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Viernes, 17 de enero de 2014

TELEVISION › SRES. PAPIS, LA NUEVA FICCION NOCTURNA DE TELEFE

Otra mirada a la paternidad

En un terreno que suele abundar en estereotipos, la ficción curiosamente escrita por dos mujeres ofrece un tono diferente, desde la mirada masculina y con cuatro protagonistas de contextos bien diferentes. Entre el drama y el humor, la mezcla funciona.

 Por Emanuel Respighi

El ejercicio afectivo de la paternidad no siempre tuvo buena prensa. Condicionada por la anacrónica construcción cultural del padre trabajador y rígido, en contraposición a la madre cómplice y al cuidado de los hijos, la televisión prefirió replicar ese esquema en sus historias de ficción. A lo largo de las décadas, pocas veces se intentó quebrar esa estructura. Aun cuando la sociedad cambió –por prácticas e imposiciones–, al punto de que madres y padres se reparten las tareas con la naturalidad que el amor por sus hijos genera. La novedad que trajo a la pantalla chica Sres. Papis (lunes a jueves a las 22.45 por Telefe) no reside, entonces, en los enredos y dolores de cabeza que provocan los hijos en cualquier pareja. Tampoco en la transitada experiencia de la maternidad. En este caso, la ficción se destaca por haber puesto el foco de la trama en el ejercicio cotidiano de la paternidad, desde la misma óptica de los hombres.

Claro que enredos hay en Sres. Papis. Al fin y al cabo, qué es la vida sino una sucesión de enredos que uno va resolviendo (o no), en muchas más ocasiones como puede que como debe. La particularidad de la comedia de Telefe es que, si bien no abandona ciertos estereotipos, plantea la paternidad desde cuatro estados civiles y situaciones personales y profesionales bien diferentes. En esa variedad que surge de las interpretaciones del cuarteto protagónico (integrado por Luciano Cáceres, Joaquín Furriel, Peto Menahem y Luciano Castro) es donde la comedia gana en matices, a partir de la manera en que cada uno de los padres se relaciona con sus hijos y el mundo que los rodea. Escrita por Cecilia Guerty y Pamela Rementería (paradójicamente, son mujeres las que cuentan la historia de cuatro hombres), la tira entretiene presentando un abanico amplio de situaciones “agravadas por el vínculo”.

La trama de Sres. Papis cuenta la historia de cuatro padres, rondando los cuarenta años, que se conocen porque sus hijos concurren al mismo jardín de infantes. Una relación que, dadas sus personalidades, tal vez nunca se hubiera producido. Por un lado está El Chori (Castro), un hombre de barrio, dueño de una pizzería, que carga a cuestas con tres hijos. Casado con la novia de toda la vida, Carla (impecable actuación de Gloria Carrá), su rutinaria vida de pronto se descoloca de sus parámetros de normalidad cuando su mujer le pide “un tiempo”, teniéndose que hacerse cargo de sus hijos y de una situación que nunca experimentó. En un momento diferente está Franco (Cáceres), el papá de dos nenas que todavía no pudo superar la desaparición física de su esposa, esmerándose hasta el absurdo para evitar que sus hijas sufran por demás. Ninguno de los dos, parece, está convencido de emprender nuevas relaciones sentimentales.

Los otros dos integrantes masculinos de la trama también enriquecen los matices de la problemática de la paternidad. Nacho (Furriel) es el típico soltero que no pierde ninguna oportunidad de intentar relacionarse sexualmente con cuanta mujer se le cruce en su camino. Exitoso, sin pensar ni por asomo ni en compartir su vida con una mujer ni mucho menos casarse o tener hijos, de pronto se ve envuelto en la responsabilidad de cuidar del hijo de una vieja relación, con la posibilidad –cierta– de que el niño tenga su propia sangre. El último de los padres “en apuros” es Mauro (Menahem), un hombre sin trabajo estable hace años, casado en segundas nupcias con Rocío (Laura Novoa), pero con una ex mujer metida que le atormenta su presente. Mauro debe lidiar con la rebeldía de una hija adolescente del matrimonio anterior, y con un niño de 5 años de su actual matrimonio. Incapaz de resolver su vida personal y profesional, Mauro es –en cierta manera– el que se encarga de organizar los eventos sociales del jardín.

En un tono dramático que no le teme al humor, pero que no lo busca como fin en sí mismo, Sres. Papis logra en el cruce de esas historias plasmar una ficción entretenida y ágil. En ese color dramático sobre el matrimonio y las parejas de aquellos que rondan los cuarenta años, con hijos a cuestas, es donde la tira se distingue de la comedia más “pura” de Solamente vos, aun cuando el eje sobre temas como “familia” e “hijos” vuelve inevitable el vínculo entre ambas. La historia coral que propone la ficción de Telefe le permitió, al menos en los primeros capítulos, mantener la atracción de los televidentes, a medida que cada línea argumental se va de-sarrollando. Incluso, lejos de cierta mirada conservadora, Sres. Papis ya mostró que no tendrá inconvenientes en abordar temáticas poco exploradas, como la relación lésbica por la que el personaje de Carrá se está separando de su marido. Una comedia dramática que gana en comicidad en las escenas en que se encuentran los cuatro “galanes del jardín”, con diálogos cortos y ágiles, pero que encuentra cierta espesura dramática cuando el foco se traslada a la manera en que estos hombres deben lidiar con las responsabilidades de ser padres.

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Joaquín Furriel, Luciano Castro, Luciano Cáceres y Peto Menahem, padres que hacen lo que pueden.
 
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