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Lunes, 18 de diciembre de 2006

FúTBOL › COMO SE ESCAPARON TITULOS CASI GANADOS EN EL FUTBOL ARGENTINO

Diez grandes mancadas de la historia

La décima fue la reciente de Boca ante Estudiantes. Pero ya le había sucedido al club de la Ribera en 1933 y 1995. No fue el único grande que lo sufrió: a Independiente le ocurrió en 1932, River lo vivió en 1963 y en el 2000 y a Racing lo traicionó la suerte en 1948. Argentinos en 1960, Vélez en 1971 y Gimnasia en 1995 completan la decena de decepciones.

 Por Daniel Guiñazú

No fue Boca el primero ni el único equipo que dejó escapar un título casi ganado. La historia del fútbol profesional argentino es pródiga en situaciones como ésta que acaba de vivirse en el último torneo Apertura. Que un puntero no pueda coronar una tarea casi irreprochable y termine perdiendo lo que estaba virtualmente asegurado, no es una rareza. Y un pantallazo por 75 años de campeonatos jugados permite aseverarlo.

Independiente, por ejemplo, pudo haber sido campeón en 1932. Pero no llegó a serlo. En la 32ª y antepenúltima fecha, le llevaba tres puntos de ventaja a Racing y a River, y en las dos últimas jornadas debía enfrentar, precisamente, a sus escoltas. Y le fue mal. Perdió 6 a 1 con River como visitante, en la vieja cancha de Alvear y Tagle, y 1 a 0 con Racing. Como en la última fecha River empató 1-1 con San Lorenzo en Boedo, millonarios y rojos igualaron el primer puesto con 50 puntos y se produjo el primer desempate del profesionalismo, en el que River se impuso 3 a 0, adjudicándose su primer título de la era rentada. Semejante frustración tal vez pudo haber tenido que ver con el hecho de que Independiente jugó sus siete últimos encuentros con sus delanteros Seoane y Ravaschino lesionados tras el partido de la 28ª fecha ante Quilmes, que perdió por 3 a 1. Con el tiempo se supo que Quilmes jugó esa tarde incentivado por River y que el defensor uruguayo Adolfo Rodríguez recibió un pago extra por haber dejado disminuidos a los atacantes rojos.

Un año después, fue Boca el que no logró llevarse un campeonato que tenía servido en bandeja. Después de que los arbitrajes escandalosamente parciales eliminaran a Gimnasia y Esgrima La Plata de la lucha por el título, Boca y San Lorenzo pelearon punto a punto el primer puesto. Boca llegó a la última fecha con uno de ventaja, pero debía enfrentar a River como visitante, mientras que San Lorenzo jugaba en Villa Crespo frente a Chacarita. Todo estaba dado para la consagración boquense, porque River no le había podido ganar en los dos años anteriores y tenía un equipo manifiestamente inferior en esa temporada. Sin embargo, la realidad impuso sus reglas. River se impuso por 3 a 1 en un partido dramático, San Lorenzo venció 2 a 0 a Chacarita, y de esa manera los por entonces de Boedo obtuvieron su primer torneo profesional.

En 1948, la huelga de jugadores le jugó una mala pasada a Racing. Ese año, la academia parecía encaminada a obtener su primer campeonato con aquella gran delantera de Salvini, Méndez, Bravo, Simes y Sued. Y al declararse el paro, a cinco fechas del final, marchaba primero con 35 puntos, uno más que Independiente. El certamen siguió disputándose con jugadores de tercera y cuarta división. Y allí se produjo la defección. Los juveniles de Racing perdieron dos partidos, empataron uno y, en las dos últimas jornadas, la Comisión Directiva decidió retirar al equipo del campeonato. Por esa razón, Independiente, que ganó tres de los últimos cinco encuentros, se topó con el título.

Otra célebre decepción ocurrió en 1960. A falta de cuatro fechas, Argentinos Juniors lideraba con 37 puntos, seguido por Independiente con 36 y el fútbol argentino se preparaba para asistir al primer título de un equipo chico desde 1931. Pero el final habría de sorprender a todos. El equipo de La Paternal perdió como local por 3 a 1 con Lanús, último en la tabla, e inmediatamente fue goleado por River 5 a 1 en el Monumental, ante lo cual Independiente, que en esas dos jornadas clave venció por 3 a 1 a Newell’s y 3 a 0 a Central, se afianzó en la punta y se alzó con el campeonato, a pesar de que en las dos últimas jornadas empató 0 a 0 con Racing y perdió 1 a 0 con Atlanta en Villa Crespo, señal evidente de su mediocridad.

Tres años más tarde, en 1963, fue River el que dejó escapar un título seguro. A tres fechas del cierre, le llevaba dos puntos a Independiente. Pero a la hora de la definición le tembló el pulso, como tantas otras veces en la década del ’60. Perdió 2 a 1 ante los rojos en Avellaneda con dos goles de Mario Rodríguez y 1 a 0 con Boca (gol de Sanfilippo) en el Monumental, y le entregó el campeonato a Independiente, que en esas dos jornadas cruciales sacó las dos unidades de ventaja que necesitaba para salir campeón con lo justo.

Hasta Vélez supo de estas amarguras. En el Metropolitano de 1971, después de una racha de siete victorias consecutivas y con los goles de Carlos Bianchi como estandarte, era el gran candidato al título, y al comenzar la penúltima fecha estaba puntero con 49 puntos, uno más que Independiente. Necesitaba ganar un partido más para conseguir el segundo campeonato de su historia. Pero no lo pudo hacer. Perdió 1 a 0 con Racing en Avellaneda y 2 a 1 con Huracán en Liniers, y terminó siendo testigo de la consagración de Independiente, que en la última fecha le ganó de local por 2 a 0 a Gimnasia ante un estadio semivacío y celebró por un punto (50 a 49) un éxito inesperado y sorpresivo.

En los tiempos de campeonatos cortos, en 1995 sucedieron dos recordados casos de gripe aviar futbolera: el de Gimnasia en el Clausura, cuando llegó a la última fecha con un punto más que San Lorenzo (30 a 29) y, con toda la fiesta armada, perdió en el Bosque con Independiente por 1 a 0 con aquel gol de Mazzoni, mientras San Lorenzo derrotaba 1 a 0 a Central y daba la vuelta olímpica en Rosario. Y el Boca de Maradona y Caniggia en el Apertura, cuando luego de sacar seis puntos de diferencia, a falta de cuatro fechas entró en caída libre hasta que dos derrotas seguidas (6-4 ante Racing en la Bombonera y 2-1 con Estudiantes en cancha de Independiente) lo hicieron a un costado y le obsequiaron el título al Vélez de Carlos Bianchi, que terminó saliendo campeón por la misma diferencia que Boca le había sacado a mitad del torneo.

El último episodio al respecto le pasó a River en el Apertura de 2000, con aquel gol del paraguayo Derlis Soto que le privó de birlarle la punta a Boca en la penúltima fecha del torneo. Boca venía primero y, tras su viaje a Tokio para jugar (y ganarle) la Copa Intercontinental al Real Madrid, perdió dos partidos consecutivos ante Independiente (0-3 en Avellaneda) y Chacarita (1-2 en Liniers). Faltaban dos fechas. Y River necesitaba ganarle a Huracán en el Monumental para llegar como único líder a la jornada final. Pero no pudo ser. Aquel empate 1-1 ante el silencio desencantado de la multitud le dejó al Boca de Bianchi el camino libre para alzarse con el tercer título de un año insuperable.

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Boca ya había sufrido en dos ocasiones la decepción que lo embargó el miércoles pasado, cuando Estudiantes le ganó el título.
 
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