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Jueves, 17 de enero de 2008

CINE › “EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA”, DEL DIRECTOR BRITANICO MIKE NEWELL

Tres horas de irrealismo sin magia

El film se suma a la lista de versiones poco felices sobre García Márquez, en un plan de culebrón de luxe, casi de postal.

 Por Horacio Bernades

Casi un calco de lo sucedido veinte años atrás con Crónica de una muerte anunciada, la coproducción internacional El amor en los tiempos del cólera surge como el más reciente avatar en la larga serie de malas versiones que el cine infligió a la obra de Gabriel García Márquez. Con un elenco en el que fungen actores latinos de todos los orígenes, pero hablada en el idioma del mainstream global –el inglés–, la versión de la popular novela transcribe la literatura del colombiano al lenguaje del culebrón de luxe, de la tarjeta postal, del exotismo y hasta del pop industrial, gracias a la intervención de Shakira en la banda sonora. Con un costo de 45 millones de dólares y un bruñido diseño de producción, El amor en los tiempos del cólera actualiza un desencuentro que cuenta con hitos como La viuda de Montiel (M. Littin, 1979), Eréndira (R. Guerra, 1983), Un señor muy viejo con unas alas enormes (F. Birri, 1988) y La mala hora (R. Guerra, 2004).

Sólo el mexicano Arturo Ripstein parece haber dado en el clavo a la hora de adaptar a García Márquez, tanto en Tiempo de morir, de 1965, como en El coronel no tiene quien le escriba, de 1999. Cerrándole el paso a todo atisbo de realismo mágico (género casi imposible de volcar con éxito a un medio que obliga a la materialidad absoluta), en ambos casos el autor de Profundo carmesí recurrió a un minimalismo seco y reductor, como modo de obturar cualquier asomo de exotismo. En El amor en los tiempos del cólera, en cambio, el exotismo aflora victorioso ya en la secuencia de títulos, con un diseño de frondosas selvas y sensuales flores tropicales. Tan exuberantes como ellas son historia y personajes, a cuya romántica desmesura la realidad pueblerina parece empeñada en poner freno. Como todo el mundo sabe (El amor... es una de las novelas más vendidas de Gabo), lo que signa a Florentino Ariza y Fermina Daza no es una soledad de cien años, sino un desencuentro de cincuenta. Aunque parezcan nacidos para rimar.

“He permanecido virgen para ti”, le dice, tras medio siglo de vanos anhelos, un septuagenario Florentino (Javier Bardem, cada vez más lejos de la fisicidad brutal de los comienzos) a una ligeramente más joven Fermina (la italiana Giovanna Mezzogiorno, recordada por El último beso). El doctor Juvenal Urbino, marido de Fermina (Benjamin Bratt), acaba de morir, y Florentino siente que su oportunidad llegó. Las dos horas dieciocho de El amor en los tiempos del cólera recorren ese vasto arco temporal que se inicia con un Florentino veinteañero, trabajando como dependiente en la estafeta postal de Cartagena (el maquillaje hace lucir al español Unax Ugalde casi como clon joven de Bardem). En esa panorámica, que va de las últimas décadas del siglo XIX a las primeras del siglo XX, Florentino empieza siendo un tímido muchachito que vive en compañía de su madre (la brasileña Fernanda Montenegro) y despunta el gusto por la escritura, hasta terminar como brazo derecho de su tío Leo (Héctor Elizondo), dueño de la más poderosa flotilla naval de la zona.

Es un ascenso económico demasiado tardío para convencer al payasesco nuevo rico Lorenzo Daza (el gran John Leguizamo) de que él es el hombre indicado para su hija Fermina. Deberá conformarse con viajar un tiempo al interior de la selva (buena ocasión para que el DF Affonso Beato exhiba la tropicalidad a pleno) y olvidar así a la amada imposible, llevándose a la cama a cuanta muchacha se le cruce (entre ellas, la colombiana Angie Cepeda y la mexicana Laura Harring, de El camino de los sueños). Dosis de picaresca, humor y folklore (en determinado momento, el protagonista se gana la vida escribiendo cartas para enamorados analfabetos) aderezan los condimentos de telenovela –el amor eterno; los intereses de clase que impiden su consumación–, que Shakira remata con baladas y boleros. El guión del sudafricano Ronald Harwood (El pianista, Oliver Twist) se contenta con acollarar una fórmula con otra, mientras la dirección del británico Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral, Harry Potter y el cáliz de fuego) parece más atenta a cómo lucen paisajes y decorados que a transmitir la historia de amor loco que, se supone, debería constituir el nudo de la historia.

Si a todo esto se le suman la falsedad de canas, arrugas, prótesis y maquillajes, algún anacronismo de antología (“Gardel es mi cantante favorito”, confiesa Ariza hacia fines del siglo XIX) y ese inglés deliberadamente mal pronunciado que Hollywood identifica con el exotismo y la extranjería, se obtiene un sancocho que habrá indigestado a García Márquez. De ser cierto que el premio Nobel tasó en tres millones de dólares la cesión de derechos, tal vez no le haya caído tan mal a fin de cuentas.

5-EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA

(Love in the Time of Cholera) EE.UU./Gran Bretaña, 2007.

Dirección: Mike Newell.

Guión: Ronald Harwood.

Intérpretes: Javier Bardem, Giovanna Mezzogiorno, Benjamin Bratt, John Leguizamo, Unax Ugalde, Liev Schreiber, Fernanda Montenegro, Catalina Sandino Moreno y Héctor Elizondo.

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El amor... parece más atenta a los paisajes y decorados que al verdadero nudo de la historia.
 
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