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Jueves, 7 de mayo de 2015

PLASTICA › PRESENCIA ARGENTINA EN LA EMBLEMATICA BIENAL DE VENECIA

Mil años de historia mirando al futuro

El encuentro cumple 120 años y habrá centenares de muestras. De la exposición central participarán los argentinos Ana Gallardo, Eduardo Basualdo y Ernesto Ballesteros. Y dentro de las exhibiciones nacionales, el país será representado por Juan Carlos Distéfano.

 Por Fabián Lebenglik

Desde Venecia

La Bienal de Venecia cumple ahora ciento veinte años desde su fundación, y pasado mañana se abre al público su edición número 56, que seguirá durante casi siete meses, hasta el 22 de noviembre. Pero en los días previos a la inauguración, desde ayer y hasta mañana, los que conforman el mundo del arte –los especialistas, los artistas y la prensa–, asisten a múltiples preinauguraciones de cada uno de los espacios y exhibiciones que componen esta gran muestra.

Recorrer la Bienal supone al mismo tiempo recorrer esta ciudad cada vez más bella y más decadente, porque las exposiciones se reparten por toda Venecia. Y, más allá del arte contemporáneo, que es el motivo central de la Bienal, pueden verse mil años de historia y de historia del arte, vitalmente presentes.

Esta gran muestra internacional se compone de tres ejes: 1) la exposición central, de tesis, que en cada edición (salvo excepciones) convoca a un curador. En este caso, el africano Okwi Enwezor (nacido en Nigeria en 1963), que seleccionó a 150 artistas de todo el mundo para la muestra central: “Todos los futuros del mundo”. Dentro de esta selección hay tres artistas argentinos: Ana Gallardo (Rosario, 1958), Eduardo Basualdo (Buenos Aires, 1977) y Ernesto Ballesteros (Buenos Aires, 1963), quienes viajaron con el apoyo de la Cancillería. Y hay otros dos artistas, nacidos en Buenos Aires, pero que se formaron, viven y trabajan en otros países; Rirkrit Tiravanija (1961; vive y trabaja en EE.UU., Alemania y Thailandia), y Mika Rottenberg (1976; vive y trabaja en Nueva York). La muestra de tesis, tomando en cuenta la celebración de los 120 años de esta gran muestra veneciana, decidió tanto ocuparse de la propia historia de la Bienal como colocarla de cara al futuro (de ahí el título). Uno de los sectores nuevos se llama “Arena” y será una especie de foro, en el que lo teatral, coreográfico, musical, así como las performances, la poesía, la lectura, las discusiones tendrán un lugar permanente.

2) Las exhibiciones nacionales, donde cada uno de los 89 países participantes presenta en espacios propios a uno o más artistas elegidos a través de sus cancillerías. Argentina es representada por Juan Carlos Distéfano. 3) Los Eventos colaterales, que esta vez son 44 exposiciones, organizadas por instituciones locales o internacionales con sede en Venecia. En total son centenares de muestras y artistas para ver y recorrer durante varios días.

La exposición de Distéfano, seleccionado por la directora general de Asuntos Culturales de la Cancillería, Magdalena Faillace, está muy bien montada en el pabellón argentino (ubicado en el privilegiado sector de los Arsenales), bajo el título La rebelión de la forma, con curaduría de María Teresa Constantin y diseño de montaje de Patricio López Méndez y Federico Fischbarg.

La muestra consiste en una antología que se compone de 15 obras en poliéster reforzado (fechadas entre 1972 y 2015), que conforman un total de 29 piezas, porque tres de las obras están compuestas por varias piezas: Portadora de la palabra, dos piezas; Los iluminados, 6; y Kinderspelen, 9. Las obras, distribuidas a lo largo de todo el pabellón, aparecen realzadas por el montaje, que se juega por un piso flotante, de madera cruda, realizado especialmente para la exposición, y que supone, además, la ausencia de bases para cada pieza. La curadora explica que el trabajo de Distéfano acentúa “la paulatina pérdida de la base en favor de un mayor tamaño de las obras, a escala casi real”. “Llegados a este punto –sigue Constantin– interesa señalar que esa apropiación del lugar ha definido el montaje de las obras en el Arsenale. No se trata sólo de una decisión curatorial (aunque también) sino de reafirmar y poner en evidencia el propio trabajo del artista: una idea y una reflexión hacia la dimensión humana, que parece dominar sus últimos trabajos... Porque, si la convocatoria de la 56a Bienal de Venecia se realiza bajo el título ‘Todos los futuros del mundo’, quizás los futuros puedan y deban ser pensados de otra manera. Y es allí que la obra de Distéfano interviene como una cuña. Tiempo y espacio están ligados y los trabajos del artista intervienen, poniendo en formas una conciencia histórica crítica, lo demasiado que el artista sabe de la humanidad. En un contexto específico, el de un país marcado por el recuerdo de una de las dictaduras más sangrientas y también por un territorio de desigualdad inagotable, la obra de Distéfano mantiene su capacidad para señalar”.

Hoy al mediodía, la exposición de Distéfano quedará oficialmente inaugurada mediante una teleconferencia con Presidencia de la Nación, presidida desde el pabellón argentino por el canciller Héctor Timerman.

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Vista parcial de la exposición de Distéfano en el pabellón argentino. Pasado mañana abre al público.
 
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