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Lunes, 20 de noviembre de 2006

CINE › EMPIEZA HOY EL 7º FESTIVAL DE ESCUELAS DE CINE

Un maratón para cinéfilos

El encuentro organizado por la Universidad del Cine que dirige Manuel Antín se desarrollará hasta el viernes próximo. Se proyectarán cortos, rockumentales y rarezas filmadas por cineastas clásicos. También habrá masterclasses, workshops y seminarios.

 Por Horacio Bernades

Casi cien cortos de jóvenes realizadores del mundo entero. El corto que Orson Welles filmó a los 18 años. Clásicos del rockumentary, incluyendo la inesperada asociación Godard + Stones de Sympathy for the Devil. Godard y Rohmer en cortos pre-Nouvelle Vague. Las producciones didáctico-televisivas del propio Rohmer, hasta ahora enteramente desconocidas en Argentina. Un foco sobre el gran documentalista holandés Johan Van der Keuken y otro sobre el matrimonio Straub-Huillet, extremistas del materialismo cinematográfico. El cortometraje que François Ozon (el de Bajo la arena y Vida en pareja) filmó cuando no era nadie. Casi medio centenar de “dibujitos” de Tex Avery, genial inventor de Bugs Bunny y uno de los máximos subversores del medio cinematográfico. Y además masterclasses, workshops y seminarios.

Todo eso tendrá lugar en el acotado plazo de una semana y prácticamente en una única sede. Desde hoy y hasta el viernes próximo se desplegará el 7º Festival de Escuelas de Cine, que todos los años organiza, para esta época, la Universidad del Cine que dirige Manuel Antín. Con semejante oferta, no serán sólo jovencitos de veintipico los que pululen esta semana por salas y pasillos del hermoso edificio de ladrillo a la vista que sienta sus reales en Giuffra 330, pleno corazón de San Telmo. El microcine Godard, ubicado en el Hotel Elevage (Maipú 960) y, en menor medida, el auditorio de Malba.cine, funcionarán como subsedes. Todos los días, por la mañana y a primera hora de la tarde, se llevarán a cabo los workshops y masterclasses (Dudley Andrew, autor del más famoso libro de teoría cinematográfica, dará una el jueves y viernes próximos). De ahí en más y hasta la medianoche, las proyecciones. En DVD, mayormente, y con entrada libre y gratuita.

Para no perderse, por algún lugar hay que empezar. Dada la aplastante preeminencia gala que se cierne sobre esta séptima edición del FIEC, lo más adecuado es fijar ese comienzo en París, 1951. De ese año es Charlotte et son steak, que Eric Rohmer filmó cuando era crítico de Cahiers du Cinéma. En él actúa un compañero de redacción y futuro cineasta, de nombre Jean-Luc. De 12 minutos y en blanco y negro, el corto es el primero de una serie que se esparce en el tiempo y cuyas protagonistas se llaman siempre Charlotte o Veronique. De 1958, Veronique et son cancre es obra de Rohmer, mientras que Charlotte et Veronique/Tous les garçons s’appelent Patrick y Charlotte et son Jules (ambas de 1959) las filmó Godard. En la segunda de ellas, Jean Paul Belmondo hace su debut a las órdenes de Godard. 1959: el año de Sin aliento.

Cómo no seguir con Rohmer, si a él le está dedicada una de las principales retrospectivas de esta edición del FIEC. Pero no cualquier Rohmer. Ni los Cuentos morales, ni las Comedias y proverbios, ni los Cuentos de las cuatro estaciones. Lo que se mostrará en estos días en San Telmo es un Rohmer completamente ignorado. Uno que se pasó buena parte de los años ’60 filmando documentales para la televisión educativa de su país. De esa larga y abundante obra –proyectos de encargo que el realizador de Mi noche con Maud filmó gustoso, influido como estaba por Roberto Rossellini, que había pasado del cine a la televisión con total convicción pedagógica– los organizadores del festival han seleccionado dos “entrevistas” con personajes históricos (Mallarmé y Pascal, encarnados por sendos actores), dos documentales sobre Victor Hugo y uno sobre Louis Lumière. Pero eso no es todo. La sección Rohmer se completa con dos cortos, también desconocidos, de mediados de los ’60: Nadja à Paris y Une étudiante d’aujourd’hui.

Y cómo no volver a Godard, si la princesita de la sección Cine + Música no es otra que la mítica Sympathy for the Devil. Aquí un público rolinga puede llegar a mezclarse, por primera y última vez quizás, con los godardianos más reconcentrados. Y así debe ser, porque este largometraje de 1968 hizo aterrizar a JLG (que venía de filmar La chinoise y Weekend y estaba por abandonar el cine comercial, para dedicarse al video y la política) en pleno estudio londinense, donde Jagger y los suyos grababan nada menos que Beggar’s Banquet. Lo que registra Godard es el proceso de creación que lleva a que un temita con voz y guitarra acústica se electrifique y sume coros y percusión africana, hasta convertirse en uno de los mayores clásicos de la historia del rock. Imperdible el “uh-uh” del que participan los otros cuatro Stones (Brian Jones estaba vivo, por un tiempo más), con Marianne Faithfull y Anita Pallenberg. Muy al gusto del realizador, las sesiones de grabación (que están registradas sin cortes) se intercalan con otras en las que actores que hacen de Panteras Negras leen textos militantes y acopian fusiles. Mientras, alguien pinta contracciones sobre una pared. Marxinema y Freudemocracy, por ejemplo.

En la obra del holandés Johan Van der Keuken se concentra una paralela, que lleva el sugestivo título de La mirada mortal. Siete títulos de este prolífico cineasta (filmó una cincuentena, entre cortos y largos) a quien no le gustaba nada que lo definieran como documentalista. Una para no perderse: Le masque. Allí, Van der Keuken sigue los pasos de un curioso homeless parisino, que vive de la caridad pública y despotrica contra los inmigrantes. Al mismo tiempo, la France celebra el segundo centenario de una revolución que hizo de las palabras Libertad, Igualdad y Fraternidad su legado histórico. Otro título fuerte, No reconciliados, lleva el foco que el festival le dedica al matrimonio Jean-Marie Straub & Danièle Huillet. Un corto (En rachâchant), un medio (Cézanne) y su más conocido largometraje, Crónica de Anna Magdalena Bach, integran esta sección. Y más de treinta cortos de Tex Avery (1907/1980) pueden desencadenar en el barrio los más insospechados fenómenos físicos, teniendo en cuenta que a eso se dedicó este genio de la animación durante largas décadas.

Y además está la sección dedicada al cine de vanguardia de los años 1920/1930. Incluyendo The Hearts of Age (que Orson Welles filmó a los 18 años) y Romance sentimentale (que Sergei Eisenstein rodó cuando tenía unos cuantos más). Y Fotografía y Cine, con cortos encargados a Cartier-Bresson, Raymond Depardon y Robert Dois-

neau, entre otros. Y las paralelas que presentan selecciones de cortos producidos por la Femis (tal vez la escuela de cine más famosa del mundo) y por la Cinéfondation del Festival de Cannes. Y los cortos de la Competencia Oficial, del Panorama Internacional y del Panorama de la FUC. Y las clases magistrales. Y los workshops. Y los seminarios. Parece lógica semejante desmesura, si se piensa que este festival se celebra en el país con mayor porcentaje de estudiantes de cine del mundo entero.

Programación completa, día por día, en www.ucine.com.ar

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Une étudiante d’aujourd’hui, de Rohmer, una de las perlas del festival.
 
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