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Sábado, 12 de septiembre de 2015

CINE › RICKY ROBLEDO ES EL DIRECTOR DEL DOCUMENTAL PRELUDIO DE LA MEMORIA

Todo un pueblo con la memoria viva

General Las Heras, provincia de Buenos Aires, fue la localidad con mayor proporción de desaparecidos durante la dictadura. El film, además de los casos, aborda la labor de colocación de baldosas artísticas que recuerdan dónde vivieron aquellos hombres y mujeres.

 Por Oscar Ranzani

Hilda Eroles y Paula Giménez son dos vecinas de General Las Heras y comparten las actividades que se realizan en Memoria de Las Heras, un espacio colectivo creado en 2004 para homenajear a los desaparecidos de ese partido de la provincia de Buenos Aires, el que tiene la mayor proporción de desaparecidos en la dictadura cívico-militar. Hilda tiene a sus dos hermanos desaparecidos: Rita, que era estudiante de Derecho, y Rony, de Medicina. Conserva el recuerdo intacto de aquel momento que vivió a los 13 años. Ese día siniestro y doloroso, un grupo de tareas también secuestró al esposo de Rita, Daniel Bidón Chanal, y a un amigo de éste, el uruguayo Luis Alberto Carvalho. Sus historias tienen la marca del dolor que comparten las de Juan Castellini, hermano de la detenida-desaparecida Eloísa Castellini, y de Martín Fraga, hijo de Silvia Paolucci y Jorge Fraga, también desaparecidos de General Las Heras. Los padres de Fraga fueron secuestrados el día que comenzó el Mundial 78, mientras que Eloísa Castellini fue secuestrada el 11 de noviembre de 1976, cuando tenía un embarazo de cuatro meses. Los casos mencionados integran la lista de los once desaparecidos de General Las Heras. Y sobre estos casos enfoca el documental Preludio de la Memoria, de Ricky Robledo, que se estrenará este sábado a las 18 en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (Ex ESMA), con entrada gratuita.

En realidad, el documental de Robledo es un cruce entre el arte y la memoria porque, además del relato de los casos por parte de los familiares, también aborda la labor que realiza Memoria de las Heras, con la colocación de baldosas artísticas que sirven para recordar, en las veredas del pueblo, los lugares donde vivieron los hombres y mujeres desaparecidos. Robledo recuerda que el germen de su película hay que rastrearlo en otro film, El sol del membrillo, de Víctor Erice, que se basa en el proceso de creación artística de un cuadro por su autor, el pintor español Antonio López. “Busqué en Las Heras a la pintora Paula Giménez. Y cuando empezamos a recorrer las cosas que ella tenía, vi que había hecho las baldosas que se colocan en las veredas de las casas de donde se llevaron a los desaparecidos. Y dije: ‘En vez de una pintura podemos hacer una baldosa y ver todo ese proceso que se inicia con los distintos bocetos que va armando hasta su realización’.” Con esto, Robledo logra combinar dos temas: el arte y la memoria. O más bien, cómo se vinculan. El cineasta, que nació y vive en General Las Heras, decidió centralizarse en el caso de los desaparecidos de su pueblo porque le pareció que “hablar sobre ellos es hablar sobre los 30 mil”, según comenta en diálogo con Página/12.

–¿Hay alguna suposición de por qué General Las Heras es el partido bonaerense con mayor proporción de desaparecidos por la dictadura?

–No, creo que es una coincidencia, porque si bien algunos eran de Las Heras, otros no eran oriundos de allí pero vivían en Las Heras y estaban en esos momentos. Por ejemplo, el caso de Fraga-Paolucci, una pareja que se la llevaron de la calle 9 de Julio, a dos cuadras de la estación. Ellos vivían en Moreno y terminaron en Las Heras porque iban entrando a la clandestinidad. Supongo que llegar a un pueblito tan chico, que tenía en ese momento 9 mil o 10 mil habitantes, era como para pasar inadvertidos. Pero evidentemente no resultó así, porque fueron a la casa y se los llevaron.

–¿Por qué eligió algunos de los casos y no abordó las historias de los once desaparecidos de Las Heras?

–Primero, porque hablar de todos iba a ser muy largo y muy difícil de explicar. Segundo, la baldosa que se realiza desde el boceto hasta que se termina es la de Eloísa Castellini, que ya era madre y que también fue mamá en cautiverio por segunda vez. Entonces, me parecía como algo muy emblemático. En ella focaliza la parte donde más se hace hincapié, tal vez porque la baldosa que estábamos haciendo era la de ella. También está el caso de Paolucci–Fraga: cuando a ellos se los llevaron, quedó el hijo que tenía meses, que no llegaba al año vida. Ahí tenía una visión distinta que era la de un hijo para hablar de sus padres que, como él cuenta en la película, no tiene una foto de ellos, no sabe nada y recién está tratando de rearmar la historia. Y el otro caso fue en Hornos, un pueblito que depende del distrito de Las Heras pero que está a cuatro o cinco kilómetros, donde vivirían unas 500 personas. Y de ahí se llevaron a cuatro, que fueron la familia Eroles (Rita y Rony), Bidón Chanal (el esposo de Rita Eroles) y Luis Carvalho, que era amigo de la familia y que estaba ahí. Me pareció una historia muy fuerte para contar.

–En la película puede observarse la realización de expresiones artísticas para homenajear a los desaparecidos. ¿Cree que el arte puede funcionar como correa de transmisión de la memoria?

–Sí, es una de las maneras de que llegue a los jóvenes y que entre como una bisagra para recuperar la memoria. Por ahí, noto que a los mayores les cuesta hablar de lo que pasó y memorizar lo que pasó. Creo que ésta es una manera de entrarles a los más jóvenes para que sean conscientes de lo sucedido, y fundamentalmente para que se cambie la mentalidad y que esto no vuelva a ocurrir. Esto es lo que mínimamente busco con este documental.

–General Las Heras tiene once calles de tierra con los nombres de todos sus desaparecidos. ¿Es un ejemplo de recuperación de la memoria?

–Se hacen muchas cosas para mantener la memoria viva. Aparte de lo que hace Memoria de Las Heras, es algo que el gobierno municipal no deja de lado. Es muy activa su participación con Memoria porque todo lo que se hace allá sobre ese tema siempre está ligado el gobierno municipal. Desde ese lugar, hay un trabajo por mostrar lo que sucedió, por rescatar lo que nos pasó, valorizarlo, y que la gente hable y cuente. Ayudan mucho los medios de comunicación. Días atrás, me contaba Hilda Eroles, que es la directora de Derechos Humanos y la hermana de Rita y de Rony, que justamente por una nota que se hizo en Página/12 por el Día de la Memoria, una prima de Carvalho fue hasta la puerta de su casa y cuando ella salió la encontró para dejarle un ramo de flores a su primo. A raíz de esa nota que se hizo en su momento, buscó el lugar y llegó al lugar de donde se habían llevado a su primo.

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El film de Ricky Robledo podrá verse hoy en el C. C. Haroldo Conti, con entrada gratuita.
Imagen: Arnaldo Pampillón
 
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