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Lunes, 11 de febrero de 2008

FúTBOL › EL EQUIPO DE RAMON CABRERO SE IMPUSO 1-0

Con el fútbol de casi siempre, Lanús despachó a Independiente

El campeón demostró que sigue vigente. Con el juego que lo caracterizó en el Apertura, superó al Rojo con más amplitud en el desarrollo que en el marcador. El gol fue de Gioda, en contra.

 Por Daniel Guiñazú

El campeón está intacto. Por más que la Copa sea la opción preferencial, aunque Cabrero ya haya inaugurado la rotación resguardando a Graieb, Pelletieri y Blanco, aunque hayan terminado en la cancha seis titulares y cinco suplentes, Lanús desplegó ante Independiente la mejor versión de sí mismo. Ganó apenas por 1 a 0 porque no pudo resolver la larga lista de situaciones de peligro que generó en un segundo tiempo de película. Si Valeri y Sand hubieran podido mandar a la red alguno de los innumerables desbordes que gestó Lautaro Acosta por la derecha, si hubiera habido algo más de justeza en ciertas definiciones, el resultado hubiera expresado con idéntica elocuencia la superioridad que el equipo de Ramón Cabrero le enrostró al de Pedro Troglio. Sólo un detalle ensombreció una actuación tan alentadora: Velázquez, con una contractura en el cuádriceps izquierdo, y Fritzler, desgarrado en el muslo izquierdo, quedaron al margen del partido copero del jueves ante Danubio de Montevideo.

El primer tiempo fue parejo. Los dos manejaron la pelota con prolijidad, los dos tuvieron problemas para llegar con profundidad y nada hacía prever lo que sucedió luego. Pero bastó que Salomón, Fritzler y Diego González redoblaran su presión hasta meter bien adentro de su campo a sus colegas rojos; que Valeri, como enganche, se llevara de paseo por todas partes a Damián Ledesma e hiciera jugar a sus compañeros; que Sand se echara más atrás que antes para conectarse con Valeri; y que Lautaro Acosta, volcado sobre la derecha para contenerlo a Mareque, encarara y pasara todas las veces que encaró, para que el fútbol de Lanús levantara vuelo al mismo tiempo que el de Independiente iba cayéndose a pique.

Y es en este punto donde el cronista se pregunta: ¿Lanús jugó tan bien porque sus individualidades rindieron en alto nivel y el equipo se contagió en consecuencia, o porque el desplome rojo se lo posibilitó? Es cierto que si Independiente hubiera presentado más batalla en el medio y Montenegro hubiera tenido más claros que oscuros, a Lanús se le habría dificultado la tarea. Pero el repunte granate fue notable. Sobre todo después del gol en contra de Gioda, a los seis minutos de la segunda etapa. Lanús lo borró de la cancha a Independiente. Con decisión y con juego. Con la pelota contra el piso y con las ideas muy claras.

Ninguna de las movidas de Troglio, ni el ingreso estelar de Patricio Rodríguez por Sosa, ni la entrada de Churín por Ledesma para jugar con tres delanteros, ni el retraso de Mareque para defender con línea de cuatro, pudieron frenar el fútbol audaz y lanzado, bello y efectivo, de Lanús. Valeri, Sand y Acosta se perdieron el segundo gol en la misma jugada. Eso fue lo único que Lanús no hizo bien: definir. Todo lo demás fue inmejorable, o casi. A la altura de un campeón que sigue estando vigente.


Cancha: Lanús.

Arbitro: Gabriel Favale.

Gol: 54m Gioda (I), en contra.

Cambios: 22m Benítez (6) por Velázquez (L), 55m P. Rodríguez (4) por Sosa, 66m E. Ledesma por Fritzler (L), 72m Churín por D. Ledesma (I), 80m Pusineri por Machín (I) y 89m Graieb por Diego González (L).

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Lautaro Acosta lucha con Guillermo Rodr{iguez. El puntero fue clave en la victoria de Lanús.
Imagen: Fotobaires
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