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Viernes, 25 de septiembre de 2015

TEATRO

El origen de la pasión

Sergio Rower y Luis Rivera López se conocen desde que iban juntos al colegio. Y la pasión por los títeres les llegó de manera similar, aunque de diferentes formas. El resultado de esa pasión es Libertablas, que fundaron “hace más de treinta años”. El punto de partida de ambos fue estudiar teatro con Ariel Bufano. “Lo tuvimos de profesor de teatro, no de títeres. Nadie lo puede creer”, dice Rower. “Quien me abrió el camino fue Ariel haciendo teatro. A los 16 años me convocó para el elenco de titiriteros del San Martín, ¡y yo nunca había manejado títeres en mi vida! Me deslumbró como formador de actores, y me metió de lleno en el mundo de los títeres. Cuando abrí los ojos a la vida profesional, ya llevaba cinco o seis años en el San Martín”, admite. Y Rivera López cuenta que sus padres son actores, y que ese era el rumbo que quería darle a su vida. “No conocía el teatro de títeres. Estudié teatro con Bufano y conocí el teatro de títeres desde adentro”, explica y confiesa que “al principio pensaba que lo que quería hacer era teatro de verdad, no teatro de títeres. Y no casualmente, el deslumbramiento empieza con El amor de don Perlimplín en el San Martín. Esto es grande de verdad, no es una pequeña artesanía para niños. Tiene todas las posibilidades, y es lo mismo que yo quiero hacer: teatro”, concluye.

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