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Sábado, 31 de octubre de 2009

VIDEO › RíO CONGELADO, NOTABLE óPERA PRIMA DE COURTNEY HUNT

Dos mujeres duras de pelar

El año pasado ganó premios por todas partes y hasta fue reconocida por los académicos del Oscar, que la nominaron en dos categorías (aunque no la premiaron). Ahora es la oportunidad de descubrir en DVD este regreso del cine estadounidense al mundo real.

 Por Horacio Bernades

En los años ’70, parte del cine estadounidense se animó a salir de la burbuja y afrontar el mundo real. En películas como Una mujer bajo influencia, Wanda, Mi vida es mi vida o Blue Collar, los rostros y cuerpos no eran glamorosos, los trabajos comprometían el físico y la cámara no tenía tiempo para flirteos o linduras. Todo era bellamente duro, tosco, rugoso. La experiencia duró poco y pronto el cine de ese origen volvió al mundo de las ideas puras, donde se siente más a gusto. Ahora, de pronto, una película recupera, de modo inesperado, ese otro universo que Hollywood no suele visitar. Se trata de Frozen River, ópera prima de Courtney Hunt, que el año pasado ganó premios por todas partes y hasta fue reconocida por los académicos del Oscar, que la nominaron en dos categorías (aunque no la premiaron). Sony Pictures acaba de editarla aquí en DVD, con el título de Río congelado.

“Se anuncia una mínima de 27 grados bajo cero”, avisa la radio. No se trata de Siberia sino de Massena, localidad escasamente urbanizada, al norte del estado de Nueva York y cerca de la frontera con Canadá. No sólo el clima es duro: el marido de Ray Eddy (la impresionante Melissa Leo, convocada para miles de secundarios, pero nunca antes para un protagónico) acaba de fugarse, dejándola sola y a cargo de los dos hijos. “¿Otra vez popcorn y Tang para la cena?”, se queja el hijo mayor. Mucho más no puede hacer la mujer, que trabaja en un Todo x $ 2 y a quien el marido la dejó sin el auto, cuando perdió todo lo que tenía en el Bingo de la zona. Viene el camión que reparte casas prefabricadas, trayendo la “doble ancho” con la que Ray soñaba. Pero ella no logró juntar la plata que le falta y el camión da media vuelta y se va. ¿Cómo va a rechazar la oportunidad de pasar inmigrantes ilegales a través de la frontera, metidos en el baúl de su auto? Por más que la miren mal, la transa se hace en territorio mohawk, y allí tienen sobradas razones para sospechar de los blancos.

Por una vez acertaron los miembros de la Academia al nominar el guión de Río congelado: es asombroso el modo en que la señora Hunt, sin tener ni un solo antecedente en el rubro, ata el drama íntimo con el policial, el conflicto familiar con el étnico y la cuestión ética con la económica. Hacía tiempo que el cine no mostraba con tanta precisión el modo en que la economía rige la vida diaria. Seguramente porque la gente que hace cine no suele tener esa clase de aprietos. El mismo asombro puede provocar la seguridad con que Hunt planta la cámara, encuadra, ilumina y corta el plano, como si lo hubiera hecho siempre. Sí, puede ser que la amistad entre opuestos, representados por la protagonista y Lila Littlewolf, la mujer mohawk que empieza siendo su enemiga, roce cierto cliché hollywoodense. Pero sólo lo roza. Estas tipas no posan de duras, como lo hacían Thelma & Louise: verdaderamente lo son.

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El drama íntimo se funde con el policial en Río congelado.
 
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