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Sábado, 12 de noviembre de 2005

DISCOS › PAGINA/12 PRESENTA MAÑANA CARLOS GARDEL POR RODOLFO MEDEROS

El bandoneón saluda al Zorzal

El disco, editado originalmente en 1994, contiene versiones de clásicos de la dupla Gardel-Le Pera. Volver, Soledad y Melodía de arrabal, entre otros, regresan con nuevos aires.

 Por Karina Micheletto

El mito de Carlos Gardel lo eleva como el cantor de tangos por antonomasia. El Gardel compositor también quedó inmortalizado y, como suele suceder con las grandes obras, la suya sigue dando tela para abordajes de todo tipo. Página/12 presenta con su edición de mañana Carlos Gardel por Rodolfo Mederos, un cd en el que el bandoneonista, compositor y arreglador presenta sus visión del mito junto a una orquesta de cuerdas.
El trabajo, grabado en 1990 y editado originalmente en 1994, contiene versiones de ocho clásicos de la dupla Gardel-Le Pera: Volver, Soledad, Cuesta abajo, Mi Buenos Aires querido, Melodía de arrabal, Sus ojos se cerraron, Golondrinas y El día que me quieras. El concepto del disco surgió cuando Mederos fue invitado a participar de un Congreso Gardeliano en La Habana, con la condición de que acompañara como solista a una orquesta de cuerdas. “En un comienzo esta propuesta no despertó en mí demasiado entusiasmo sino más bien preocupación. ¿Cómo orquestaría melodías que parecían haber sido compuestas para ser cantadas? ¿Cómo las disociaría de los poemas para los que fueron concebidas?”, cuenta Mederos. “Comencé a escribir sin demasiadas expectativas, pensando en cómo ofrecer una visión diferente de estos conocidos temas sin agredir las líneas originales, trabajando en profundidad sobre el contexto armónico y la orquestación.” Finalmente, el disco fue grabado con una orquesta integrada por Mauricio Marcelli, Fernando Suárez Paz, Ely Khayat y Fernando Morelli en la fila de primeros violines; Julio Graña, Sergio Polizzi, Miguel Angel Bertero, Sergio Polizzi y Julio Perssini segundos violines; Aby Rojze y Mario Fiocca violas; Carlos Nozzi y Oscar López Echeverría cellos y Luis Tauriello contrabajo. Gabriel Sorin fue el director musical.
“Gardel fue un eslabón muy importante en la historia del tango. Aunque me molestan los mitos. Si creemos que alguien es inalcanzable, nunca vamos a poder crecer para superarlo”, ha dicho Mederos en algún aniversario gardeliano. Desde el arte del disco, explica: “Interpreté varias veces la música de Gardel en diferentes ocasiones, pero existe una gran diferencia entre ejecutar en forma directa y recomponer una música. Es aquí donde las ideas originales y las propias se confunden en una sola”.
El currículum de Mederos lo sitúa como integrante de una orquesta histórica, la de Pugliese, de 1969 a 1974, donde comparte la fila de bandoneones con Arturo Penón, Daniel Binelli y Juan José Mosalini, cuando los músicos de Pugliese decidieron abrirse para seguir únicamente con su nueva formación, el Sexteto Tango.
En los comienzos de Mederos aparecen dos formaciones recordadas: El Octeto Guardia Nueva, que formó a los 20 años y llamó la atención de Piazzolla (quien lo convenció de trocar una rutina de biólogo en Córdoba por otra de músico en Buenos Aires). Y Generación Cero, de 1976, que quedó ubicada en un lugar de culto por su gesto innovador de fusionar jazz, rock y canción de Buenos Aires. Entre los discos que grabó, con diversas formaciones, se encuentran: Buenos Aires... al rojo! (1966), Fuera de broma (1976), De todas maneras (1977), Todo hoy (1978), Buenas noches Paula (1983), Verdades y mentiras (1984), Reencuentros (1989), Mi Buenos Aires querido, junto al pianista Daniel Barenboim (1995), El día que Maradona conoció a Gardel (1996), El tanguero (1998), Eterno Buenos Aires (1999), Las veredas de Saturno (2000), Tangos Mederos-Brizuela (2000) y Piazzolla-Mederos con Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Oviedo (2002).
Además de componer la música de varias películas, participó como invitado de intérpretes del folklore, el pop y el rock: colaboró en discos de Mercedes Sosa, Luis Alberto Spinetta (su participación en Laura va lo ubicó como el primer bandoneonista de la historia del rock argentino) y Joan Manuel Serrat, por ejemplo. Recientemente formó una orquesta típica integrada por jóvenes músicos con la que recrea obras propias y clásicos del tango, y forma parte de la Selección Nacional de Tango, junto a músicos de tres generaciones entre los que están Leopoldo Federico, Ernesto Baffa, Julio Pane y Osvaldo Piro.
A través de su trabajo, Mederos presupone que el tango “no es únicamente música de la ciudad de Buenos Aires, sino música de las ciudades del mundo”: “Desde siempre creí que el tango no es una mera expresión local, a diferencia de otras músicas de naturaleza más folklórica. Gestado en el Río de la Plata e impregnado de los elementos musicales de la Europa central, se convierte en una expresión capaz de representar el sentimiento de los habitantes de cualquier centro urbano”, advierte en su página web, y explicita: “Alimentarse del pasado y manifestar el presente es la idea que guía mi trabajo desde siempre, y aquí no importa cómo se llame esa música. Intenta despertar más que adormecer, preguntar más que responder, y en la medida que lo haya conseguido, tiene sentido para mí”.

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Una orquesta de cuerdas y el fueye para interpretar a Gardel.
 
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