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Lunes, 1 de noviembre de 2010

FUTBOL › EL PRIMER EJERCICIO DE LA AFA DESDE LA PUESTA EN MARCHA DEL FUTBOL PARA TODOS

Fútbol sin telebín pero con superávit

La inesperada muerte de Néstor Kirchner opacó la presentación del mejor balance que la Asociación del Fútbol Argentino presentó en una década, gracias a los ingresos que produjo la Selección Argentina y al nuevo contrato del torneo local.

 Por Gustavo Veiga

Para la AFA, octubre se consumió entre contrastes. El duelo y la suspensión de los partidos por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner opacaron el cierre de un balance exitoso, el más superavitario de los últimos años. La inminente designación de Sergio Batista como técnico de la Selección –que clausura definitivamente el ciclo de Diego Maradona como entrenador– convive con el auge irremediable de las barras bravas, partícipes necesarias en el asesinato del joven militante Mariano Ferreyra. La presentación en el Congreso de un proyecto de Ley del Fútbol cuestiona el modo en que ejerce el poder Julio Grondona cuando más firme está en su sillón, camino a una posible reelección que se produciría en 2011. El mes que pasó, la asociación deportiva más poderosa del país ni siquiera previó las consecuencias que podría tener el multimillonario juicio que le entabló el grupo Clarín en el ejercicio 2009-2010. Lo aprobó por unanimidad y con un flujo de efectivo de 606.410.781,21 pesos gracias al contrato de derechos televisivos que le mejoró sustancialmente el Estado.

Los 9.883.112 pesos de superávit que dio el balance a mediados de octubre, superaron cualquier otra ganancia producida por la AFA desde que cerró sus cuentas con pérdidas en el período 2001-2002. El país soportaba la peor crisis en 27 años de democracia ininterrumpida. Y la casa del fútbol pagaba las consecuencias con un déficit que ascendió a 20 millones de pesos y préstamos contraídos para asistir a sus clubes endeudados por 43 millones de pesos. Muy diferente es la situación actual. Los dividendos de los ejercicios más recientes vienen progresando de manera escalonada, con alguna excepción. Y 2009-2010 resultó el más beneficioso de todos por dos motivos: el Mundial de Sudáfrica y el Programa Fútbol para Todos.

En el cuadro de recursos de la AFA, el rubro que más subió fue el de las competencias de la Selección Nacional. Pasó de 34.045.599,43 pesos el año pasado a los 87.881.773,34 de la actualidad. Este incremento notable de 53.836.173,91 pesos se debe a la participación del equipo conducido por Diego Maradona en el Mundial de Sudáfrica (se clasificó quinto, aunque eso para la mayoría poco importa). Las ganancias esfuman por completo los ingresos a la baja que tuvo la AFA por el porcentaje que le corresponde de las ventas y contratos de los jugadores.

La asociación recaudó en el ejercicio 256.748.166 pesos y declaró egresos por 246.865.054 pesos, diferencia que arroja los 9.883.112 de superávit. Las ganancias del balance anterior fueron inferiores en casi un 75 por ciento: 2.411.662,50 pesos. En el período 2007-2008 las cifras se acercaban mucho más a las actuales. Unos 7.695.243,58. La bonanza presente está emparentada, además de con la paga recibida por disputar el Mundial, con la rescisión del contrato que la unía a Televisión Satelital Codificada (TSC) y su reemplazo por otro firmado con la Jefatura de Gabinete. Los ingresos de la TV respecto del bienio 2008-2009 subieron un 300 por ciento. De esos 600 millones y pico, la AFA señala en su balance que el 95 por ciento va a parar a las tesorerías de los clubes afiliados.

Es extraño, pero la asociación que preside Grondona sigue incluyendo en sus asientos contables los créditos que tiene a favor con esas mismas instituciones a las que dice pagarles la mayor parte del nuevo contrato televisivo. Según el balance le deben 314.412.233,39 pesos, cuando a 2009 esa deuda ascendía a 196.814.227,76 pesos. Los egresos de la AFA son importantes también. Por pago a proveedores (se incluye a la Selección) llegan a 120.527.949,28 pesos. En impuestos y servicios declara abonados 13.550.117,61 y realizó mejoras en el predio de Ezeiza por 8.258.649,37 pesos, las 42 hectáreas que espera conservar gracias a una cesión por comodato del Estado hasta 2048.

Estos números se aprobaron a mano alzada el 21 de octubre y por unanimidad de los 47 asambleístas presentes (sólo faltaron dos). La moción de refrendar el balance la hizo el vicepresidente 1º de Estudiantes de La Plata, el contador Marcelo Malaspina. Y todos se fueron felices después de la expeditiva 117ª asamblea, que duró poco más de media hora y terminó regada de aplausos.

Leales y detractores

Antes de que se aprobara el 32º balance durante la extensa gestión de Grondona (está al frente de la AFA desde el 6 de abril de 1979), uno de los contertulios de don Julio, el presidente de la Liga de San Rafael, Mendoza, Alberto Pérez, pidió la palabra para decir: “He tomado conocimiento de un proyecto que ingresó a la Cámara de Diputados de la Nación; un proyecto que avasalla el estatuto del fútbol y que permitirá que gente ajena a los manejos del mismo tome decisiones en la organización de este deporte. Creo yo, señor presidente, que más que solucionar los temas del fútbol, simplemente, con el solo hecho de leerlos, nos daremos cuenta que solucionará problemas personales y apetencias de poder. En el interior se han realizado distintas reuniones que no han tenido respuesta por parte de los dirigentes de fútbol del interior. Los que estamos más allá de la General Paz no queremos el avasallamiento del fútbol, no queremos que se traspasen los límites de los estatutos y de los reglamentos de cada una de las ligas y asociaciones del fútbol argentino y comulgamos y apoyamos totalmente su gestión y la estructura del fútbol actual. Por lo tanto, solicito el repudio total por parte de esta Asamblea a ese proyecto presentado ante la Cámara de Diputados”.

Acompañado en el estrado por el titular de San Lorenzo, Rafael Savino; el de Quilmes, José Luis Meiszner, y el asesor letrado de la AFA, Mario Schmoisman, el presidente de la casa escuchó aquellas palabras como si sonaran a una dulce melodía para sus oídos. Tomó la palabra y dijo que los impulsores del proyecto de ley, el diputado tucumano del Frente para la Victoria Gerónimo Vargas Aignasse y el mentor ideológico de la iniciativa, el empresario mediático Daniel Vila, no tomaron en cuenta los reglamentos internacionales. Grondona les recordó que dejaban expuesto a nuestro fútbol a recibir sanciones de la FIFA. Algo impensado, tratándose de quien ocupa el sillón presidencial en el edificio de Viamonte 1366. Loas y aplausos dieron por cerrada su intervención. Al veterano padre padrone de Sarandí se lo vio en guardia por la maniobra que declama desde el Congreso la intervención del Estado en el fútbol. Casi tanto como cuando recibe preguntas del periodismo.

Vila, quien además es presidente del club Independiente Rivadavia de Mendoza –y a juzgar por las críticas de Pérez tiene contra en su provincia–, sostiene, como lo hizo ante varios diputados mayoritariamente opositores en el Parlamento, que la suya “no es una ley que va en contra de los clubes de Buenos Aires ni mucho menos, es una ley a favor del fútbol. Esto es para reordenar el fútbol, para darle viabilidad y transparencia”. Tiende a “democratizarlo”, agregó. Su caballito de batalla en el nuevo orden que pregona es que, en un país donde existen 3000 clubes, sus dirigentes no pueden elegir a las autoridades del fútbol nacional.

La hilacha la mostró cuando promediaba su intervención. Afirmó que “nosotros seguimos todavía encerrados en una mentalidad de los años ’40, pensando que el fútbol es una actividad amateur, que tiene que estar manejada por asociaciones civiles sin fines de lucro con escasos controles y nosotros pensamos totalmente lo opuesto”. Su contribución al debate sobre el papel de los clubes está a la vista. Lo opuesto a las asociaciones civiles sin fines de lucro que Vila cuestiona son las sociedades anónimas. El trampolín para una transparencia más retórica que real. Ahí están, para demostrar la falacia, los grandes clubes europeos en manos de empresarios multimillonarios que los llevaron a la bancarrota.

Una curiosidad tuvo la exposición de Vargas Aignasse y Vila ante la Comisión de Deportes de la Cámara Baja. Los acompañaban cinco ex futbolistas: Oscar Ruggeri, Esteban González, Mariano Dalla Líbera, Leonel Gancedo y Alfredo Graciani. El primero es uno de los panelistas estrella del Show del fútbol, un programa nocturno de América 2, la señal abierta que controla Vila. Son muy aisladas estas rebeliones contra el poder del fútbol desde que Grondona gobierna la AFA. “No queremos dinero, queremos una obra social”, pidió el hombre que Maradona quiso incorporar sin suerte a su cuerpo técnico cuando dirigía a la Selección.

El balance aprobado hace diez días informa que la AFA les pagó subsidios a ex futbolistas por 1.585.820 pesos, contra 1.126.976,23 que desembolsó en 2009. A juzgar por las palabras de Ruggeri, con ese dinero no alcanza. Como tampoco alcanza con un proyecto de ley que pretende cambiar de manera radical el mapa del fútbol nacional y en el que, de 3 mil clubes asociados a la AFA de manera directa o indirecta, 85 se llevan el 87 por ciento del dinero generado por los nuevos derechos de TV y 2906 clubes reciben solamente el 13 por ciento. Esa asimetría, con dirigentes de escasa representatividad como Vila, difícilmente se revierta. No basta con revelar el escaso federalismo que existe en el fútbol. Hay que pregonarlo sin que huela a oportunismo político.

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n El ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el presidente de la AFA, Julio Grondona.
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