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Jueves, 19 de febrero de 2015

CINE › PACO LEóN, DIRECTOR DE CARMINA O REVIENTA

Un retrato bien andaluz y universal

 Por Diego Brodersen

Nacido en Sevilla en 1974, Francisco León Barrios –más conocido como Paco León– es una auténtica estrella del cine y la televisión españolas, aunque se sepa poco de él por estos pagos. Con la idea de transitar nuevos derroteros, tres años atrás León decidió probar fortuna detrás de cámara, dirigiendo una comedia/falso documental/retrato familiar (las definiciones son bien difíciles, en este caso) cuyo título, Carmina o revienta, recuerda a aquel film de Vicente Aranda sobre el famoso delincuente conocido como El Lute, aunque esta historia nada tenga que ver con aquella otra. Para ello convocó a su hermana, la también actriz María León, y a su madre, Carmina Barrios, quien nunca antes había actuado pero que, por presencia y capacidad histriónica, parece haber nacido para hacerlo. Hilarante, precisa en su descripción de usos y costumbres, casi siempre sorpresiva, Carmina o revienta retrata algunos días en la vida de la dueña de un bar –una fumadora empedernida y embustera serial que resulta absolutamente irresistible– y la relación con su esposo y su hija. El film fue seguido por una secuela, la mucho más oscura Carmina y amén, que comienza con una muerte y termina con la posibilidad de otra.

A pocos días de visitar Buenos Aires para acompañar la proyección de ambos films, Paco León conversa vía electrónica con Página/12 y aclara que nunca tuvo la intención “de dirigir o de ser realizador, pero si no me ponía yo a contar la historia de mi madre, ¿quién iba a hacerlo? ¿Y quién mejor que ella para interpretarse a sí misma? Así fue que nos embarcamos en el proyecto, con unos ahorros que tenía. Fue un experimento y ese era el espíritu; nadie esperaba que la película ganara premios, como ocurrió en el Festival de Málaga”.

–El lanzamiento de Carmina o revienta en España resultó muy particular: fue estrenada al mismo tiempo en salas de cine, en dvd y también online. ¿Cuáles fueron las intenciones detrás de esa estrategia?

–Lo cierto es que no sabía bien cómo funcionaba el tema de la distribución. Intuía que al ser la primera película en España en tener un estreno multi-plataforma iba a generar noticia, suponía un cierto impacto en la prensa que pudiera suplir la falta de recursos para hacer publicidad convencional. La otra fórmula era gastar un dineral. La película costó unos 50.000 euros y tuve una propuesta de promocionarla de forma tradicional, con un costo de 300.000. Algo que, obviamente, no tenía mucho sentido. Y nos fue bastante bien, así que fue una gran experiencia en todo sentido.

–¿Cree que la película funciona como una descripción indirecta de la cultura andaluza o, al menos, de una parte de ella?

–Soy andaluz y, desde luego, hay una naturalidad en contar algo que uno conoce, que habla de las propias raíces. Creo que cuanto más específico es el retrato de una persona o de un mundo, más universal se es. Y esa era la idea: hablar de mi madre para hablar de todas las madres. No creo que represente Andalucía o a algún tipo de arquetipo, aunque no me corresponde a mí decirlo.

–Carmina y amén es una película más “pulida” desde lo profesional y su tono es más oscuro...

–Eso lo tenía clarísimo desde el planteo inicial, no quería frivolizar el tema de la muerte y hacer una comedia negra de enredos, aunque haya algo de eso. Quería realmente hablar de la muerte y de lo que significa morirse, en el sentido práctico de la palabra, de lo incómodo que resulta a veces que se muera la gente (risas).

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