las12

Viernes, 12 de mayo de 2006

CONSEJITOS DE MARU BON BON

Dime qué finges y te diré qué quieres

Es claro lo que quiere esta chica ¡dejar de fingir! Y
así las cosas cortó por lo sano y pidió favores a su mano.

Amigos, amigas, amiguetes, amigotos, cigotas y huevotes ¡es que ya no sé cómo llamarles para incluirles a todis en mi abrazo acalorado! ¡Y lo que es más y aún mejor... cómo hacer que Uds. sientan cómo tira, cómo late, cómo se esponja y se relame mi corazón agitado por las manos de Uds. recorriendo estas palabritas que semana a semana les dedico! Pero, mis estimadísimisim/o/a/e/s, no todo/ada son mieles en el desayuno del Señor/ñora, también se cuecen habas y se queman guisos de tanto revolverlos sin llegar jamás al punto. Y es ahí donde hay quien acude al delivery o se va a dormir sin comer. Qué vamos a hacer. Pero es en ese tris, en ese brete, quién dice brete dice bretel o dice taza, que uno/a/e/i/u descubre con quién se acuesta:
  1. El orgasmo. Actitud tan común que complica la adivinación sobre las características intrínsecas de la persona que lleva a cabo la performance. Suele desplegarse la fingidez en momentos en que un/a/etc se resigna a que nada mejor puede sucederle y entonces suelta un ah, un uh, un ahahá y consigue terminar; o al menos que se le quiten de encima, que le permitan estirar las piernas o fumar un cigarrillo. En definitiva, el orgasmo lo fingimos todis, al menos una vez en la vida (sí, ellos también, que para algo existe el forro).
  2. El ronquido. No menos común, lo que esta actuación delata son situaciones múltiples. A saber: Ud. llegó tarde y ya ha sido suficientemente tocada/o, finge roncar antes que lo vuelvan a hacer; o bien, Ud. se acostó antes y no tiene intención de que le molesten cuando el/la otro/a quiere; o bien en el medio del fragor suelta uno y dice claramente ‘esto es lo mismo que si me limaran el callo’. En definitiva, quien finge roncar probablemente finja el punto 1 en otra parte.
  3. Que es ahí. La cosa empieza así: Ud. dice que le gusta que le rasquen la espalda, o bien que le pica, entonces la contraparte le rasca mientras Ud. guía, que más acá, que más allá, que arriba que abajo, hasta que se cansa y dice, sí, ahí, ahí. Lo mismo sucede con zonas erógenas indeterminadas y personalísimas cual punto G, próstata, clítoris, talón de aquiles, lóbulo de la oreja. Antes de que le pongan roja la parte uno/a/... dice ¡sí, ahí! así evita paspaduras y/o úlceras. Dícese de quien carece de paciencia (y una mano amiga).
  4. El multiorgasmo. He aquí una fingición que habla de Ud. diciendo que Ud. se cree muy viva, muy power, muy qué sé yo qué... o bien ya fingió el primero y del otro lado nada, entonces empieza de nuevo, una y otra vez, una y otra vez. Habla de personas sacrificadas, abnegadas y con baja autoestima, incapaces de esperar el momento correcto para entrar en escena
Amigue/te/ta/s, hay muchas otras actitudes que Ud. puede representar, pero éstas serán tema de otra columna. ¡Hasta la vista!

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Es claro lo que quiere esta chica ¡dejar de fingir! Y
así las cosas cortó por lo sano y pidió favores a su mano.
 
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