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Lunes, 12 de mayo de 2014

FúTBOL › LE PESARON LA RESPONSABILIDAD, LAS PIERNAS, LAS MANOS DE MONETTI...

Gimnasia terminó agobiado por tanto peso

El equipo de Troglio sintió, como una semana atrás ante Lanús, la candidatura al título, y lo pagó caro. Quilmes se movió más cómodo en el terreno embarrado y se aseguró la permanencia.

 Por Juan José Panno

A los jugadores de Gimnasia les pesó la responsabilidad. Y les pesaron las piernas. Y las manos. A Monetti, por ejemplo, se le escurrió de entre los dedos una pelota que había llegado sin demasiada fuerza desde el banderín del corner y fue gol de Quilmes. Olímpico macanazo en una jugada que pasó a ser una de las claves del partido en el que Gimnasia desperdició la posibilidad de ganar el campeonato, aunque las matemáticas digan que todavía tiene chances. Lo que también dicen los números es que el equipo que dirige Caruso Lombardi, con los tres puntos logrados –tercera victoria al hilo–, zafó de la guadaña. “Siamo fuori”, decían ellos mismos hasta hace poco. Pero con mucha entrega y un poco de viento a favor se quedaron en Primera.

Los muchachos de Pedro Troglio habían dado la semana pasada, contra Lanús, muestras de nerviosismo que generó imprecisión, falta de ideas, desorden y deficiencias defensivas. Esta vez repitieron –o casi habría que decir que duplicaron– el mismo cuadro de situación y se hundieron en el río revuelto de un partido sucio, malo, embarullado.

Una secuencia tipo de lo que fue el encuentro en casi todo su desarrollo podría ser ésta: jugador que se la da a un contrario, jugador que la tira afuera, jugador que saca el lateral apuntando al pecho de un rival, jugador que comete foul, jugador que saca el tiro libre y se la pasa a un rival, jugador que empuja, árbitro que deja seguir, técnico que hace bandera desde la punta, jugador que busca el arco contrario y patea desviado, 40 metros desviado, y así sucesivamente.

Quilmes –que no peleaba el campeonato, pero sí la permanencia– se sintió más cómodo en la cancha triplemente embarrada por la lluvia, las patadas al límite del reglamento y el amontonamiento de jugadores en sectores alejados de los arcos. “Un partido ajedrecístico”, dicen los tacticistas en estos casos. Uno se imagina una partida entre dos jugadores que fuman y le tiran el humo en la cara al rival, que mueven el tablero, tosen y empujan disimuladamente las piezas del otro con el codo. En el primer tiempo, previsiblemente la partida terminó en tablas; pero en el arranque del segundo, Benítez pateó un corner desde la derecha y Monetti, en el segundo palo, la mandó al fondo de su propio arco y se quedó llorando a moco tendido el jaque mate recibido.

El impacto fue tan grande que recién en el último tramo del encuentro Gimnasia (que pateó por primera vez al arco a los 69m) se fue a la carga desesperadamente a buscar el milagro. Hubo algunos revolcones en el área, un par de pelotas rebotadas que pudieron entrar y nada más. De contra –como muchas veces ocurre en estos casos–, Quilmes aprovechó el adelantamiento del contrario y liquidó el partido con un toque sutil de Pérez Godoy. Tal vez el 2-0 haya sido demasiada diferencia, pero la realidad es que Gimnasia hizo muy poco para ganar el partido.


Estadio: Gimnasia.

Arbitro: Pablo Lunati.

Goles: 59m Monetti (G), en contra; 90m Pérez Godoy (Q).

Cambios: 46m Contreras (5) por Miloc (G); 61m I. Fernández por Oreja (G); 62m Pérez Godoy por Alegre (Q); 72m Romero por Boghossian (Q); 72m Bou por Mendoza (G); 82m Leyes por Carrasco (Q).

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La pelota se escapa de las manos de Monetti rumbo al 1-0.
Imagen: Fotobaires
 
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