futuro

Domingo, 13 de agosto de 2006

FINAL DE JUEGO

Donde Kuhn y el Comisario Inspector dan un paseo por el nuevo museo del Planetario y se asombran ante la pequeñez humana

 Por Leonardo Moledo

–Ayer fui a recorrer el nuevo museo del Planetario –dijo el Comisario inspector– y debo decir que en cierta medida me quedé impresionado.

–Yo también fui y también me quedé impresionado –dijo Kuhn –pero no puedo decir que “en cierta medida”.

–Es que ese es el asunto –dijo el Comisario Inspector–. Lo que uno saca en limpio es el relativismo de la noción de medida. Una medida es siempre incierta: hablamos de cosas grandes, medianas, pequeñas, pero lo que el museo muestra es que cualquier cosa que vemos, por grande que sea y nos parezca, es sólo la antesala de cosas más grandes aún: el Sol es inmenso y ahí se puede ver que a su lado la Tierra es una esferita minúscula y sin importancia, pero enseguida aparece el Sol al lado de estrellas verdaderamente grandes, y resulta ridículamente chico.

–Bueno –dijo Kuhn– y a su vez, esas estrellas inmensas no son nada al lado del enjambre de cien mil millones de estrellas que forman nuestra galaxia, la Vía Láctea.

–Una de las galaxias más cercanas a la nuestra, Andrómeda, está a más de dos millones de años luz de distancia... el trayecto que la luz recorre en dos millones de años moviéndose a trescientos mil km por segundo.

–Y no queda tiempo para horrorizarse –dijo Kuhn– ya que inmediatamente se comprende que la Vía Láctea, y Andrómeda y otras cuarenta galaxias forman un cúmulo, y viajan juntas por el universo, hacia el cúmulo de Virgo, que tiene decenas o centenas de galaxias, y luego hacia el cúmulo de Hércules, que concentra miles de galaxias.... y después, que hay cien mil millones de galaxias en el universo, y uno se interna en un pasadizo donde ve esos filamentos, como si flotaran en la negrura hilos de telaraña mezclados, pero cada punto es un cúmulo de galaxias con sus cien mil millones de estrellas...

–Sí –dijo el Comisario Inspector–, filamentos de galaxias que encierran grandes espacios vacíos, en los que a lo largo de cientos de millones de años luz no se encuentra nada.

–Es que en el universo predomina el vacío más tremendo –dijo Kuhn–, alcanza con pensar que un átomo es 99,99 por ciento espacio vacío, y que el espacio intergaláctico también.

–Y que el universo mismo es cada vez más grande –dijo el Comisario Inspector–, ya que se expande a trescientos mil kilómetros por segundo, adentrándose en la nada, y siendo por lo tanto cada vez más frío y vacío... por eso.... ¿qué significa que uno se haya impresionado mucho, más o menos o poco? Nada de lo que podemos imaginar guarda ningún tipo de relación con esas magnitudes fantásticas. ¿Y si todo es vacío, incluso la materia que nos resulta más sólida? ¿Qué es lo real?

–Preguntémoslo a nuestros lectores –dijo Kuhn.

¿Qué piensan nuestros lectores? ¿Qué es lo real?

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