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Viernes, 19 de junio de 2015

Aborto ilegal también es femicidio

 Por Mariel Fernández *

El Frente de Mujeres Evita siempre trabajó sobre la problemática de la violencia hacia las mujeres, es una de las principales políticas que tenemos porque todas nos hemos visto afectadas por la misma y porque comprendemos que es un flagelo muy grave en nuestro país, histórico y también mundial. Entendemos que la organización social, la participación reivindicativa y política, y la deconstrucción cultural, son esenciales para terminar con la violencia de género y poder plantearnos la transformación de nuestra sociedad, con más derechos igualitarios y justicia social.

Venimos desarrollando, en la provincia de Buenos Aires, la campaña “Somos Todas”, que tiene como objetivo visibilizar la problemática y convocar al conjunto de los actores sociales y políticos a manifestarse en contra de la violencia machista, a difundir los recursos y las leyes que tenemos para la protección y el empoderamiento de las mujeres y a comprometerse para la conquista de los derechos que todavía nos faltan. En este sentido, se trata de buscar puntos de unión con otras organizaciones, asociaciones civiles, instituciones públicas y privadas, mujeres y hombres que, desde diferentes perspectivas, vienen organizándose con los mismos objetivos para combatir el flagelo de la violencia. Además, el armado de dispositivos que permitan dar respuesta y colaborar en las situaciones de violencia que viven las mujeres, sobre todo construyendo rutas de acceso a la Justicia y a las instituciones que son también en muchísimos casos maltratadoras crónicas de nuestras compañeras. Trabajamos desde la mirada que ubica a la mujer como una luchadora que queremos “empoderar”, que está viviendo una situación de violencia, pero que no es una víctima crónica, por eso, a través de los puntos de la campaña trabajamos políticas de inclusión laboral, porque consideramos que la independencia económica es fundamental para la liberación de las mujeres, como también lo es la recuperación de sus relaciones sociales, a través de talleres recreativos, fútbol femenino, cine-debate, etc. Otra política que trabajamos fuertemente es la salud sexual integral, que cuenta con asesoramiento sobre métodos anticonceptivos, diversidad sexual, violencia obstétrica y aborto seguro, legal y gratuito. Creemos que es esencial mejorar la calidad de vida de las mujeres para terminar con la violencia.

Esta convocatoria nos encontró trabajando en el barrio, poniéndoles el cuerpo a los problemas de las compañeras trabajadoras más humildes de nuestro pueblo. Participamos de la concentración al igual que toda nuestra organización. La verdad que fue muy impresionante ver la magnitud que tomó la movilización, creemos que es un punto de inflexión para toda la sociedad, también fue muy emocionante encontrarnos con tantas compañeras luchadoras de muchos lugares distintos, sabemos muy bien que esta marcha estuvo presente en los medios masivos de comunicación, pero también sabemos que hay una sociedad politizada y movilizada sobre estos temas, sabemos que hay mucho que construir pero que, gracias a todo lo que hemos alcanzado en estos doce años de reconstrucción de nuestra Argentina, estamos gran parte de nuestro pueblo en un piso de derechos que nos permite seguir trabajando para ir por lo que aún falta. Estamos convencidas de que “tomando la calle” podemos hacer más fuertes nuestros reclamos.

Hace un año, mi hijo me dijo que él era feminista. Se está abriendo una discusión acerca del género, los compañeros quieren entender más, discutimos con ellos los derechos de las mujeres y las desigualdades a las que nos enfrentamos. Para ellos también es difícil, nos estamos replanteando todo, hasta qué malas palabras usamos en los momentos de bronca. Por supuesto, hablo de mis compañeros y mis compañeras, de nuestras familias. Si bien nuestra sociedad fue avanzando, son muchos años de patriarcado. Por lo tanto serán muchos años de batalla cultural.

El aborto legal, seguro y gratuito debería ser parte de esta agenda: cientos de mujeres mueren aún por abortos clandestinos. Eso también es femicidio. Un aborto para una mujer es una situación traumática, por los señalamientos, la culpa, la clandestinidad, las situaciones de pobreza. Una mujer que sufre violencia física es aún más violentada si está embarazada. Es un tema muy delicado, del que el Estado debe hacerse responsable. Es conocido el uso del misoprostol para la interrupción del embarazo. Pero lamentablemente los laboratorios son empresas multinacionales, a las que lo que menos les importa es la salud. Estas pastillas salen tres veces más que antes. Para las mujeres humildes dejaron de ser una opción accesible. Esto hizo crecer nuevamente el índice de muertes por abortos clandestinos. ¿Eso acaso no es femicidio? El Estado, desde la salud pública, debe fabricar y proveer el misoprostol desde consejerías integrales, donde las mujeres antes que nada puedan prevenir embarazos no deseados.

Como movimiento, nosotrxs venimos planteando algunas cosas, las prioritarias: la creación del Ministerio de la Mujer, entre varias cosas para dar una respuesta integral al problema, también la creación de mesas multisectoriales de articulación de políticas integrales contra la violencia, equipos interdisciplinarios de atención en todos los municipios, un fondo presupuestario especial para las políticas de prevención, sanción y atención contra todas las violencias, patrocinio jurídico gratuito, aplicación de la ley de salud sexual integral con fortalecimiento en la atención primaria de salud, aplicación de los protocolos de aborto no punible, lugares de cuidados para los hijos e hijas de las trabajadoras e implementación plena de la ley de medios para una comunicación que no tolere ni promueva la violencia contra las mujeres.

* Concejala HCD Moreno, responsable del Frente de Mujeres Buenos Aires del Movimiento Evita.

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