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Jueves, 21 de septiembre de 2006

CINE › HOY COMIENZA EL FESTIVAL DE SAN SEBASTIAN

Carlos Sorín juega de local a orillas del mar Cantábrico

Las nueve películas argentinas presentes en Donostia confirman al festival vasco como el que más atención le presta al cine latino.

 Por HORACIO BERNADES
Desde San Sebastián

Con nueve películas argentinas desparramadas por distintas secciones, hoy se inicia la 54ª edición del Festival de San Sebastián, el mayor de los que se celebran en tierra española y uno de los más importantes del mundo entero. La cifra de películas argentinas presentes en Donostia, sumada a la veintena de films provenientes de otros países latinoamericanos, confirma al festival vasco como el que más atención le presta al cine del sur del río Grande, de todos los eventos de gran envergadura que tienen lugar en el continente europeo. La amplia delegación argentina tendrá como cabeza de flota a El camino de San Diego, la nueva película de Carlos Sorín, único film latinoamericano en competencia. Teniendo en cuenta que el director de La película del rey juega casi de local a orillas del Cantábrico (sus dos películas anteriores, Historias mínimas y El perro, compitieron y ganaron premios aquí, en 2002 y 2004), se da por descontado que su nuevo opus honrará la distinción que los programadores de San Sebastián han querido rendirle este año.

Además de la película de Sorín (que se presentará el sábado 23), los otros films conocidos ya en nuestro país aparecen en la grilla de San Sebastián, desde Crónica de una fuga hasta Glue, pasando por El custodio y, cómo no, La perrera, coproducción con Uruguay que fue parte de la competencia oficial en el último Bafici. Las que debutan internacionalmente aquí este año son dos óperas primas. Se trata de Vísperas, nueva producción de la Universidad del Cine que integra la programación de Zabaltegui (la más importante muestra paralela de San Sebastián) y La punta del diablo, iniciación en la realización del ex productor Marcelo Paván. Junto con las anteriormente nombradas, La punta del diablo se incluye en Selección Horizontes, paralela dedicada en exclusividad al cine latinoamericano. En Cine en Construcción, iniciativa dirigida a productores interesados en asociarse a films en proceso de finalización, se presentan otras dos películas argentinas: Una novia errante, de Ana Katz (que había debutado con El juego de la silla) y El cielo elegido, de Víctor “Kino” González, que lo había hecho con la para siempre inédita Ciudad de Dios.

Los cazadores de argentinidades tampoco dejarían de considerar que películas mayoritariamente españolas, como Suspiros del corazón (dirigida por Enrique Gabriel, nacido en Argentina pero largamente radicado en la península) y Remake (que se estrena la semana próxima en Buenos Aires) cuentan con participación criolla en la producción, elenco y rubros técnicos. En ese tren y lanzados ya al delirio, ¿cómo no mencionar los cinco o diez segundos de Buenos Aires, que se adivinan en un pequeño monitor y al fondo del cuadro, en la coproducción europea Children of Men, dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón e incluida en la sección Perlas de Otros Festivales? Pero sucederán cosas en la 54ª edición de San Sebastián, que no tienen que ver con el país que vio nacer a Maradona. Si la competencia oficial del Zinemaldia no suele caracterizarse por su alto interés (Berlín, Cannes y Venecia tienden a “soplarle” los títulos más fuertes), el pelotón que la integra este año aparece como una bienvenida excepción a esa regla. Al menos, en los papeles.

Incluyendo los títulos más recientes de los veteranos John Boorman (el de A quemarropa y Excalibur) y Agnieska Holland (realizadora de Europa Europa), de los asiáticos Hirokazu Kore-eda (el de la magnífica After Life) e Im Sang-soo (de La esposa de un buen abogado y The President’s Last Bang) y sumándoles a todos ellos a los últimos indies estadounidense Tom Di Cillo y Bobcat Goldthwait, la estimable cineasta belga Marion Hänsel, la primera película de ficción dirigida por el reconocido documentalista británico Nick Broomfield y hasta lo nuevo del iraní Bahman Gohbadi (el de Las tortugas también vuelan), el resultado es una competencia que promete. Una veintena de óperas primas de todos los orígenes, retrospectivas completas dedicadas al vienés Ernst Lubitsch (gran padre de la comedia cinematográfica) y al muy apreciable Barbet Schröder, así como la presencia en esta ciudad de Max Von Sydow y Matt Dillon (honrados este año con sendos premios Donostia) y la presentación internacional de la última película de Lars Von Trier (una comedia, por suerte) garantizan un alto grado de ocupación cinematográfica en los alrededores de la Concha, a partir de hoy y hasta el sábado 30 de septiembre.

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El camino de San Diego, recién estrenada en Buenos Aires, concursa en la competencia oficial.
 
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