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Miércoles, 2 de septiembre de 2015

CINE › MATíAS LUCCHESI PRESENTA SU PELíCULA CIENCIAS NATURALES

Una “road-movie” serrana

Premiada en la Berlinale, la ópera prima del realizador cordobés narra el viaje que emprende una niña de una zona rural en busca de su padre, a quien no conoce. “Pensé a esa búsqueda de identidad como una idea de verdad absoluta”, dice el director.

 Por Ezequiel Boetti

La vida de Matías Lucchesi (Córdoba, 1980) es como una película de boxeo: un largo periplo de caídas y levantadas, de pasos en falso y aprendizajes, de ensayos y errores, hasta llegar a un triunfazo sobre la campanada final. Formado como actor y director con José Martínez Suárez, Mauricio Kartun, Ricardo Monti, Pablo Solarz y Ricardo Bartís, entre otros, siempre supo que quería filmar. Lo que tardó en entender fue qué contar y, sobre todo, cómo hacerlo. “Empecé a hacer un corto por fuera de la facultad que fue tremendo. Eran puras ganas, una cuestión más bien impulsiva, de puro deseo. Hice varios y siempre me apuraba y me equivocaba en las mismas cosas, más que nada en lo que tenía que suceder entre los actores. Terminaba en la cama, muy deprimido y diciéndome que no servía. Era frustración tras frustración, y sentía que alrededor tampoco había mucha fe en mí”, recuerda hoy ante Página/12. Tuvieron que pasar alrededor de una decena de proyectos fallidos –algunos concretados, otros ni siquiera– para que finalmente encontrara su norte artístico. Fue en el cortometraje Distancias donde sintió algo distinto, inédito en su trayectoria, sensación que se repetiría en su primera incursión en el largometraje, Ciencias naturales, que tendrá su estreno comercial mañana en un puñado de salas porteñas después de alzarse con una buena cantidad de premios en distintos festivales alrededor del globo, entre ellos el de la sección Generation Kplus en la Berlinale 2014.

“Hice diez cortos malos y uno salió bien. O no sé si bien, pero sí sé que quedó algo parecido a lo que quería hacer. Eso me pasó también con Ciencias naturales. Si bien tuvo las complicaciones habituales de todo proyecto, el resultado muestra algo que quería que esté. Después, si entraba o no en Berlín, si ganaba tal o cual premio, era secundario. Obviamente que el reconocimiento es lindísimo, pero la sensación de que algo que hacés funciona para el lado que querés es muy gratificante”, asegura el cordobés antes de recordar que la génesis de su flamante trabajo, visto aquí en la Competencia Nacional del Bafici del año pasado, no fue tanto una idea como una imagen: “Estaba esperando para filmar una película y, como no salía, me fui a la zona de las sierras de Córdoba. Cuando empecé a buscar una historia para hacer algo más chico y simple, recorrí el lugar y vi una imagen que me quedó, que era la de una nenita. Me junté con Gonzalo Salaya, que es mi coguionista, empezamos a tirar de eso y salió esta historia”.

“Esta historia” es la de una chica de 12 años (Paula Hertzog, conocida por su labor en la muy buena El premio, de Paula Markovitch, galardonada con un Oso de Plata en la Berlinale 2011) dispuesta a superar los mil y un escollos con tal de conocer a su padre, de quien apenas tiene una chapita con el nombre de una empresa ya cerrada como único dato. Una maestra (Paola Barrientos) con la voluntad suficiente para ayudarla completa las coordenadas de un relato de iniciación enmarcado en la zona de las Altas Cumbres, una road movie serrana con la búsqueda de la identidad como parada final. “Después de la primera imagen fueron surgiendo otras que se acomodaron solas. Arrancamos con una maestra rural y después empezó a ganar la de una nena que buscaba al padre”, afirma Lucchesi.

–El tema de la búsqueda de la identidad en el cine argentino suele tener una connotación política relacionada con la dictadura, algo que en su película no está. ¿Coincide?

–Sí, nunca se me cruzó relacionar la historia de la nena con una cuestión histórica. Recién lo empecé a pensar cuando me lo preguntaron varias veces. La película básicamente es una fábula, una ficción pura que no tiene relación con nada histórico. Sí pensé a esa búsqueda de identidad como una idea de verdad absoluta, como algo necesario para ella pudiera seguir adelante.

–Distancias también partía de la idea del viaje y la relación de un chico con los adultos, en este caso sus padres. ¿Siente algún interés en particular por esas cuestiones?

–Los primeros cortos que hice no tenían mucho que ver con esto. Sí se repetían cuestiones relacionadas con la naturaleza y filmar fuera de la ciudad. El porqué no sabría decirlo. Incluso lo que estoy escribiendo ahora va en esa línea. Todo sale del mismo lugar, es parte de un mismo mundo.

–¿Buscó algo en particular con la elección de una dupla protagónica femenina?

–No, simplemente surgió así. De hecho, el director de una de las escuelitas a la que fui era un maestro, pero me parecía que el mundo femenino era mucho más rico. La idea de una nena buscando a su padre me resultaba más atractiva que la de un nene, no sé por qué. Quizá tenga que ver con esa imagen inicial que después nunca me sentí tentado de modificar. El guión original tenía una línea narrativa, la relación de la maestra con un novio, pero la sacamos porque se comía la cuestión de la nena. Nos parecía un error distraer la atención con otra cosa.

–El jurado de Berlín catalogó a Ciencias naturales como “una travesía pura, destilada y sin sentimentalismo hacia la identidad”. ¿Qué opina de esa observación?

–Me encanta, no sé si cuadra con la película, pero me hace sentir bien. Lo interesante es que gracias al casting logramos darle una cosa más sutil. Era muy fácil caer en el golpe bajo, por más que no estuviera en el guión. Creo que la decisión de los actores fue clave para que el trabajo sea más “destilado”, como dijo el jurado. Cuando empezamos a trabajar necesitaba que ellas se conozcan, que Paula tuviera confianza con Paola. Eso lo hicimos en varias reuniones en las que no ensayamos directamente, pero sí evocamos ciertos elementos claves de escenas fundamentales. Traté de trabajar esas cuestiones a través de cosas indirectas.

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“Me parecía que el mundo femenino era mucho más rico”, señala Lucchesi de sus motivaciones.
Imagen: Verónica Martínez
 
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