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Viernes, 11 de septiembre de 2009

[IN CORPORE]

Polemica: Las nuevas pastillas anticonceptivas usan más marketing, pero no son más efectivas

 Por Gabriela Luchetti *

Los anovulatorios orales se usan desde el comienzo de la década del ’60 y, junto con los antibióticos, son las drogas más consumidas en el mundo entero. Por eso, la industria farmacéutica gasta mucho dinero en investigación para hacerlos cada vez con menos efectos colaterales. Pero los efectos colaterales –que son efectos indeseables como sangrados en el medio del ciclo, sensación de haber engordado o estar hinchada, cefaleas, náuseas, algún cambio en el estado de ánimo, etc.– no deben confundirse con efectos nocivos o para la salud. Los riesgos son algo más serio: es la posibilidad de que suceda algún daño en la salud.

¿Cuál es la efectividad de los anovulatorios hormonales orales? La efectividad teórica es muy alta, cercana al ciento por ciento, pero la vida real es otra cosa, debido al factor humano (olvidos, interacción con medicaciones, abandono por efectos colaterales sin consulta previa, falta de provisión, situaciones conflictivas como violencia familiar etc.).

La búsqueda del anticonceptivo ideal de la industria fue dirigida, primero, a bajar las dosis de estrógenos. Luego a los nuevos progestágenos y, más tarde, a las formas de administración, con los inyectables, los parches y el anillo vaginal. Hasta ahora, la literatura científica no ha podido demostrar que la disminución en la cantidad de estrógenos tuviera beneficios en reducir el principal riesgo de los anticonceptivos (la trombosis), sino que, además, los nuevos anticonceptivos tienen más tasa de sangrado intermestrual, una característica que aumenta las tasas de abandono del método.

Con respecto a los nuevos progestágenos, tampoco la investigación clínica ha podido demostrar que sean mejores que los tradicionales, sino que algunos de ellos incrementan el riesgo de trombosis. Ni hay pruebas disponibles que demuestren que los nuevos progestágenos sean mejores en el tratamiento del acné que los tradicionales. Los nuevos preparados de anovulatorios orales combinados tampoco han mejorado las cifras de continuidad o adherencia al método.

La industria farmacéutica ha cambiado el enfoque del marketing, hace años su foco principal eran los médicos. Actualmente busca influenciar directamente a las usuarias, para muestra, basta con ver los nombres de los nuevos anovulatorios (Divina, Diva, Yasmin, Aleli etc.), y los posters, con supermodelos, hermosas con cuerpos y cara perfectos, slogans tales como...”cuida tu cuerpo, tu piel merece lo mejor”...etc. La idea es que “sos más hermosa o más canchera si consumís Yasmin que si tomas las que el hospital te da gratis”.

Es notable cómo las mujeres hacen una diferencia, como con cualquier objeto de consumo, entre las píldoras costosas y las baratas o las gratis entregadas por los sistemas de salud. Incluso ha habido reclamos de asociaciones de mujeres, para que el Estado compre determinado tipo de píldoras, aduciendo efectos colaterales o indeseables de las píldoras provistas gratis. Pero, hasta ahora, lo único demostrado por la medicina basada en la evidencia es que la tolerancia a los efectos colaterales depende en la mayoría de los casos de la consejería inicial y de la relación de la mujer con el proveedor/a. ¿No será que la continuidad de un método hormonal de anticoncepción depende de otras variables mas ligadas a la calidad de la consejería que al marketing?

* Médica ginecóloga al frente del Servicio de Ginecología del Hospital Provincial de Neuquén Eduardo Castro Rendon.

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