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Viernes, 8 de noviembre de 2013

ARTE

Tramando

Hilo, aguja y lana: armas que, en manos de mujeres, rompieron con el silencio del terrorismo de Estado.

 Por Cristina Civale

En la Odisea, Penélope tejía y destejía esperando a su amado Ulises. El relato de Homero sentó un precedente en el accionar de las mujeres frente al acto de esperar a sus compañeros, pero Homero no contó que, con el devenir de los años, la brutalidad en el manejo del poder de los Estados llevaría a una violencia tal que el tejido, ese trabajo manual considerado tan femenino, iba a adquirir, muchos siglos después, otros significados: los de denuncia y protesta.

Eso es lo que viene a contar la exposición presentada en el Parque de la Memoria, “Retazos testimoniales. Arpilleras de Chile y otras latitudes”.

La arpillera deshilachada proveniente de sacos de papas, harinas y cereales se convirtió en la base con que las mujeres chilenas que desconocían el destino de sus esposos e hijos durante la dictadura militar de Pinochet, construían sus telas de denuncia y desasosiego por no saber dónde estaban sus seres amados. Con este material construyeron piezas de arte popular con las que enfrentaron como comunidad y en forma colectiva, y fundamentalmente pacífica, la violencia política de su país. Con estas telas con palabras bordadas y dibujos poderosos burlaron al enemigo para ejercer su derecho de decir, protestar y hacer público lo que estaba prohibido. No sólo comunicaron sino que dieron visibilidad a un hecho que se pretendía ocultar: el asesinato y la desaparición forzada de personas.

Un ovillo gigante rodó por la larga explanada del Parque de la Memoria hasta instalarse como símbolo y faro de este movimiento en el medio del predio interior del parque. Es parte de la instalación de la muestra en paralelo realizada en la sala PaYs por Teresa Pereda, Próximo-posible. Cita país, que además suma tres pantallas de video con relatos de otras víctimas de la violencia del Estado: familiares de desaparecidos, pueblos originarios y ex combatientes de la guerra de Malvinas.

Junto al ovillo insignia se plantan las obras de las mujeres. Todas cosidas a mano con elementos simples –agujas, hilo y lana–, elementos que se convirtieron en eficaces armas para escapar al silencio. El tamaño de las obras fue determinado por las dimensiones de los sacos de arpillera que fueron lavados y cortados en seis partes. Cada trozo se repartió entre igual número de mujeres que cosieron sobre los sacos con colores los detalles negros de su historia. Algunas veces, en vez de usar los sacos de arpillera las mujeres armaban sacos con la ropa de sus familiares desaparecidos. Las sacos de arpillera o la ropa se convirtieron en un espacio que hacía físico lo entonces intangible, un espacio a través del cual pudieron tramitar sus denuncias, angustias y anhelos pero, fundamentalmente, desde el cual resistir y enfrentar en comunidad a la violencia política.

El resultado es una sucesión de diversas instancias en las que el acontecer y el proceso de participación de las mujeres involucradas se convirtió, quizás, en más relevante que las “obras” en sí mismas. Este carácter comunitario y artesanal de la técnica-protesta nació en Chile pero fue también desarrollado en Perú, Zimbabwe, Colombia, Irlanda, Inglaterra, Alemania, Brasil, España, Ecuador y también en nuestro país. En cada caso, fueron testimonio y denuncia. Estas arpilleras de otras partes del mundo rodean el ovillo gigante y forman parte de la exposición.

La muestra fue curada por Roberta Bacic, chilena, docente de la Universidad Austral de Chile desde diciembre de 1973 hasta enero de 1981, año en que fue despedida por razones políticas. Desde el 2004 reside en Irlanda del Norte y se dedica a la curaduría de exposiciones de arpilleras y quilts a nivel internacional.

El arte en esta original manera de protesta pacífica es concebido como una experiencia que modifica a quien la vive y que es también capaz de dar un nuevo sentido a las historias de vida, transformando transitivamente a quienes ocasionalmente las abordan y ofreciendo un mensaje desde el arte y la política: la protesta pacífica ganando terreno por sobre cualquier otra modalidad de denuncia.

La muestra puede visitarse hasta el 10 de noviembre, y el sábado 8, durante la Noche de los Museos, se realizarán visitas guiadas de 20 a 23 (recorrido por el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, las esculturas, las Sala PAyS y la Base de Datos del Monumento) y se podrá participar de talleres de arpilleras con la curadora, Roberta Bacic.

Parque de la Memoria. Av. Costanera Norte Rafael Obligado 6745 (adyacente a Ciudad Universitaria). De 11 a 19 hs.

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