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Viernes, 2 de diciembre de 2011

TELEVISION › VOLVER AL RUEDO, A BENEFICIO DE LA FUNDACIóN HUéSPED

Para superar los estigmas

Por décimo año consecutivo, El Trece pone en el aire un especial para conmemorar el Día Internacional de Lucha contra el Sida y apoyar la difusión de esa temática. En esta ocasión, la ficción estará protagonizada por Soledad Silveyra y Jorge Suárez.

 Por Emanuel Respighi

Desde que en 2001 se aprobó en el país la ley que obligó a los obstetras a ofrecerles y explicarles a las embarazadas la conveniencia de hacerse un test de HIV, la tasa de bebés infectados como de chicos menores de 14 años muertos por el virus bajó un 68 por ciento. La merma, que se desprende de cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, representa un logro importante a la hora de prevenir la “transmisión vertical” del virus. Sin embargo, el sida continúa siendo una de las epidemias más extendidas en el mundo, que además del aspecto biológico ataca, afecta y condiciona el tejido social. Este transfondo social que rodea a la enfermedad, estigmatizándola pese a los avances científicos para su tratamiento, es el que vuelve necesarias las campañas comunicacionales relacionadas con el HIV. Y una de las más importantes, por su alcance cuantitativo y cualitativo, es la ficción que Fundación Huésped realiza junto a El Trece cada año, en conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra el Sida, fijado el 1º de diciembre. Este año, el relato ficcional a total beneficio de la Fundación Huésped se emitirá hoy, a las 21.30, por la pantalla de El Trece.

Volver al ruedo es el nombre del especial que por décimo año consecutivo El Trece y la Fundación Huésped ponen al aire con la finalidad de colaborar desde los medios a reflexionar sobre los prejuicios y la discriminación alrededor del VIH/sida. Tras asumir la gerencia artística en 2001, Adrián Suar abrió y mantuvo este espacio benéfico que tuvo diferentes caras a lo largo de los años. Entre 2002 y 2005, el canal del Grupo Clarín emitió distintos backstages del Calendario Anual de Fundación Huésped realizado por la fotógrafa Gaby Herbstein, del que participaron reconocidos personajes de la cultura y el espectáculo argentinos. Fue una primera etapa en la que la estética primaba por sobre el mensaje social que se quería difundir.

Por eso no extrañó que al año siguiente se apostara directamente a la ficción como vehículo de difusión y concientización. Fue en 2006 cuando la apuesta se redobló con la producción y emisión de un programa de ficción dedicado exclusivamente al VIH/sida, Hoy me desperté, dirigido por Bruno Stagnaro y Darío Lanis, formato que iban a mantener hasta la actualidad. En 2007, el unitario se llamó Reparaciones y fue protagonizado por Pablo Echarri y Erica Rivas; en 2008 fue el turno de Oportunidades, dirigido por Daniel Barone y protagonizado por Celeste Cid y Damián de Santo; un año más tarde se emitió Revelaciones, con Diego Peretti y Andrea Pietra, y el último en verse fue Sutiles diferencias, protagonizado por el Puma Goity y Araceli González. En todos los casos, los actores, directores, autores y técnicos donaron su cachet a la fundación, al igual que los ingresos monetarios obtenidos en materia de publicidad durante la emisión del especial.

“Para nosotros el de El Trece es un espacio muy importante, porque nos permite llegar masivamente, como ninguna otra actividad”, le comenta a Página/12 Leandro Cahn, director de Comunicación de la Fundación Huésped. “Cada año ponemos al aire un programa que ronda los 14 puntos de rating, lo que significa que el mensaje llega a casi 14 millones de personas al mismo tiempo sólo en Gran Buenos Aires y la Ciudad Autónoma. Y lo hace desde un lenguaje cotidiano, a través de las posibilidades que nos permite la ficción, registro que logra mayor impacto social. No usamos la pantalla para que un médico explique qué se puede hacer y qué no para prevenir el HIV. Y más allá de la emisión en sí, el especial después lo utilizamos durante todo el año como contenido para charlas educativas, porque cuando hay buenas historias y grandes actores, la gente se interesa más por lo que se le cuenta”, subraya Cahn.

Este año, el especial concientizador –que además suele tener el encanto de ser una atractiva historia de ficción– se titula Volver al ruedo y cuenta con un elenco formado por Soledad Silveyra, Jorge Suárez, Mónica Ayos, Eleonora Wexler, Luciano Cáceres, Boy Olmi y Miguel Angel Rodríguez. En clave de comedia de enredos, el envío escrito por Silvina Frejdkes y Gabriela Fiore transcurre entre situaciones que rozan el absurdo y que ponen en primer plano el hecho de que no es necesario vivir con VIH o conocer a alguien portador para entender que el virus forma parte de la vida cualquier ciudadano. La trama gira en torno de Elena (Silveyra), una señora que se separa de su esposo Manuel (Suárez), tras treinta años de matrimonio. Ambos retoman su vida amorosa a su manera, pero es Elena la que más le cuesta asumir su rol femenino en esta nueva etapa, a la que sólo se abre gracias a Carla (Ayos), su prima, que la ayudará a retomar su vida social, obligándola a reencontrarse con su pasado. Por detrás de esa historia sobrevive Lucila (Wexler), la hija del matrimonio, que transita los últimos meses de embarazo en medio de las inseguridades lógicas y el fantasma del VIH que le ronda en su cabeza.

En esta década de trabajo junto con la pantalla chica, la comunicación de la problemática del sida fue variando, de acuerdo con cómo la sociedad y la ciencia fueron evolucionando. “La ciencia biomédica dio muchos más pasos que la respuesta social a la epidemia. Hoy el VIH es una enfermedad tratable, que no causa muerte si se está en tratamiento. Pero la discriminación social sigue presente. Por eso el énfasis actual está puesto en comunicar que sida no es igual a muerte, y que es una epidemia que no necesito tener en mi cuerpo para convivir con ella”, cuenta Cahn.

Para los actores, participar de un especial sobre la problemática del VIH no es un trabajo más. Aunque para algunos, como Soledad Silveyra, comprometerse más allá de lo artístico es un hábito de los más placenteros que concede la profesión. “Me pareció natural y lógico aportar mi granito de arena a una causa tan noble como la de crear conciencia sobre el sida, mostrando el rol que también ocupa la manera en que la sociedad se relaciona con cualquier portador de VIH”, cuenta la actriz. “Los actores, o los artistas en general, tenemos –agrega la protagonista de Volver al ruedo– un compromiso tácito con la sociedad. De alguna manera somos puentes fuertes de comunicación. Yo me siento una mujer libre, con cierta capacidad de transformar al otro a través de una obra. Creo que deberíamos estar mucho más comprometidos de lo que hoy estamos. Tendríamos que regalarle a la sociedad más horas ad honorem para ir a una escuela, a una fábrica, a una plaza, a un centro comunitario. No tiene el mismo sentido un poema leído por Ricardo Darín que uno narrado por un maestro. Peleo diariamente para no convertir lo ordinario en extraordinario, que es lo peor que nos puede pasar en la vida.”

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El énfasis actual de las campañas está puesto en comunicar que el sida no es igual a muerte.
 
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