reconoció que “unos cuantos meses”. “Si podemos acortar los tiempos, a principios del año que viene ya debería estar listo o antes. Pero como se demoró la firma del contrato no quiero dar una fecha exacta porque puede haber modificaciones”, agregó. Un año sin funcionar una sala de cine parece un tiempo excesivo sobre todo por la importancia de La Lugones en el calendario cinematográfico argentino. Si bien no se pueden comparar porque no tienen las mismas características edilicias, el cine Lorca fue remodelado en tan sólo dos meses. “Por ejemplo, el Colón llevó bastante más tiempo y el teatro estaba desocupado. Aquí se decidió tratar de no modificar la vida del Teatro San Martín”, argumentó el vocero de Chaín. Y también aseguró que la instalación del DCP está garantizada porque “está dentro del proyecto”. Un dato que no precisó Levit es que cuando se ordenó desmontar la cabina y la pantalla, en febrero de este año, todavía no se sabía que se iba a suspender el pliego de licitación y llamar a uno nuevo.

Un poco de historia

El 4 de octubre de 1967 La Lugones comenzó a funcionar como sala de cine con la proyección del clásico La Pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer. Desde entonces, comparte con la Fundación Cinemateca Argentina la difusión de cine de todo el mundo. También desde sus inicios, la programación incluye ciclos de revisión de los grandes clásicos de la historia del cine. Los grandes maestros siempre han sido invitados de honor en La Lugones, que en sus 46 años les ha rendido homenaje permanentemente con importantes retrospectivas. Además, también les ha brindado lugar de exhibición a las muestras dedicadas a difundir la obra de realizadores nuevos o menos conocidos. Otros de los objetivos que se ha propuesto la Sala Lugones es el de difundir todas aquellas cinematografías que, a pesar de sus valores artísticos y culturales, no tienen acceso regular a los canales comerciales de exhibición. El cine argentino también tiene un espacio preponderante en La Lugones, que ha revisado las obras de Manuel Romero, Leopoldo Torres Ríos, Mario Soffici, Leopoldo Torre Nilsson, Fernando Ayala, Simon Feldman, Jorge Polaco y Jorge Prelorán, entre otros cineastas que pasaron a la historia.

Muchas de las películas que componen los ciclos de la Sala Lugones pertenecen a la Fundación Cinemateca Argentina, que se verá impedida de celebrar en 2014 sus 65 años de existencia por la demora en las obras. Para los festejos se había pensado en organizar junto con la Embajada de Francia un ciclo de clásicos franceses restaurados y un cine-concierto. Por otro lado, este retraso afecta a la fundación porque los ciclos que se programan son su ingreso principal, motivo por el cual quedará este año sin ingresos y con lucro cesante que nadie –hasta el momento– reconoce. Además de la celebración, se tuvieron que suspender todos los ciclos programados de la fundación para este año, aunque el daño mayor es para el público fiel que pregunta cuándo va abrir La Lugones.

La mirada de los cineastas

En los últimos años, la Sala Lugones también se convirtió en un ámbito de estrenos de films nacionales que no tienen lugar suficiente en los circuitos comerciales. En 2011, por ejemplo, se estrenaron Los labios, de Santiago Loza e Iván Fund (junto a una retrospectiva del director cordobés), y El estudiante, de Santiago Mitre, que significó todo un éxito de público. Nicolás Prividera estrenó en 2012 Tierra de los padres y lo propio hizo Alejandro Fadel con Los salvajes. En 2013 se estrenaron en La Lugones: Leones (Jazmín López), Nosilatiaj. La belleza (Daniela Seggiaro), Los posibles (Santiago Mitre y Juan Onofri Barbato), Calles de la memoria (Carmen Guarini), Viola y Rosalinda (Matías Piñeiro) y El loro y el cisne (Alejo Moguillansky). Pero sin dudas, el caso más paradigmático de los directores argentinos es Lisandro Alonso, que estrenó sus cuatro largometrajes en La Lugones: La libertad, Los muertos, Fantasma (filmado precisamente en las instalaciones del San Martín) y Liverpool.

“Cualquiera que tenga dos dedos de frente sabe que es una pérdida enorme no tener la Sala Lugones. Más allá de la trayectoria y de lo que significa la sala en sí para el cine internacional, en los últimos años había empezado a funcionar como una sala posible de estrenos nacionales”, señala Alonso, en diálogo con Página/12. En ese sentido, comenta que pensaba estrenar este año su quinto largometraje, Jauja, protagonizado por Viggo Mortensen (para el que todavía no encuentra fecha) y había previsto que una de las salas fuera La Lugones. “Pero por obvios motivos no va a poder ser”, explica Alonso. “No sé cuáles son las razones del atraso. Lo que sí sé es que afecta de una manera importante. Hay pocas salas donde uno puede estrenar cine argentino, perder la Sala Lugones limita a dos otras posibles salas, tres quizás”, considera el realizador. “Yo tengo la oportunidad de contar esto desde el punto de vista de un director de cine. No me quiero imaginar lo que deben estar sufriendo las personas que son habitués semanales de la sala. Son los que más deben sufrir por una cuestión de cercanía, de contacto, de comunicación, de hablar en el piso de la película que vieron, por esa cosa medio de cineclubista o de cinemateca que tiene La Lugones. También sería bueno saber cómo ellos sufren esa pérdida, que es para la ciudad misma una pérdida importante en lo que a cultura cinematográfica significa. Cuanto antes puedan resolverlo, sé que será recibido con una sonrisa de oreja a oreja”, concluye Alonso.

En términos similares opina Santiago Mitre: “Junto con el desmantelamiento del sistema de exhibición que hubo en la Ciudad de Buenos Aires, los cineastas independientes nos fuimos quedando sin espacios. Afortunadamente, los programadores de la Sala Lugones entendieron esa situación y ésta se convirtió en los últimos años en un refugio o en un lugar en el cual era posible estrenar una película y que ésta fuese bien programada, bien tratada y bien apreciada por un público al que le interesa el cine”. Por eso, para Mitre este retraso en las obras “hace que un montón de películas que se podrían estrenar ahí no lo puedan hacer”. Según el cineasta, “debería haber una reacción del Ministerio de Cultura de la Ciudad, además del caso puntual de La Lugones, también sobre los espacios de exhibición del cine alternativo, que son muy marginales”, analiza Mitre.

“Hay que pensar, en primer lugar, que se va a refaccionar La Lugones. Y eso es auspicioso: siempre y cuando se respete la arquitectura del lugar, que se refaccione esa sala está bueno; que se mejoren las condiciones de proyección, bienvenido y fantástico. Eso es una buena noticia”, comenta Rodrigo Moreno, quien pensaba estrenar su más reciente largometraje, Réimon, pero por la demora en las obras no pudo concretarlo. “Que las obras se retrasen tanto, en un punto no me sorprende porque cada vez que interviene el Estado, sea provincial, nacional, el de la ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, la provincia de Buenos Aires, Argentina, nunca se cumplen los plazos. Es una cultura política”, sostiene Moreno. El director de El custodio y Un mundo misterioso considera que el retraso en las obras de refacción de La Lugones “es una pésima noticia”. “La Argentina funciona así. Yo no estoy de acuerdo con la política cultural de la Ciudad, pero circunscribirlo a que es un problema de la ciudad me parece que es un error político. Es parte del lugar que ocupa la cultura dentro de las decisiones estatales. Siempre es el último. En la Ciudad esto se ve con creces. Lo ves a diario”, plantea Moreno.

Prividera, que estrenó en La Lugones Tierra de los padres, afirma que la Sala Lugones siempre fue muy importante en su formación: “Soy un espectador desde hace muchísimos años, desde que era adolescente. Y es un lugar en el que por supuesto estuve muy contento de estrenar en su momento. Lamentablemente es uno de los pocos lugares donde efectivamente se puede ver cierto tipo de cine”, explica el director de M. Y en concordancia con sus colegas expresa: “En los últimos años la Sala Lugones agregó la novedad de estrenos para el cine argentino, además de películas extranjeras, lo cual potenció el lugar ya no solamente como espacio de formación, sino incluso como espacio donde poder exhibir las películas, lo cual es doblemente importante. Si es doloroso que cualquier sala tenga problemas, yo diría que en la Lugones es doblemente doloroso porque no es un privado que está a su suerte, sino que depende del Estado, en este caso, de la Ciudad de Buenos Aires. Entonces, obviamente es más extraño todo y que el proceso no sea más rápido y no se solucione prontamente”.

Frente al señalamiento de Página/12 de que hay bastante malestar e inquietud dentro del ámbito del cine independiente argentino porque La Lugones está cerrada, el vocero del ministro de Desarrollo Urbano, Sergio Levit, contestó: “Es la primera noticia que tengo de que haya malestar del cine independiente”.

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