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Lunes, 5 de diciembre de 2011

FúTBOL › LA CRóNICA DE UN TíTULO ANUNCIADO SE CERRó CON UN CONTUNDENTE 3-0 ANTE BANFIELD

Boca puso el broche y colgó otra estrella

Dos goles de Cvitanich y uno de Rivero redondearon la goleada ante Banfield, en un partido al que le sobró por lo menos un tiempo. Boca campeón. Hacía bastante tiempo que se conocía el desenlace de este campeonato.

 Por Juan José Panno

”Dale campeón, dale campeón...” Sobre el final del primer tiempo, un poquito después del segundo gol, el grito salió al principio medio apagado desde la platea y enseguida explotó en toda la Bombonera. El partido estaba cocinado y nadie tuvo definitivamente ninguna duda de que se estaba en la noche de la consagración. Reglamentariamente había que esperar 45 minutos más, pero ya en el segundo gol estaba todo dicho. Fue en ese momento que se hizo visible la nueva estrella. Claro que si se hila un poco finito, se podrá empezar a preguntar: ¿en qué momento salió campeón Boca?

¿Fue cuando el equipo goleó a Unión después de una actuación lamentable contra Olimpo en el debut, que comenzaba a poner en peligro la continuidad de Falcioni?

¿Fue cuando le ganó a Colón en Santa Fe, después de la incertidumbre que generaban las lesiones de Viatri y Riquelme en la fecha siguiente al empate contra Belgrano?

¿Fue cuando empató con Vélez en Liniers en un partido que pudo haber ganado y en el que jugó sin especular, aunque sabía del valor de ese punto?

¿Fue cuando empató con Racing y con una ventaja enorme despejó el camino de cualquier eventual riesgo?

¿Fue cuando los jugadores empezaron a sentirse seguros con los primeros resultados favorables, con un vestuario sin internas visibles?

¿Fue cuando empezaron a mirar primero a los costados y después hacia atrás, y se dieron cuenta de que en un campeonato mediocre no aparecía ningún candidato serio a pelear la corona?

¿Fue cuando se lo contrató al Flaco Rolando Schiavi, quien le dio solidez a la defensa, mejoró el rendimiento de su compañero de zaga (Insaurralde o circunstancialmente Caruzzo)?

¿Fue cuando llegó Orion, que le dio tranquilidad a todo el fondo, no como cuando estaba Lucchetti, que ayer se encargó de marcar las notables distancias que separan a ambos arqueros?

¿Fue cuando Falcioni entendió que con Riquelme o sin Riquelme lo mejor era mantener una línea y jugar con enganche?

¿Fue cuando Clemente recuperó su mejor nivel, cuando Roncaglia se ganó la titularidad con rendimientos muy parejos, cuando Somoza terminó de pagar todos los derechos de piso y se hizo importante en el medio, cuando Erviti creció al compás del equipo, se puso los pantalones largos y se llenó los bolsillos de los pantalones de hinchas, cuando Chávez avisó que se podía jugar sin Román?

¿Fue cuando River descendió a la B, cuando a Racing le decretaron empatitis crónica, cuando Vélez se desprendió de medio equipo y se quedó sin gas, cuando Estudiantes pagó el desgaste de los últimos años, cuando Lanús se hizo inofensivo, cuando a San Lorenzo le entraron urgencias mucho más importantes que esas de andar pensando en el campeonato?

En definitiva y por cada uno de los factores señalados, o mejor, por la suma de ellos, Boca salió campeón mucho antes de lo que indican la matemática y los reglamentos. El primer gol de Cvitanich, una jugada con varios rebotes en el área chica, un poco de suspenso, pero no mucho porque ya se intuía que iba a terminar en la red, es una especie de símbolo. Todos sabían que esa jugada terminaba en gol del mismo modo que todos sabían que Boca, más tarde o más temprano, iba a salir campeón. Salió nomás y la gente lo celebró y lo disfrutó largamente, convirtiéndose en protagonista, al punto que en muchos pasajes el marco dejó en segundo plano al cuadro. El momento en que cantaron “desde el alma” balanceando los brazos fue sublime.

Boca, este Boca no fue un gran equipo, no deslumbró a nadie, no ocupará un lugar importante entre los campeones de toda la historia, pero fue un justo campeón, claramente el mejor de todos. Y eso es razón de sobra para esa felicidad que por estos tiempos pintará todo de azul y oro.


Estadio: Boca.

Arbitro: Héctor Baldassi.

Goles: 9 y 43m Cvitanich (BJ); 46m Rivero (BJ).

Cambios: 45m J. Guillermo (5) por Tagliafico (B); 64m Riquelme por Rivero (BJ); 74m Toledo por Ladino (B); 80m Pepe por Delfino (B); 85m Colazo por Erviti (BJ); 87m Caruzzo por Schiavi (BJ).

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n Riquelme y compañía condecorados por una campaña que se definió mucho antes que ayer.
 
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