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Lunes, 11 de diciembre de 2006

FúTBOL › LOS NERVIOS DE LA TRIBUNA ANTE LA OPORTUNIDAD PERDIDA

Otro domingo para que los hinchas guardaran el festejo

 Por Facundo Martínez

Los cumpleaños no se festejan por adelantado, tampoco se vende la piel antes de matar al oso; son antiguas las sentencias y se pueden aplicar con igual severidad al fútbol. Boca lo aprendió de prepo, con dos golpes tan certeros como ejemplificadores. El primero se lo dio Belgrano, en Córdoba, con una derrota que nadie esperaba. El segundo lo recibió ayer con la caída frente a Lanús que, dicho sea de paso, ¡al diablo con las estadísticas! No ganaba en La Bombonera desde 1997, cuando se impuso 1-0 con gol de Clotet y sólo había vencido cuatro veces en su historia. De los seis puntos que tenía en juego, para conquistar el título Boca necesitaba sólo uno y no lo consiguió. Tendrá otra chance, la última, el miércoles mano a mano frente a Estudiantes, pero eso es otro cantar.

De alguna forma, Boca comenzó a festejar “el título” después de la goleada ante Colón. Ese encuentro había dado suficientes razones para que Boca creyera tener el cielo al alcance de la mano. El propio DT, Ricardo La Volpe, apareció esa misma noche y en los días sucesivos en varios programas televisivos explicando los caminos del éxito. Resultaba exagerada tanta exposición repentina, pero sólo faltaban dos fechas para cerrar el torneo, y además enfrente estaban Belgrano y Lanús, dos rivales “accesibles” a primera vista. Ahora, con las dos derrotas en la cuenta y con la ascendente campaña de Estudiantes, que llega a la definición en pleno envión, las chances de Boca resultan inversamente proporcionales.

Prueba de esto fueron las larguísimas caras de los hinchas que salieron del estadio masticando bronca, insultando a jugadores, cuerpo técnico y hasta a algún que otro dirigente. Fue grande la decepción, y no era para menos. La gran ilusión de la gente de Boca de obtener el tricampeonato recibió ayer un revés inesperado.

Había fiesta preparada en La Bombonera. Fuegos artificiales y papelitos de colores. Había globos y olores a vuelta olímpica, a festejo, avioncito y la mar en coche. La cancha explotaba de gente, de alegría, de triunfalismo y las sonrisas llegaban de oreja a oreja. Que 3-0, 2-1 y 1-0, que Estudiantes ni siquiera le ganaba a Arsenal, en fin... Y pasó que Boca jugó un partido de terror, que Lanús lo lastimó en momentos clave y que Estudiantes tuvo su patriada en La Plata y que habrá final entre punteros, mal que le pese a Boca, que ya había festejado el título por adelantado.

La cara de La Volpe a cada gol de Lanús hablaba de la situación con mayor claridad que con la que el DT explica sus principios y sus decisiones. La imagen de Diego Maradona derrumbado sobre la baranda de su palco central regalaba otra postal precisa de la debacle impensada.

Hasta los hinchas sufrieron ayer distintos altibajos. Aplaudieron hasta a Elizondo, ¡un árbitro!, pero porque el de ayer era su último partido y, de entrada, largaron todo el repertorio de canciones. La cosa explotó con el gol de Palermo, que hizo recordar a River, destinatario inevitable de todas las consignas xeneizes. Pero no todos los cantos fueron de aliento. Cuando el partido se le fue de madre a Boca, los hinchas se impacientaron y comenzaron las exigencias, que no cesaron hasta que, faltando varios minutos para el final, la causa pareció perdida y los pocos que intentaban empujar al equipo a la victoria no hacían prácticamente ruido.

Notablemente herido (y ¿abandonado?), La Volpe puso la cara en conferencia de prensa y explicó lo inexplicable. También volvió a decir eso de que si no gana el campeonato el miércoles, renuncia. Lo que, a esta altura del partido, les provoca algo de náuseas a los dirigentes.

Hasta hubo insultos para los jugadores. Un grupito de hinchas les recriminó el resultado y hasta hubo uno que se ensañó con Gago por su coqueteo con pinta de casamiento con el Real Madrid. Fue justo cuando los jugadores regresaron al Hotel Intercontinental, donde quedaron concentrados hasta el día de la definición. Tendrán tiempo para evaluar los acontecimientos, reformular ideas, apuntalar la confianza y repasar la lección. Es cierto que Boca ya no es tan candidato como lo era dos fechas atrás, tan cierto como eso de que no se deben festejar los cumpleaños por adelantado, ni dar por muerto al que respira.

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La Doce armó una fiesta que se fue desinflando con el correr de los minutos.
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