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Lunes, 11 de febrero de 2008

FúTBOL › BOCA NO PUDO CON CENTRAL, QUE LE EMPATO 1-1 CON UN GOLAZO DEL KILY

Sufre con la crisis energética

El equipo de Ischia dependió demasiado de Riquelme. Cuando Román se iluminó, pasó a ganar con un gol de Palacio. Pero mientras estuvo apagado, los rosarinos fueron superiores.

 Por Alejo Diz
desde Rosario

Central y Boca animaron un choque de fuerzas desproporcionado e imprevisible. No porque de un lado estaba Juan Román Riquelme, sino porque se trató de un duelo protagonizando por un equipo (Central) contra sólo un jugador (el diez en cuestión). El Boca de Carlos Ischia mostró en Rosario una versión excesivamente dependiente de los pies de su máxima estrella, quien tuvo sus pinceladas de inspiración, suficientes para marcar un gol, pero no así para resolver el encuentro. Y con el astro azul y oro a veces evadido de las acciones, Central terminó construyendo un dominio que lo llevó a recuperar terreno en el marcador y lo dejó muy cerca de haber dado otra sorpresa en el arranque del Clausura.

Si a un equipo y otro se lo analizara por la jerarquía de cada uno de sus jugadores, se encontraría que los máximos exponentes fueron los encargados de disparar las emociones de la tarde: Riquelme con una asistencia de sello único y Cristian González con un zurdazo que en el denominador común de sus colegas cae en la tribuna, pero siendo suyo se clavó en el ángulo.

Iba ganando Boca a poco del final con un tanto de Palacio que gestó Riquelme desde sus pies, pero lo empató Central sobre el epílogo, y casi lo gana, imponiendo en el campo de juego la voluntad y necesidad (estadística, ver tabla del promedio) de sus jugadores por sobre la abrumadora categoría que contagia el rival al citar de corrido su formación.

Pero Boca fue sólo eso: un buen cúmulo de grandes nombres. Porque en cuanto a juego se trató, el de Ischia pareció un equipo de valores tímidos, donde Palacio desplegó contadas corridas, Riquelme arriesgó poco en su juego y Palermo desparramaba piruetas y topetazos con los centrales locales que culminaban con el rival recuperando la pelota.

Los desajustes de Boca no fueron expuestos por Central debido a que los dirigidos por Madelón ofrecieron más respeto del aconsejado. Aunque sólo en la primera parte, porque después de dejar atrás un primer tiempo sin acciones de riesgo (un cabezazo de Palacio desviado y un remate de Costa a las manos de Caranta), Central saltó al campo de juego con más convicciones. Una de ellas, por ejemplo, estuvo en la decisión de probar a Boca con remates desde afuera del área, como lo hicieron Cristian González y Emilio Zelaya, que no terminaron en gol por los reflejos de Caranta y una puntería excedida en centímetros.

En eso andaba Central cuando Boca recordó que tiene al mejor de todos: excepcional asistencia vertical de Riquelme a Palacio, quien tras gambeta abierta eludió al arquero y marcó el primero. El chispazo de Riquelme ensombreció el Gigante, pero no oscureció las ideas de los jugadores. Es que los rosarinos profundizaron su dominio, llevando a Boca a un rol secundario y donde así Riquelme sobraba. Aquellos minutos de protagonismo derivaron en el empate de Cristian González con un justo zurdazo y arrimaron al equipo local a una victoria que finalmente no se dio, pero la cual no hubiese sido difícil de explicar.


Estadio: Central.

Arbitro: Federico Beligoy.

Goles: ST, 27m Palacio (B) y 40m González (C).

Cambios: PT, 14m Espinosa (5) por Danelón (C). ST: 15m Zelaya por Arzuaga (C), 28m Chávez por Alvaro González y Boselli por Palacio (B), 30m Damián Díaz por Messera (C), 39m Dátolo por Cardozo (B).

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Borzani lucha con Palacio, que iba a salir, pero convirtió el gol justo antes del cambio.
 
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