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Sábado, 23 de abril de 2016

CINE › FINAL PARA LA COMPETENCIA INTERNACIONAL DEL FESTIVAL PORTEÑO

Las diferencias entre París y Brooklyn

Le nouveau prueba que se puede hacer un cine popular con inteligencia y sentimientos a flor de piel. Por su parte, Creative Control transcurre en un futuro cercano, pero que difícilmente pueda definirse como sci-fi. Hoy se conocerán los premios.

 Por Diego Brodersen

Le nouveau, una comedia dramática o drama cómico sobre unos adolescentes en una escuela parisina.

Punto final para la Competencia Oficial Internacional del 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente. El día de ayer se presentaron en sociedad los últimos dos largometrajes, de un total de dieciocho, que forman parte de la sección competitiva más importante del festival, al menos siguiendo la lógica tradicional de este tipo de eventos y el orden de las secciones dentro del catálogo. Dos películas de diferente origen, Francia y los Estados Unidos, y temáticas igualmente diversas: Le nouveau es una comedia dramática o drama cómico acerca de un grupo de adolescentes en una escuela parisina; Creative Control, en tanto, un relato futurista protagonizado por un creativo de una empresa publicitaria a punto de hacer implosión. Mañana sábado, cerca del mediodía, se conocerán los ganadores de los premios, una vez que las autoridades del Bafici lean la lista de títulos y nombres en conferencia de prensa.

Premiada en San Sebastián, donde tuvo su debut festivalero internacional el pasado mes de septiembre, la ópera prima de Rudi Rosenberg hace de Benoît, un muchacho de unos catorce o quince años de La Haya recién llegado a París, el típico “chico nuevo” de la escuela. No conoce a nadie y, a pesar de ser un joven normal en muchos sentidos (ni nerd ni popular, ni genio ni desastre para los estudios), su relativa timidez le juega bastante en contra a la hora de hacerse de nuevos amigos. Para colmo de males, el trío más cool del colegio lo toma de punto, al menos por un tiempo. De todas formas, conocerá bastante gente y se hará de un nutrido grupo de amistades. Y tal vez, quién sabe, de una primera noviecita. Eso es casi todo lo que necesita el realizador para crear una película que no se pretende iconoclasta pero que, en el sendero del respeto por las reglas de un género con décadas de existencia, crea un sentido, divertido y amoroso homenaje a una edad en la que siempre parece estar ocurriendo lo más importante de la vida.

El secreto del éxito de Le nouveau parece ser el de respetar varios o todos los lugares comunes de la teen movie (la chica linda, aquí encima sueca; el geniecillo nerd; el tontolón risueño; la chica con problemas físicos; los diversos grupos y tribus), pero tomándoselos muy en serio, respetándolos como personajes hasta las últimas consecuencias. Puede parecer muy sencillo, pero la operación de Rosenberg debe ser una de las más difíciles de llevar a cabo. Y los resultados son enormemente placenteros: la escena de la fiesta fallida o la borrachera con cerveza sin alcohol son dos ejemplos perfectos. Con un reparto ideal y un gran timing tanto para la comedia como para el sufrimiento (hay dolores de amor, pero también algo de crueldad entre compañeros, sin llegar al bullying), Le nouveau demuestra nuevamente que se puede hacer un cine extremadamente popular con inteligencia y sentimientos a flor de piel. Toda una tradición francesa, por otro lado.

Creative Control, segundo largometraje del realizador Benjamin Dickinson, es una indie norteamericana cuya historia transcurre en un futuro cercano pero que difícilmente pueda definirse como sci-fi. De hecho, su relato de alienación urbana en una Brooklyn idéntica a la actual en poco y nada se distancia de algunos de los males que acechan a los habitantes de una gran ciudad. Unica excepción: en el universo del film, hablar con una persona y responder al mismo tiempo los mensajes de texto del celular ya no es considerado una falta de respeto. Todo el mundo parece estar muy pendiente de sus aparatos transparentes o directamente invisibles, en particular David, quien trabaja en una empresa de publicidad y tecnología y a quien le asignan investigar un nuevo producto antes de lanzarlo al mercado: el Augmenta, unos anteojos inteligentes capaces de hacer varias cosas. Entre otras, crear avatares virtualmente idénticos a las personas de carne y hueso luego de recibir la suficiente cantidad de información.

David vive con su novia, a pesar de las crecientes discusiones de pareja, y tiene un metejón con Sophie, una de las chicas de su mejor amigo, un fotógrafo de moda bastante mujeriego. Pero no será con Sophie con quien David pase casi todas las noches, sino con su gemela en el mundo de la realidad aumentada. A pesar de que esa tecnología está presente en una parte importante del metraje, la película de Dickinson está más preocupada por el drama personal del protagonista, adicto a casi todo: al trabajo, al alcohol, a las pastillas para “funcionar” y ahora también a esos nuevos anteojos. El realizador parece haber visto bastante el cine de Antonioni, a pesar de que sus ideas narrativas son infinitamente más clásicas y expositivas: el mal que acecha al protagonista y a varios personajes secundarios es el miedo a la soledad y al fracaso, una pequeña locura cotidiana sin válvula de escape, recubierta por las fachadas del éxito social y personal. Creative Control tiene forma de espejo.

* Le nouveau se exhibe hoy a las 15.15 y mañana a las 15.10 hs. en Village Recoleta 3.

* Creative Control va hoy a las 15.15 y mañana a las 17.15 en Village Recoleta 6.

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