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Lunes, 2 de septiembre de 2013

FUTBOL › EL APORTE DE GAGO FUE FUNDAMENTAL PARA LA DEMOSTRACION

Le cambiaron la cara a Boca

Con el volante como titular, levantaron Ledesma y Sánchez Miño; pero los verdaderos aciertos fueron los retrasos de Ribair Rodríguez y Erbes, como central y lateral, respectivamente. Una base que es promesa de grandes tardes.

 Por Facundo Martínez

Blandi señala el gol de triunfo de Boca, una victoria que pudo ser más holgada.
Imagen: Julio Martín Mancini.

Es imposible determinar cómo fue que Carlos Bianchi decidió realizar esa cirugía mayor en el equipo, que fue lo que lo motivó a tomar decisiones drásticas, de fondo. Si lo hizo tras consultar a una bruja, a un adivino, o si lo hizo luego de uno de esos sueños en los que la verdad se presenta revelada. Lo cierto es que, cualquiera haya sido la causa que empujó esos cambios que el entrenador presentó ayer en la Bombonera, todos los boquenses recibieron ayer una bocanada de aire fresco que, de consolidarse en el tiempo, se convertirá en algo mucho más importante. No caben dudas. Porque Boca jugó bien ayer, como hacía mucho tiempo no lo hacía.

La aparición de Fernando Gago, tras una semana en la que el propio entrenador había sembrado dudas sobre su titularidad, fue muy positiva para el mediocampo de Boca. El ex Valencia jugó bien, demostró constantemente su jerarquía, su buen pie, la claridad de siempre, la que lo convirtió en el socio ideal de Lionel Messi en la Selección; pero lo más destacado es que, con él en la cancha, se potenciaron sus alicaídos compañeros, como Pablo Ledesma, que ayer aprobó con cierta holgura el examen que le tocó rendir jugando como doble cinco, a cargo sobre todo de la recuperación y la marca sobre Federico Insúa. Y algo similar ocurrió con Juan Sánchez Miño, quien hizo un muy buen partido por la franja izquierda y que además sorprendió intentando –por momentos– hacerse cargo de los hilos ofensivos de su equipo, para unir el trabajo de los volantes con Nicolás Blandi –autor del segundo gol de Boca– y Juan Manuel Martínez, otro de los que ayer tuvieron una buena tarde. Entre ellos se ubicó Joel Acosta, un juvenil que había debutado con Claudio Borghi como entrenador en 2010 (0-0 frente a Independiente), y ayer tuvo un despliegue interesante, e incluso buscó en varias oportunidades el arco, aunque no siempre con criterio.

Ahora bien, los aciertos, lo que dice aciertos de verdad, fueron los retrasos de los volantes Ribair Rodríguez y Cristian Erbes, como marcador central y marcador de punta, respectivamente. La inclusión del uruguayo por la suspensión de Guillermo Burdisso había sido insinuada durante la semana, pero no por eso fue menos acertada que la de Erbes, quien ingresó por Leandro Marín (lesionado de último momento). Sí, claro: se dirá que en el gol de Vélez, el del empate, Ezequiel Rescaldani pasó justamente entre los dos, que ninguno salió a cruzar bien el pase de Agustín Allione –que, dicho sea de paso, jugó muy bien y complicó toda la tarde a Emanuel Insúa–, que se durmieron... Pero en ese caso habrá que añadir que fue el único error que cometieron en los 90 minutos, y que dejaron muy conforme al entrenador.

Rodríguez era candidato a salir con el ingreso de Gago. Pero ahora no es tan seguro que eso ocurra. Los hinchas saludaron con aplausos su nueva función como defensor, ocupando un puesto en el que Burdisso viene haciendo agua y para el que Matías Caruzzo no termina de convencer al entrenador. Ribair se entendió de maravillas con Daniel Díaz, ambos se complementaron y le dieron esa solidez, y el anticipo, que el DT pretende para la defensa. Y, por supuesto, no es un detalle pequeño el hecho de que fuera Ribair, el Negro, el Pelado, el Uruguayo, quien abrió la cuenta del 2-1 luego de peinar un tiro libre de Gago, a los 50 segundos de juego. Fue su primer gol en Primera.

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