futuro

Sábado, 20 de julio de 2002

CAFE CIENTIFICO: DE BABEL A LA ACTUALIDAD

La cuestión del lenguaje

Detrás de cada palabra, de cada discurso, se esconde la historia del lenguaje, que trasciende sus apariencias de mera herramienta para la comunicación y se transforma en clave para entender la propia identidad. Y, como es natural suponer, eso hace que su apropiación genere polémicas (por ejemplo si la defensa de un idioma regional es o no funcional a la globalización) y motive por ende discusiones de soberanía. Para abordar estos temas, Futuro eligió algunos fragmentos del Café Científico en el que Rosalía Vofchuk y Elvira Arnoux, lingüistas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, dejaron claro que referirse al origen del lenguaje es ya una reflexión sobre el lenguaje.

Por Martín De Ambrosio

En todas las culturas los mitos acerca del origen del lenguaje proliferan tanto como los diluvios y los dioses. Y en cierto modo es natural que así sea porque es ciertamente difícil imaginar una cultura sin lenguaje; simplemente por la razón de que la cultura implica comunicación y comunicación implica lenguaje. Al menos por lo que se conoce. (La ciencia ficción no se ha privado de imaginar comunicaciones psíquicas, eliminando las molestas palabras.)
Otra característica notable de los lenguajes es que son sentidos como patrimonio de los pueblos, y suele entenderse que cuando se vulnera la palabra se está violando mucho más que una simple herramienta que sirve para que lo que uno dice sea comprendido. Sin embargo, el lenguaje, como “cosa dinámica”, como cosa “viva”, no es algo que esté asentado de una vez y para siempre. Como el ser heraclíteo, fluye, fluye como el río de las cosas.
Sobre estas y otras cuestiones lingüísticas giró la charla de Café Científico, organizada por el Planetario de la Ciudad el martes pasado, en la que expusieron y respondieron preguntas del público Rosalía Vofchuk, profesora de sánscrito e investigadora del Departamento de Lenguas y Literatura Clásica, y Elvira N. de Arnoux, investigadora del Conicet y directora del Instituto de Lingüística, ambas profesoras de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. El próximo Café Científico será el 20 de agosto y el tema será “¿Son confiables los expertos?”

El lenguaje de El Libro
Elvira Arnoux: El tema de este Café Científico es muy ambicioso: “El origen del lenguaje. De Babel a la actualidad” es casi el universo entero... Quiero destacar que toda reflexión sobre el origen del lenguaje es una reflexión sobre qué es el lenguaje. Y ya que se habla de Babel voy a recuperar ciertas ideas del texto bíblico en el que aparecen características del lenguaje ciertamente persistentes, incluso en algunas ideas actuales que se tienen sobre el lenguaje. Ustedes saben que la Biblia es una fuente que en buena medida constituye nuestro imaginario. Desde aquel primigenio “En el principio fue el Verbo” que muestra las notables potencialidades del lenguaje. El fragmento más citado al respecto, sobre la torre de Babel, empieza (cita) “toda la tierra tenía un solo lenguaje y unas mismas palabras”, ya allí aparece como un ideal eso de tener un lenguaje único, compartido, de todos.
Sigue la Biblia: “Dijeron los hombres: vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo”. Acá se evidencia la voluntad de ser reconocidos –famosos, dice– con esa torre alta. La cuestión es que Dios bajó y los dispersó por soberbios, que querían destacarse y ser poderosos con su lengua única (vean de paso la relación que se plantea entre lenguaje y poder). Y cuando los dispersa, Dios les infunde tal confusión que ya no pueden entenderse entre sí, con lenguajes distintos y ya no pudieron edificar esas ciudades. Aparece así en este fragmento tanto el ideal de una lengua única, la relación entre el lenguaje y la cultura material (porque se entendían pudieron hacer esa torre), el lenguaje como aspecto importante en la construcción de identidades; y el plurilingüismo como resultado del castigo divino. También se pueden hacer comentarios interesantes si tomamos la traducciónde la Biblia que hizo el movimiento tercermundista y la Teología de la Liberación, que es conocida como la “Biblia latinoamericana”. Y fíjense que este mismo fragmento dice: “Levantaron un rascacielos”; y ya la referencia al poder es casi directa, casi no hacen falta más comentarios.

La lengua de la razon
Arnoux (continúa): Si hacemos ahora un salto imaginario al siglo XVIII encontramos representaciones parecidas. Los pensadores que he elegido son Condillac y Rousseau. Condillac empieza descartando la idea del origen divino del lenguaje y sostiene que es una invención del hombre, generada por sus necesidades, y habla de distintas etapas del desarrollo del lenguaje. Primero hay un lenguaje de acción, luego se desarrolla un lenguaje de sonidos articulados, cuyo perfeccionamiento garantiza las culturas más desarrolladas. Siempre tomando como referencia lo que no somos, a los otros animales. Condillac afirma que la diferencia principal entre el hombre y los animales es la creación de signos artificiales, enfundados en la razón (Condillac vivía con ese optimismo propio del Siglo de las Luces). Dice, interesantemente, que por medio del lenguaje el hombre puede hacer sucesivo algo que se le presenta a su espíritu como simultáneo; y le permite el pensamiento.
El otro pensador al que me quería referir es Jean-Jacques Rousseau, que escribió un ensayo sobre el origen de las lenguas. Como Condillac, afirma que el lenguaje es lo que diferencia al hombre de los animales, pero con una nueva sensibilidad romántica, ya esbozada en el siglo XVIII, Rousseau despliega toda la dimensión afectiva y emotiva del lenguaje al decir que en realidad el lenguaje no se origina por necesidades biológicas sino por necesidad de expresar sus emociones. Cito: “No es el hambre ni la sed, sino el amor, el odio, la piedad, la cólera que han arrancado las primeras voces. Los frutos no se resisten a nuestras manos, podemos alimentarnos sin hablar, perseguimos en silencio la presa que queremos alcanzar, pero para emocionar a un joven corazón, para rechazar una agresión injusta la naturaleza dicta acentos, gritos, lamentos. He aquí las más antiguas palabras pronunciadas. A esto se debe que las primeras lenguas fueran armoniosas y apasionadas antes que simples y metódicas”. Noten la diferencia valorativa con Condillac, cómo aparece también el mundo de los afectos vinculados al lenguaje.

La lengua de los hindues
Rosalía Vofchuk: El tema del lenguaje es muy amplio, y puede tratarse de distintos modos. Por eso es que voy a hacer un recorte y referirme apenas a un caso. Como hablante del español, he elegido a las reflexiones sobre el lenguaje más antiguo que el conocimiento científico permite rescatar dentro de nuestro familia lingüística, la indoeuropea. De esta rama, la lengua que está más documentada es el hitita, gracias a tablillas de escritura cuneiforme del 1700 a C., con contenidos jurídicos, históricos y religiosos. Otra rama bastante documentada del segundo milenio es la indoirania, a la que pertenece el védico. El védico es la modalidad que presenta el indio antiguo y es del que más se conoce de la familia indoeuropea. La cuestión es que los sabios vedas dejaron muchas enseñanzas sobre el lenguaje, y era lógico porque a través de las palabras los hombres se comunicaban con los dioses, sea para la oración o para aplacar sus iras. Además de su valor como transmisión del conocimiento. La Shruti es, justamente, el fundamento último de la concepción védica. La Shruti es lo escuchado directamente por los sabios de lo dicho por los dioses; Shru es escuchar, es revelar lo sagrado a través de la oralidad. Y por eso se podría decir, entonces, que la India no tiene la Sagrada Escritura, sino la Sagrada Audición. Hay que destacar que en el surgimiento de las ciencias del lenguaje los vedas cumplen un doble rol: como los signos debían pronunciarse a la perfección para que tuvieran efecto en su comunicación con los dioses, tenían un especial cuidado en la fonética, que desarrollaron notablemente. Hasta tal punto que, en los procesos de brujería, bastaba con romper un par de incisivos de los brujos para asegurar la deficiencia de la pronunciación y anular todo efecto que pudiera tener.

La lengua de politicos y escritores
Arnoux: Otra representación que aparece en los problemas políticos lingüísticos contemporáneos es la importancia de las lenguas en la construcción identitaria. Creo que ya lo decía antes: los Estados nacionales se desarrollaron, entre otros medios, a través de la imposición en su territorio de un idioma particular. La identidad nacional se asoció a la identidad lingüística; muchas veces había en los territorios más de una lengua, pero se consideró que “la nación” debía tener sólo una que lo identificara. Por otro lado, han aparecido intenciones de realizar reformas ortográficas, es decir, la idea de que sobre la ortografía se puede actuar, de que se puede simplificarla para que la lengua se expanda. No sé si recuerdan las propuestas de García Márquez cuando lanzó ese grito en contra de la ortografía. En realidad lo que estaba afirmando era la necesidad del idioma español de expandirse, y hay ciertas reglas ortográficas que son inútiles y que hay que superar porque la expansión de nuestro propio idioma lo exige. Y también hay un manifiesto muy interesante de un grupo de lingüistas franceses que dicen que si el idioma francés sigue con esas reglas ortográficas va a ser indefectiblemente una lengua secundaria en Europa: para expandirla se necesita también simplificarla.

El lenguaje de las preguntas
–¿Cuál es la diferencia cualitativa entre el lenguaje humano y el de cualquier otra especie animal?
Arnoux: Un elemento es la capacidad de analizar el pensamiento. Fíjense que cuando los antropólogos se preguntan “¿por qué hay pensamiento?” señalan que el hombre, en la medida en que comienza a desarrollar instrumentos, necesita lenguaje para comunicarse con los otros hombres, y lenguaje para pensar.
–¿La simplificación de la ortografía no haría perder un hilo histórico de representación y de lenguaje?
Arnoux: Es un punto importante, en la medida en que, como dije, esa representación escrita también forma parte de la identidad construida. Cada letra está vinculada con la representación que tenemos del conjunto de la lengua, y es por eso que no se pueden producir grandes reformas, que los usuarios rechazarían si son muy radicalizadas. En el siglo XIX, Sarmiento propuso una simplificación que aún no se ha llevado a cabo, que, por ejemplo, radicaba en no usar una letra distinta para el mismo sonido de “jefe” y “gente”; no usar siempre la misma fórmula. Esta idea sarmientina dio origen a muchas polémicas, sobre todo con un español que vivía en Chile que dice sentirse agredido por estas ideas y que termina diciendo que en cada letra reconocemos algo de nosotros.
–¿Hubo alguna vez una lengua única?
Arnoux: No se sabe con exactitud, son todas hipótesis. Como hemos visto, tenemos un texto no científico, como La Biblia. No se sabe, entre otras cosas, porque todavía se están buscando cuáles fueron los primeros asentamientos del hombre, dónde se ubicó, aunque todo indica que fue en Africa. Se hicieron algunas reconstrucciones, yendo hacia atrás en el tiempo, como la del idioma llamado “protomundo”, pero es pura conjetura.
Vofchuk: Aunque es de suponer que, si hubo una población única, esa población haya tenido también un idioma único, pero son sólo conjeturas.

El lenguaje del cerebro
–Si el estudio de nuestro cerebro indica que tenemos un solo centro del habla en la corteza cerebral, ¿cómo podemos explicar que se hayan diversificado tanto las fonéticas?
Arnoux: En realidad, la diversidad se da porque tenemos la capacidad de desarrollar un sistema de signos y de utilizarlo para la comunicación. ¿Cuáles fueron las primeras palabras? No lo sabemos, aunque podemos suponer que estuvieron dirigidas a designar emociones, eran gritos que comenzaron por analogía, semejanza o metonimia a designar objetos que estimulaban esas emociones. Nuevamente, son hipótesis que deberán comprobarse con el tiempo.
–Se habla mucho de identidad, pero curiosamente no se dijo nada de los idiomas nativos de Argentina, que están tratando de sobrevivir a duras penas.
Arnoux: Sí, fíjense que la desaparición de lenguas se ha dado muchas veces en la historia de la humanidad. Han desaparecido muchísimas, a la vez que se han consolidado otras. Y nuestras lenguas aborígenes empezaron a desaparecer con la construcción de nuestro Estado nacional, que tenía la idea de “un Estado, una nación, una lengua” que era común en la época. A medida que se avanzaba en la frontera agrícola se iban integrando las distintas poblaciones; y en este caso “integrar” significa “castellanizar”. En el caso latinoamericano una serie de lenguas permanecieron, pero son las propias de gente que vivía en zonas que no estaban integradas económicamente. En la actualidad, el proceso de globalización genera por un lado la erosión de los Estados nacionales y por otro el cuestionamiento de esas fronteras y de la legitimidad de esa concepción de la homogeneidad lingüística. ¿Qué políticas tener al respecto? Bueno, por ejemplo, si para nosotros el Mercosur no es un simple mercado cautivo para que los poderosos hagan sus negocios, entonces el guaraní es una cuestión central a ser defendida, porque el guaraní vincula a Argentina, Paraguay y Brasil. Pero vean que la identidad es construida, y lo que se construye por lo general es mezcla, de modo que también tenemos elementos de la cultura aborigen, y no sólo de la cultura europea.
–La lucha por las lenguas locales, que en general se presenta como modo de defenderse de la globalización ¿en realidad son herramientas de la globalización?
Arnoux: Fíjense que incluso no toda la defensa de lenguas minoritarias aparece como una defensa progresista: puede no serlo. En Cataluña, por ejemplo, el catalán es la lengua de la nobleza catalana, y los sectores trabajadores y desocupados hablan el castellano. La defensa del catalán es, de alguna manera, la defensa de una lengua que representa a un sector social que puede ejercer una opresión sobre los otros. De modo que son temas tan complejos que las generalizaciones a veces pueden parecer absurdas; pero podemos conjeturar acerca de las razones políticas que llevan a que se plantee esto ahora.
–¿Cómo nos podríamos preparar ante la mutilación del lenguaje que se suele hacer, especialmente entre los jóvenes? A veces me espanta, porque no termino de entender qué es lo que me quieren decir.
Arnoux: Yo creo que es un fenómeno que no nos tiene que asustar porque es un fenómeno común. Es también lo que se planteaba en otra pregunta respecto de la diversidad; hay que ir reconociéndose y reconociendo espacios, aunque muchas de esas formas son efímeras. Lo mismo es el excesivo temor ante los préstamos que se hacen del inglés, algunos son castellanizados y otros simplemente desaparecen. Pero por ahora no se preocupen porque el castellano es una lengua muy sólida, muy fuerte en el contexto mundial.

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Las profesoras Vofchuk y Arnoux expusieron sobre la historia del lenguaje.
 
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