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Martes, 9 de agosto de 2005

PLASTICA › “XUL SOLAR. VISIONES Y REVELACIONES”, EN EL MALBA

Pintor de acá y del más allá

La antología se propone restaurar la heterodoxia religiosa de Xul contra el “prejuicio vanguardista”.

 Por Fabián Lebenglik

La muestra Xul Solar. Visiones y revelaciones, curada por Patricia Artundo, está pensada no sólo para el placer de la mirada sino también para poner de manifiesto las fuentes de la producción artística de Xul: las creencias, doctrinas, disciplinas, sistemas, religiones, saberes y lenguas que subyacen (de un modo implícito o explícito) en sus obras.
Lo que hace la exposición coproducida por el Malba y la Pinacoteca do Estado de Sao Paulo, Brasil –a cuya sede partirá próximamente esta muestra– es explicitar la vasta heterodoxia luego reinventada por Xul y transformada especialmente –aunque no exclusivamente– en lenguaje visual (y en lenguaje en sentido amplio). Las fuentes múltiples subyacen en cada uno de los pequeños mundos en que se constituyen sus obras. Hay una compleja miniaturización en su trabajo, no sólo verificable en el tamaño de las obras, sino también en la particular condensación de fuentes y creencias. La obra de Xul es para ver de bien cerca y para leer (en varios sentidos, que implican una lectura visual, literaria, poética, simbólica, musical, espiritual...). En este punto la exposición no sólo traza un recorrido por su pintura, sino que la excede hacia sus otras “invenciones”, para configurar la poética del artista. Entre las más de 150 obras exhibidas –la mayor parte de la Fundación Pan Klub y el Museo Xul Solar– también se incluye el panajedrez, las cartas de tarot, su piano modificado, un par de máscaras, sus proyectos arquitectónicos, un altar, cartas astrales, cuadernos de apuntes, libros y publicaciones.
Para comprender mejor la obra de Xul, según escribe Patricia Artundo, “resulta imprescindible comenzar por definirlo como esotérico y ocultista y, a partir de 1924, como ‘iniciado’, sin temer por el peso y las implicancias que cada una de estas palabras tiene”.
Además de su religiosidad, lo heterodoxo de la búsqueda de Xul tiene un tono fuertemente antiburgués, antimaterialista y de rechazo contra el dominio de la razón y del cientificismo.
La muestra tiene catorce capítulos: “Viaje: Europa”, “Arquitectura y diseño”, “Teatro y vida moderna”, “Nombrar las cosas”, “Sincretismo religioso e intelectual”, “Nuevo mundo”, “Visiones y revelaciones”, “La ciudad y sus habitantes”, “Primeras grafías-Todo escrito”, “Nuevas formas de religiosidad”, “Xul y la música”, “Una suma de conocimiento”, “Nuevos espacios comunitarios” y “Grafías Plastiútiles”.
Uno de los primeros impactos de Xul en Europa (donde vivió entre 1912 y 1924) es toparse con la obra de Kandinsky impresa en el almanaque Der Blaue Reiter (“El jinete azul”), que acababa de lanzarse en Alemania. Desde Turín le escribe a su padre “hay cosas espantosas para los burgueses, cuadros sin naturaleza, líneas y colores sólo, por ejemplo así... [y aquí hace un dibujo en tinta que imita un cuadro de Kandinsky] estoy satisfechísimo porque veo cómo yo solo, sin inspiración exterior de ninguna clase, he trabajado en la tendencia que será la dominante del arte más elevado del porvenir”. En el Malba están colgados, para confirmar lo dicho, Nido de fénices y Regione Rocciosa, dos deslumbrantes “cuadritos” que Xul pintó en 1914 y 1916.
El grupo Der Blaue Raiter, nombre tomado de una obra de Kandinsky, fue fundado por éste y por Franz Marc en Munich, a fines de 1911. El grupo –una asociación libre de artistas orientados hacia el expresionismo y la abstracción lírica– presentó sus trabajos de un modo más o menos regular entre 1911 y 1914. Lo que Xul encontró de revelador en este grupo fue la relación entre la práctica artística y el carácter espiritual y místico que expresaban sus integrantes. Paul Klee se asoció en 1912, para integrarse en una muestra en Munich, donde también estaban Derain, Rousseau, Arp, Braque, Larionov, Goncharova y Picasso, entre otros. Der Blaue Raiter proponía una suerte de internacional artística; la desaparición de las fronteras –cuando Europa estaba a las puertas de la Primera Guerra Mundial– y el uso de las formas puras en el arte. La propia historia de Kandinsky (ruso, francés, alemán) congregaba la idea de una liga de las naciones.
El almanaque que impactó a Xul era una suerte de revista con textos teóricos, poemas, aforismos, ensayos sobre música, partituras (de Schönberg, Webern y Berg) y una amplia selección de imágenes de obras de los artistas del grupo, de arte popular, infantil, relieves etruscos y arte precolombino. “El jinete...” bregaba por el arte como artificio, por el gesto antimético frente a lo real; contra la saturación de la tecnología y del maquinismo. Sugieren ver las cosas desde adentro. Vale recordar el ensayo de Kandinsky, De lo espiritual en el arte.
Si Der Blaue Raiter funcionó como el deslumbramiento europeo inicial para Xul, muy poco antes de abandonar Europa casi doce años después, el artista se traslada a Munich donde asiste a las conferencias de Rudolf Steiner, creador de la antroposofía. Steiner (1861-1925) fue un intelectual, científico y editor que influyó notablemente sobre artistas como Kandinsky y la vanguardia, hasta llegar a Beuys.
Según Steiner, la antroposofía es una disciplina basada en el principio de que la espiritualidad del mundo es aprehensible por el pensamiento puro, a través de las facultades más altas del conocimiento. Sostenía que la percepción espiritual es independiente de los sentidos. Admirador de Goethe, Fichte y Nietzsche, su teoría buscaba reunir razón y espiritualidad. Luego de fundar en 1912 la Sociedad Antroposófica sus clases por Europa se transformaron en un acontecimiento cultural. Entre los que asistieron a sus conferencias se cuentan Kafka, Einstein y Rosa Luxemburgo.
Las conferencias a las que asiste Xul y de las cuales tomó puntillosamente apuntes trataban sobre el arte y la educación, la vida, la moral y el lenguaje. Fascinado, Xul compró varios libros de Steiner que trae a Buenos Aires. Como se detalla en la cronología biográfica y artística del excelente catálogo de la muestra, en 1961 Xul le dedica una grafía que dice, en su neolengua: “Rudolf Steiner /Sabio /Lume /Norma /San Norma Guru”. Y también pinta un retrato-grafía de Steiner, dentro de una serie que incluye a Moisés, Jesucristo, la Virgen María, San Ignacio de Loyola y otros de sus maestros espirituales.
Visiones y revelaciones intenta corregir el prejuicio vanguardista que existe sobre la obra de Xul Solar. Como escribe Patricia Artundo, ese prejuicio “busca su legitimación realizando una construcción que, si bien tiene un anclaje objetivo, está lejos de ser la más exacta y completa”. Por lo tanto, el sustrato de religiosidad que impregna toda la obra de Xul aquí se recupera con rigor académico y sesgo restaurador. (En el Malba-Colección Costantini, Avenida Figueroa Alcorta 3415, hasta el 15 de agosto.)

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Dos Anjos, 1915, de Xul Solar; 37 x 26 cm.
 
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