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Lunes, 28 de diciembre de 2009

EL CORDOBéS FUE EL MEJOR AMIGO DEL ACELERADOR

López

Campeón de TC2000 y TRV6, perdió el título de TC sobre la raya pero alienta un futuro de Fórmula 1 para el 2010.

 Por Pablo Vignone

Verlo conducir es un espectáculo. Si las carreras fueran a una vuelta sola, hace rato que los rivales no tendrían el más mínimo atenuante. Pero el auténtico mérito de José María López (cordobés, 26 años) durante 2009 fue el haber unido esa condición hiperveloz casi natural con la madurez necesaria para conseguir un nivel de resultados prácticamente inédito. No se quedó con la Triple Corona con la que se especulaba porque le faltó, al final, el título de Turismo Carretera (el más importante del automovilismo argentino) y está en discusión si la ausencia de ese éxito fue directa responsabilidad suya antes que una circunstancia propia de las carreras, pero lo cierto es que la foja de servicios de López durante la temporada fue monstruosa.

Algunos números al azar: ganó once de las 41 carreras que disputó, dos en TC, cuatro en Turismo Competición 2000 y cinco en Top Race V6, ganó los títulos de las dos últimas categorías (el del TC2000 fue el bicampeonato) y además marcó la pole-position, el registro más rápido en las pruebas de clasificación, en 24 de las 41 carreras. Es decir, en más de la mitad.

Quizás el cierre amargo de la temporada, con el Torino de TC clavándose contra un cartel de publicidad en una banquina de tierra arada a siete vueltas de la gloria total, pareció haber empañado el conjunto de la tarea que levantó el nivel medio del piloto profesional en la Argentina. Por obligación, para poder competir con el cordobés. Fue una sensación que no se percibía desde los días más dorados del Flaco Traverso, década y media atrás.

Pero más allá de los resultados, queda la sensación exquisita del piloto al que siempre le está sobrando el tiempo para la maniobra, que se siente más cómodo operando cerca del 100 por ciento y que es propenso a la macana si corre al 90 por ciento. Su capacidad de reacción se mide en milésimas y es superior a la de cualquiera de sus rivales: su aprendizaje europeo en la materia terminó de madurar en el 2009 y comenzó a reportarle décimas de segundo en cada curva.

Hay que verlo manejar a fondo, entender qué tan cerca está del límite, para comprender por qué López es el mejor piloto de automóviles de la Argentina en la fase actual, condiciones que aliadas a un buen respaldo le permiten alentar la esperanza de un futuro de Fórmula 1 (entre mañana y pasado volverá a entrenarse con un auto de fórmula, un coche de F-3 Sudamericana, en Termas de Río Hondo). El último domingo de automovilismo del año, Pechito aprendió que no es perfecto. Eso le quitó un título, le provocó “un dolor increíble”, le restó gloria, pero lo hizo, necesariamente, mejor piloto.

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24 Las pole-positions que el cordobés marcó en 41 carreras en el 2009.
 
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