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Miércoles, 14 de octubre de 2015

TEATRO

Los efectos de la radio

Un día de principios de la década del noventa, la entonces esposa de Stoppelman le sugirió que le llevara una grabación a Víctor Hugo Morales. “No tiene humorista”, le decía. Stoppelman escuchó el consejo y esperó al periodista en la puerta de la radio con una grabación en un casete. “Tenía unas cositas que había hecho en Gira Mágica y Misteriosa (Radio Nacional). Fui a la radio a esperarlo como cualquier hijo de vecino. ¡Y no salía! Apareció veinte segundos antes del momento en que había decidido irme y le di el casete. Esto fue un viernes. El lunes a la mañana sonó el teléfono de mi casa. Un productor me pedía permiso para pasar mi material. Así empezó una relación que dura hasta el día de hoy”, cuenta el guionista. Sigue creyendo que la radio “tiene una magia que no tiene nada”. “Mucha gente cuando viene al show me dice ‘te hacía más alto, más bajo, más gordo, con más o menos pelo’. La radio articula partes de tu cerebro muy distintas de lo visual, que viene más servido. Me da mucha satisfacción cuando me subo a un taxi o entro a un negocio y me reconocen por la voz. Hace muchos años que me pasa. Es una satisfacción particular”, expresa el humorista, que, además, da cursos de escritura humorística, en dos versiones: presencial y virtual.

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