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Martes, 1 de abril de 2014

DISCOS › EL FLAMANTE OUT AMONG THE STARS CONTINúA EL LEGADO INéDITO DEL GRAN JOHNNY CASH

Mucho más que un álbum perdido en el archivo

Aunque corresponde a una época errática del cantante y el sello que ahora lo publica con bombos y platillos lo cajoneó entonces, el disco que encontró el hijo del cantante está a la altura de la leyenda. Y ya anunciaron que habrá cinco o seis más.

 Por Roque Casciero

¿Cuál es la razón por la cual los norteamericanos no agregaron aún el rostro de Johnny Cash a los de George Washington, Abraham Lincoln, Theodore Roosevelt y Thomas Jefferson en el Monte Rushmore? No hace falta tanta inspiración, si las facciones del Hombre de Negro ya venían cortadas en piedra... Podría establecerse como excusa que Cash tuvo “debilidades” documentadas profusamente y que sus batallas contra los demonios que lo corroían no siempre eran victoriosas. Pero, precisamente por eso, la figura del cantante ha crecido sin cesar, incluso aquí, donde fue un secreto poco compartido hasta que la película Johnny and June: Pasión y locura abrió la puerta. Su humanidad, sus sentimientos dolorosamente plasmados en un barítono irreemplazable, la crónica de las luchas diarias del hombre de a pie: todo eso hizo del artista nacido en Tennessee un mito que incluso excede al de los próceres tallados en la montaña. Washington es símbolo desde el billete de un dólar; Cash, desde una grabación inmortal registrada en una cárcel.

Pero conviene recordar que no siempre fue así. Y que durante casi dos décadas Johnny Cash anduvo a los tumbos, intentando que Columbia primero y Mercury más tarde les dieran algo de bola a sus grabaciones nuevas, mientras seguía con su gira interminable. No le iba mal en la ruta, pero tampoco era un suceso; sin embargo, la ética de trabajo aprendida en sus primeros años como artista lo empujaba siempre a un nuevo concierto y al estudio, aunque temiera que su sello sólo fabricara quinientas copias de sus discos. El renacimiento de Cash llegó recién en 1994, cuando Rick Rubin lo convenció de grabar solo con su guitarra: American Recordings fue el primer álbum de una saga que le devolvió la estatura diluida por tantos años a la deriva. Y si la figura del cantante había vuelto a ser considerada una suerte de símbolo de libertad y era cool para los jóvenes apreciar a ese anciano que parecía acumular sabiduría en cada arruga –especialmente tras el video de “Hurt”, la canción de Nine Inch Nails incluida en American IV: The Man Comes Around–, la muerte del Hombre de Negro no hizo más que acrecentar esa sensación.

Desde el último suspiro de Cash el 12 de septiembre de 2003, han aparecido toneladas de material grabado por el cantante. Desde reediciones expandidas hasta una monolítica caja con todas sus grabaciones para Columbia (y un poco de Sun Records y Mercury, de paso), cuatro CD dobles con demos y grabaciones caseras, recopilaciones variopintas, dos álbumes póstumos de la saga American Recordings (el quinto llegó al número 1 del chart norteamericano y el sexto vendió 250 mil copias en ese país) y algún que otro disco en vivo. Y ahora Sony Legacy acaba de desempolvar Out Among the Stars, un trabajo “perdido” que encontró John Carter Cash –el único hijo del cantante con June Carter– mientras le ponía orden al profuso archivo dejado por su padre. En la Argentina, el disco todavía no tiene fecha de edición en formato físico, pero ya puede conseguirse en versión digital.

“Un álbum clásico de Johnny Cash, a punto de ser escuchado por primera vez”: así vende el sello Out Among the Stars, sin faltar demasiado a la verdad. Pero la lógica indica, entonces, preguntarse por qué Columbia (hoy parte de la multinacional de origen japonés) no lo publicó en 1984, cuando el cantante lo tuvo (semi) listo. ¿Será que el status de “clásico” viene adosado a todo lo que sucedió en los últimos años de vida y obra de Cash? El álbum probablemente sea mejor que los que el cantante facturaba por esos tiempos, es cierto. Entonces, ¿por qué quedó cajoneado hasta el presente?. Lo que cuesta más tragarse es que se trate de “un gran trabajo que conecta el revolucionario rockabilly de sus años en Sun Records con los históricos álbumes finales que grabó con American Recordings”. Sencillamente porque, pese a lo linda que se lee esa idea en la gacetilla, no existe tal disco (y hay treinta años de grabaciones en el medio). Y porque Out Among the Stars es otra cosa.

A principios de los ’80, el mundo del country se debatía entre los originales outlaws, con el propio Cash como figura histórica, y la versión edulcorada que Nashville escupía cual fábrica de chorizos. Si a eso se le suma que el cantante sólo había tenido hits menores desde una década antes, no es de extrañar que recurriera a un productor exitoso del countrypolitan para intentar recuperar los laureles perdidos. Billy Sherrill grabó con Cash The Baron en 1981 y también registró las canciones de Out Among the Stars (en la mismísima Nashville), pero la estrategia no dio resultados: en 1986, Columbia Records le devolvió el contrato a quien había sido una de sus figuras icónicas. El Hombre de Negro tocaba fondo, al punto de tener que hacer audiciones para que otro sello quisiera publicar sus discos. “La magia de la música se había ido y sólo lo hacía porque es lo que hago, y odio recordar esos años”, dijo más tarde.

Si todo lo antedicho lleva a que se enciendan las alarmas antes de escuchar Out Among the Stars, al ratito de apretar la tecla play varios de los temores se habrán desvanecido. “Es medianoche en una licorería de Texas, la hora de cerrar, el día ha terminado/ cuando un chico cruza la puerta y apunta con una pistola/ no puede encontrar trabajo pero, Dios, encontró un arma”, canta Cash en el tema que abre y da nombre al álbum. Terreno familiar: es imposible no tenerle simpatía a ese pibe llevado hasta ahí por las circunstancias, igual que a tantos “fuera de la ley” a los que retrató esa voz más grave que la muerte misma.

El álbum tuvo algunos retoques antes de ser publicado, porque no estaba del todo terminado. Buddy Miller y Carlene Carter hicieron sus aportes vocales. Incluso Marty Stuart, guitarrista de las sesiones originales, regresó para ponerle punto final a su labor. La producción de Sherrill, acorde a los patrones de la época, le agregó un poco de sacarina al brebaje, pero no tanta como para tornarlo intomable. Seguramente la melosa “After All”, que constituye el punto más bajo del disco, hubiera quedado mucho mejor en manos de Rick Rubin. Algunos efectos de guitarra bien podrían haberse evitado, pero eso vale para casi todo el country del momento. Y los más puristas extrañarán la crudeza de los Tennessee Three y su boom-chicka-boom, aunque acá sobreviva ese espíritu en canciones como “If I Told You Who It Was”.

“Tennessee” es una balada preciosa, en la que Cash repasa escenarios de su infancia. La canción fue escrita por otro, pero él la canta con tal orgullo, compartido al final con un coro infantil, que pasa a ser tan personal como si hubiese salido de su pluma. Algo similar sucede con “She Used to Love Me a Lot”, la gran joya de esta colección de canciones: esa historia de una reconciliación imposible deja con el corazón quebrado no sólo al narrador, sino también al oyente. Hay un par de duetos de Cash y su esposa June Carter, que se disfrutan aunque no lleguen a picos como el legendario “Jackson”, y un guiño a los outlaws en compartir “I’m Moving On” con Waylon Jennings, con quien en esos años formó parte del supergrupo The Highwaymen. Y también resulta interesante escuchar la versión de “I Came to Believe” teniendo en cuenta la que grabó mucho más tarde con Rubin. Si en American V: A Hundred Highways (el primer disco póstumo de la serie) suena absolutamente desgarrador hablando de cómo llegó a creer en un poder más alto que sí mismo, en Out Among the Stars esa transformación de la que habla la canción es vivida casi en tiempo presente.

“Si estuvieras revisando tu sótano y encontraras un Van Gogh, ¿qué harías?”, se pregunta retóricamente John Carter Cash. “No lo pondrías en el baño; querrías compartirlo con el mundo porque sabés que el mundo lo amaría. Si dejáramos de sacar material nuevo, los clásicos seguirían vendiendo así que, ¿por qué no publicar algo nuevo si es hermoso?” En los archivos todavía espera mucho material inédito de Johnny Cash, que podría salir en cinco o seis discos futuros. Incluso, Rubin dice que tiene material para otro American Recordings, aunque después del sexto anunciara que la vaca había dejado de dar leche. Todo dependerá de cómo le vaya en los números al bienvenido Out Among the Stars. Y de que los Van Gogh que encuentren los herederos de Cash no sean garabatos hechos en servilletas, claro.

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Johnny Cash grabó Out Among the Stars en Nashville a principios de los ’80.
 
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