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Viernes, 19 de agosto de 2005

MODA

Mundos privados

Dos libros, dos miradas, y un objetivo: el registro de estilos cotidianos y la radiografía de personajes vinculados con la moda y la escena del arte local. En uno, bajo los ojos de Sergio de Loof, impera la moda de calle de trabajadores y las extravagancias de pintores, estudiantes, realizadores y músicos. En el otro, las tomas espontáneas que Urko Suaya hizo detrás de cámara durante campañas o momentos de ocio de modelos conocidas e ignotas mujeres bellas, con un espíritu absolutamente voyeur.

 Por Victoria Lescano

Ver, mirar, cazar

El buscador, último manifiesto estético del diseñador y artista Sergio de Loof, contiene un centenar de personajes, con fondo blanco, posando en la terraza de El Diamante, el bar de Palermo del cual De Loof es uno de los artífices y que cuenta con rescates de la comida latinoamericana en versión nouvelle cuisine según el chef Fernando Trocca, uno de los primeros retratados, quien aparece en jeans y sin el cliché del gorro de cocinero. La saga continúa con varios integrantes de su álbum genealógico. (Muy destacable es el portrait de su padre, un economista que luce muy cómodo en sus zapatillas pampero negras contrastadas con medias blancas.)

El listado de personajes buscados por De Loof continúa con un repartidor de quesos, un criador de aves con el container y la mercadería en cuestión, el empleado de una lavandería rodeado de cientos de manteles, el proveedor de artículos de limpieza (lleva campera deportiva Bensimon verde a tono con los jabones y enseres), el compositor Ulises Conti, quien suele animar las veladas de ese bar con su repertorio de piano, el editor y músico Alfredo Visciglio en actitud rocker, los artistas de Mondongo, el fotógrafo Alejo Pichot, con una mano sosteniendo el casco de motociclista y otra en la entrepierna.

La requisa de looks alcanza al jabonero Martín Sabater, con pantalones cargo que él mismo se arregla y un par de su colección de Birkenstock rara avis, la galerista Teresa Anchorena con traje sastre y foulard, la editora Marina Bissone con la sobriedad de unos jeans raídos, camisa de Kukla y el pelo sostenido con un chignon, y los rrpps del grupo Mass Facundo Garayalde y Wally Diamante con pantalones blancos, sacos y gafas de su vasta colección, pero también contempla a las perras tamaño petit Chanel y Catalina, las mascotas del fotógrafo, quien hace un cameo con su imagen reflejada en una de las tomas.

–¿Qué tienen en común los protagonistas del centenar de imágenes de tu libro?

–Agrupa a gente de mi cotidianidad, que me inspira y me gusta.

–¿Cuál es el manifiesto estético de El buscador?

–Beautiful people y diversidad social.

–¿El título intenta ironizar hacia los "cazadores de estilos"?

–No hay ironías, sale de mi scouting o relevamiento de estilos, que es también una tendencia.

–¿En qué consisten esas búsquedas a las que hacés mención?

–Hay mucha gente que se acerca a mí o a El Diamante, cuando alguien me llama la atención lo anoto en mi cuaderno.

–¿En qué se diferencian estos personajes de aquellos que retrataste en la serie Portraits y de los que transitaban por el bar Bolivia?

–Los de Portraits eran más '90 y consistían en personajes vinculados con la discoteca, ahora es todo más diurno.

–¿Cómo definís estética, usos y costumbres actuales en Buenos Aires?

–Mucho color, mucho Palermo, trabajos, negocios, profesiones y una nueva ciudad.

–Ahora que observás la moda desde el barrio más vinculado con el circuito de la moda de autor, ¿cómo sería un fashion show tuyo?

–No creo que en este momento pueda aportar ninguna novedad a la moda, ya que hice todo para que la moda sea lo que es.

–¿Encontrás puntos en común entre tu libro y Pocket, que salió casi en simultáneo?

–Lo mío es más gay y familiar; ahora me gusta más mostrar a la gente vestida que desnuda.

Voyeur

Pocket dos, el compilado de imágenes tomadas por el fotógrafo de moda Urko Suaya resulta de sus snapshots o fotos instantáneas disparadas con su camarita pocket en el entretiempo de una y otra producción de moda, o bien momentos de ocio junto a bellísimas amigas y, por sobre todas las cosas, hace foco en la desnudez y variedades de cuerpos perfectos.

Abundan los primeros planos de lingerie, tomas fetichistas, escenas de topless estilizadas, primeros planos de rostros o culos, plano detalle de uñas pintadas, soutiens y bombachas.

Transcurre en su mayoría en el pasillo, la antesala o bien el baño de su casa-estudio, de la calle Arévalo (cuya bañera, por ejemplo fue el decorado de una campaña para la diseñadora Cora Groppo), registros que quedan documentados al pie de página en muchas de las imágenes. Otras locaciones son los bares Sudestada, Krishna, El Porteño o Casa Cruz.

Esta selección con el hilo conductor de beauties, continuación de un tomo publicado a comienzos de 2000, retrata a la artista Celina Saubidet, pareja del fotógrafo, las modelos Deborah de Corral, Florencia Gómez Córdoba y otras de la nueva generación. Suaya posa, en el epílogo, su cara reflejada en un espejo disparando con la pocket, acompañado en el plano por una de sus musas.

Como apunta Maitena en el prólogo y unas páginas antes de aparecer de espaldas y con un bañador negro de Pablo Ramírez en la playa, "rubias festivas, flacas raras, morochas viciosas. Lánguidas, juguetonas, cansadas y húmedas, bajo su mirada todas adquieren el refinamiento de una diosa".

–¿Qué tienen en común los protagonistas del centenar de imágenes de tu libro?

–Personalidad, belleza y cariño y que por alguna razón forman parte de mi vida cotidiana.

–¿Cuál es el manifiesto estético de Pocket 2?

–Sintetiza mi capacidad de mirar, admirar y abstraer en una síntesis instantánea e irrepetible lo que me gusta y lo que me llama la atención.

–¿La sublimación de la lingerie y los desnudos son un sello en tu búsqueda de la belleza?

–El desnudo y la lingerie tienen relación directa con la piel, y es precisamente esa piel la que se relaciona con mi búsqueda y valoración de la belleza.

–En el prólogo Maitena habla del mundo real de las mujeres irreales, y también destaca "que no te gustan todas, sino las más lindas". ¿Considerás que ésos son los disparadores que rigen la selección de los personajes?

–Sí, pero es un recurso completamente natural y espontáneo. Cuando me gusta una mujer, enseguida aparecen las imágenes. Si no me llama la atención por su personalidad y por su encanto natural, por más guapas que sean, la foto no surge.

–Los bares y hot spots destacados a pie de página de varias imágenes hablan de una guía de usos y costumbres en Buenos Aires, ¿cuáles son sus ejes?

–Son lugares donde naturalmente han transcurrido "momentos pocket" durante los últimos cinco años de mi vida personal y profesional. Vivo y trabajo en Palermo y no me gusta salir del barrio. Otras tomas corresponden a viajes de trabajo o vacaciones junto a Celina y mi perro Benito.

–¿Encontrás un correlato entre tu libro y El buscador de Sergio de Loof, que también retrata a personajes en situaciones cotidianas?

–No, para nada, creo que no tiene absolutamente nada que ver un libro con el otro.

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Ibiraquera, 2004. Por Sergio De Loof
 
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