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Jueves, 6 de diciembre de 2007

CINE › UNA PELICULA QUE FUNCIONA COMO UN ENGRANAJE

Dos horas de tensión en la oscuridad de la vieja Rumania

Narrado en tiempo real, el film consigue un fuerte alegato sin juicios morales.

 Por Luciano Monteagudo

Lo primero que viene a confirmar 4 meses, 3 semanas, 2 días –Palma de Oro en el último Festival de Cannes– es que películas como La noche del señor Lazarescu (2005), de Cristi Puiu, y Bucarest 12:08 (2006), de Corneliu Porumboiu, ya conocidas en la Argentina, no están solas, que algo está pasando y que hay verdaderamente un nuevo cine rumano al cual vale la pena prestarle atención. En los tres casos se trata de films en apariencia simples, más que módicos en su presupuesto, pero de una gran inteligencia, capaces de conseguir los mejores resultados con los menores recursos. En los tres también prima una concepción balzaciana del realismo, una intención manifiesta de dar cuenta de su sociedad a la manera de la Comedia humana, de manera rigurosa y obsesiva, haciéndole “la competencia al registro civil”, como decía Balzac. Pero si en Bucarest prima sobre todo el humor (un humor, es cierto, muy triste, muy centroeuropeo), 4 meses... en cambio se acerca a ese viaje a las profundidades que es La noche del señor Lazarescu.

Narrado casi en tiempo real (otra constante en este nuevo cine rumano), durante dos horas el film de Mungiu describe con una precisión quirúrgica el caso de una chica cualquiera, una joven estudiante que ha quedado embarazada y recurre a un aborto clandestino. Corren los últimos días del comunismo, el aborto está prohibido por ley y se castiga muy severamente, con varios años de cárcel, tanto para quien lo practique como para quien colabore. Esto incluye a Otilia (notable trabajo de Anamaria Marinca), una compañera de la embarazada, que debe ocuparse de conseguir la pieza de hotel donde se hará el aborto, lidiar con el siniestro enfermero que lo practica, deshacerse del feto y cuidar de la salud de su amiga, todo en un lapso angustiante.

Limitándose solamente a una exposición descarnada de los hechos, sin emitir ni un solo juicio moral o político, 4 meses... consigue hablar de autoritarismo, discriminación, humillación y machismo, al mismo tiempo que se constituye en la más sólida, la más contundente invectiva contra la ilegalización del aborto, que –como desnuda el film de Mungiu– deja a la mujer inerme, abandonada a su suerte, expuesta a todo tipo de peligros y explotaciones. “Ahora en Rumania el aborto es legal, pero se calcula que para cuando concluyó la dictadura de Ceausescu unas 500 mil mujeres habían muerto a causa de su práctica ilegal”, explicó Mungiu en la entrevista con Página/12 (ver nota aparte). Es apenas un dato que la película nunca se permite enunciar, pero que expresa con una claridad enceguecedora.

Gran parte de la eficacia de 4 meses... se debe a la planificación del film, tan sobria como virtuosa. Prácticamente, cada escena de la película (desde el primer comienzo, ese diálogo entre las estudiantes al que el espectador tiene la sensación de entrar tarde, como si de pronto abriese una puerta y se encontrara con la película de la vida ya empezada) está resuelta formalmente a partir de un único plano, de una sola toma. Esa sucesión de planos-secuencia (tan difíciles de sostener) no es, sin embargo, caprichosa ni exhibicionista, como muchas veces suele suceder. Por el contrario, es una demostración de síntesis y tiene una precisa función dramática: la de ir esculpiendo el tiempo para construir, paso a paso, una impresionante tensión narrativa.

La charla del dormitorio estudiantil, la tirante cita entre Otilia y su novio, la cena familiar, el sórdido encuentro con el improvisado partero, la lucha contra los burocráticos empleados del hotel, son todas piezas que van encajando entre sí lenta pero inexorablemente, como en un engranaje, en el que el espectador deberá ir internándose. Para cuando esté allí dentro estará tan atrapado como Otilia, compartiendo su angustia, sus dudas, su miedo, pero también, finalmente, su decisión, su fortaleza y su coraje.

9-4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DIAS

(4 luni, 3sapamani si 2 zile)

Rumania-Francia, 20073.

Dirección y guión: Cristian Mungiu.

Fotografía: Oleg Mutu.

Edición: Dana Bunescu.

Dieño de producción: Mihaela Poenaru.

Intérpretes: Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov, Alexandru Potocean, Ion Sapdaru.

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Las dos amigas deben lidiar con la sordidez que rodea al aborto clandestino.
 
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