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Viernes, 8 de julio de 2016

EL MEGAFONO

#NiUnaMenos por violencia económica

 Por Delfina Rossi *

En nuestro país solo seis de cada diez mujeres trabaja fuera del hogar y cuatro de cada diez lo hace si tiene más de tres hijos o hijas. Sí, las trabajadoras nunca abandonaron las responsabilidades familiares y su inclusión en el mercado laboral ha sido mayoritariamente en trabajos precarios e inestables. Por eso hoy las mujeres cobramos un tercio menos que los hombres y trabajamos el doble en casa.

Esta discriminación estructural es un tipo de violencia que retroalimenta la idea de que los hombres son dueños del espacio público y por tanto dueños de las mujeres, al extremo que pueden decir sobre su vida hasta matándolas. Es por eso que en el #NiUnaMenos debemos incorporar todos los tipos de violencias contra las mujeres incluida la económica.

Una manera de acabar con la violencia económica es aumentar la presencia de mujeres en los sindicatos y en la dirección de empresas para que el mercado laboral sea más igualitario. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que las mujeres ocupan menos del cinco por ciento de puestos de directivos de grandes corporaciones y sindicatos y propone medidas de acción afirmativa, como el cupo de mujeres en sindicatos, para fomentar la participación y el liderazgo femenino. En este sentido, Argentina adoptó la ley de cupo de mujeres en sindicatos en el 2002, basada en la exitosa experiencia del cupo en los cuerpos legislativos.

La ley prevé la participación como mínimo de 30 por ciento de mujeres en las estructuras sindicales y en las mesas de negociación, en sectores con más de 30 por ciento de trabajadoras, pero su implementación no parece ser exitosa. Es verdad que, a partir del 2003, la brecha salarial entre hombres y mujeres en los sectores con convenios colectivos se redujo gracias a los acuerdos de salario mínimo y mejores condiciones de trabajo; pero también a que muchos sindicatos incorporaron clausuras de igualdad de género. Sin embargo, fueron contadas las mujeres que llegaron a ser dirigentes sindicales de referencia en nuestro país.

La participación de las mujeres en los sindicatos es una condición necesaria pero no suficiente para acabar con la discriminación económica; se requiere que los y las dirigentes tengan una visión de género sobre la división del trabajo y las responsabilidades familiares a la hora de negociar convenios y paritarias. Por otro lado, difícil será acercarse a la igualdad de género en un contexto de ajuste económico, deterioro del salario real y desempleo creciente, más cuando sabemos que la pobreza y la exclusión tiene cara de mujer.

Es decir, a la presencia de sindicatos en la marcha de #NiUnaMenos debe seguirle la incorporación de mujeres en debates económicos, de pobreza, de desempleo, de desigualdad y también en las estructuras sindicales.

Que haya #UnaMás para que consigamos #NiUnaMenos.

* Economista

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